MUJER ANDALUZA NACIDA PARA SUFRIR

MUJER ANDALUZA NACIDA PARA SUFRIR
PRESENTACION EN BASAURI-BIZCAIA-ESPAÑA

YON ALBERDI

Embrutecidos por el paso del tiempo
contemplamos con tristeza
aquellos valores que perdimos.
Vivimos en una sociedad que adolece
de interés y profundidad
mirándola desde la trastienda
de nuestro corazón.
 
Ya ves Alberdi: esa vida que tú viviste
con esa sabiduría, que solo poseen
los que desde muy jóvenes,
despegar hicieron por sendas
muy estrechas y quebradas,
para poder conseguir esa grandeza
que fue tu entrega a la cultura.
La Cultura milenaria.
 

Pasa el tiempo
y tu figura se agiganta,
se engrandece y se ensalza,
como sustento exquisito
que podemos degustar
cual manjar saludable
en lo más profundo
de nuestra alma.
 
Te espera un lugar en la gloria
cerca de las estrellas,
que compartir harán con gozo
los Dioses: esa felicidad tan manifiesta.
 
Te mereces este grato recuerdo
para no olvidar tu gigante figura.
Que sepan, que estuviste entre nosotros
y no olvidar tu obra perdurable
permanecerás perenne para
todas las gentes venideras
y con aquellos que siguen
con los aperos de tu obra.
Antonio Molina

LIBERTAD AMADA MIA

Dar rienda suelta a los sentimientos
que aparecen de improviso
los que entierra el corazón
limpios, sinceros, íntimos.
 
No los reprimas aunque vayan
en contra de la ley de los mortales
que las hacen para muertos
y poder cubrir con las niebla sus maldades.
 
Si alguien te quiere, déjate querer.
Quiere y llegaras a envolverte en la pasión
aunque el querer te lleve a la locura
locos que se enamoran de versos y coplas,
tocados de corazones que palpitan vida
cuyos impulsos aceleran la existencia
con sus latidos te martillean.
Provocando los zumbidos más soñados
limpiándolo de matorrales e impurezas.

Antonio Molina

MUJER SIN NOMBRE


“Mirar al horizonte, es cuestionarse
si éste es la libertad que anda entre rejas”
         --Blanca Sarasua--
 
 Para ti, mujer desconocida.
Mujer sin nombre,
que surgiste en un lugar fecundo,
poblado de vida, rodeado del Parque
de las Acacias.
Árboles centenarios,
en un lugar de la Villa Vieja.
 
Figura linda como un querubín,
esbelta, elegante, como
el cuerpo de una gacela,
hizo su aparición:
tu puerta se cerraba,
nos miraste con curiosidad;
tus ojos, profundos y alegres,
tu sonrisa atrayente y veraz,
tu voz delicada y misteriosa,
se dirige a unos seres
que no podías conocer.           
 
 Sin darte tiempo a recelar
de nuestra presencia,
nos dices:
-¡Podéis si queréis, ver la casa!
No salía de mi asombro.
Nos dices que estás sola,
en ese caserón centenario,
que podemos verlo si queremos,
y nos invitas a pasar.
 
No sabias querida amiga,
que hiciste posible un sueño,
uno más para este humilde mortal.
Un caserón centenario, la villa vieja.
 
 La primera Yazirat al-Jadra -Algeciras,
con sus mezquitas y palacios,
rodeada de murallas.
Sus puertas, unas orientadas a la mar,
otras, la de Tarifa, la de Jerez
otras al río de la Miel
y su puerto comercial.
 
Un día ya muy lejano,
una gran cultura
se respiraba en dicho lugar.
La cultura Del Andaluz.
 
 A través de ti mujer,
pude ver la generosidad,
espontaneidad, y la cordialidad.
Qué más puedo señalar,
todas las virtudes vi en ti.
 
 Figura de movimiento de felino,
ojos que comunicaban confianza,
destreza en tus expresiones.
Nos enseñas los árboles
que se hallan en la entrada
de tu hermosa mansión.
Chirimoyos y más árboles por el lugar.
 
 Llegamos a la entrada principal,
abres la puerta y nos invitas a pasar,
somos unos extraños,
repito una vez más.
Esta sola nos dices,
tu padre ha muerto,
tu madre y una hermana,
viven contigo,
no se encuentran en el lugar;
mis acompañantes y yo
nos miramos.
 
 Eres toda candidez, 
pienso para mí:
Tú no puedes conocer
ni la mentira ni el mal.
Nos estimulas a pasar.
Entré en tu casa,
-en un fastuoso museo.
 Después de tus explicaciones,
nos conduces a su interior,
con esa agilidad de tu juventud,
a la biblioteca que fue de tu padre.
 
 Una explosión de pasión 
recorrió todo mi cuerpo,
algo que no se puede narrar:
mis ojos y los sentidos
se paralizaron,
mejor dicho,
hice un parón en mi cerebro,
para poder introducir
tanta belleza,
dentro de mi corazón,
y atesorarla 
en la retina de mis ojos.
 
 El incienso que salía de esos
libros centenarios,
perfume noble,
que podía saborear.
La vista se me nublaba
de intentar en un momento
retener tanta belleza.
 
 Armas antiguas, sables, pistolas,
Monedas antiguas por doquier.
 
 De ese ser que fue tu padre,
sensible de esas reliquias,
personas que han poseído el -don
de atesorar nuestra cultura-.
Esos pequeños y grandes objetos añejos,
Que supo cuidar y acumular,
para de esta forma preservar
su cultura para la posteridad.
 
 De lo añejo se aprende, 
se llega a gozar,
porque forma parte
de nuestras existencia,
nuestra cultura,
la Cultura Universal.
 
Nos dices que ésta casa es
muy grande para vosotros;
embebido en mis pensamientos,
sigo mirando sus muros llenos de libros,
¡Cuánta cultura acumulada!
 Taponaría de ladrillos esa puerta,
me enclaustraría en su interior para
poder gozar con esa lectura universal
y poder inspirar ese aroma,
que de sus letras saldrá,
saborear su esencia eternamente,
introducirme en esos libros
que tantas reliquias poseerán.
 
 Salgo de mis sueños, y nos sigues
enseñando el resto de la casa.
-En la planta superior
están los dormitorios,
se sube por una escalera de madera
con años en sus peldaños.
-Han retocado la cocina
-nos dices-, para tu comodidad.
 
 Nos trasladamos a la parte detrás,
introduciéndonos en un gran patio.
Nos enseñas la cabaña,
donde tiene los aperos de labranza
el jardinero. Los árboles frutales
que tiene su fértil suelo;
Chirimoyos, Limoneros.
 
 Tu imagen y tu mirada, embelesa:
Tus explicaciones siguen siendo
copiosas y deliciosas.
 
 -Las chirimoyas se cogen verdes
y se maduran en paja.
Te aproximas a los limoneros
repletos de limones.
Observas el árbol y nos dices:
-¡Aquí hay uno maduro!
Miramos esa rama y lo distinguimos,
amarillo, brillante,
-¡Lo voy a coger!
-Para que podáis oler el perfume
que desprende su piel.
 Tu cuerpo menudo, veloz, esbelto,
no alcanza lo elevado de la rama.
 
 Todo tiene solución:
atrapas una caña
que ya tienes preparada,
elevas tu cuerpo,
mis ojos se fijan en tu figura.
Cuerpo joven, hermoso, que embelesa.
 Tus pechos pequeños y firmes,
se graban en tu vestido,
cada vez, que,
por el impulso de tus brincos,
se balancean, para así
poder coger tan apetitoso fruto.
 
 Resaltando tus formas,
para gozo de los mortales;
eres armonía,
sustento de los que soñamos,
eres toda sexualidad.
 
 Apresas con tus manos, 
dedos delicados y suave piel,
un limón con su radiante color amarillo,
limpiándolo con el paño de tu vestido
elevándolo a la altura de tu nariz,
lo hueles, y nos lo ofreces, para así,
poder gozar de ese aroma,
que embelesa, ese olor tan personal
y poder renacer al contacto de su piel.
 
Contemplando el fondo de tus ojos,
con mirada pulcra, nítida, transparente
y así poder contemplar tu figura jovial.
 
Nos despedimos con gozo,
de poder pensar
que al cerrar esa puerta,
he dejado una amiga
que me hizo un día soñar.
 
 Aquí se acabó mi sueño
de, un día cualquiera,
de, una mañana cualquiera,
de, un mes de agosto,
de, una ciudad que tuvo que ser,
Yazirat al-Jadra, o, Algeciras,
lugar donde algo y alguien,
me hizo soñar,
 
 ¿Quizás fue un ángel de verdad,
que, como un aliento,
pude tener cerca de mí?
Te llevaré en mi recuerdo,
para mi inmortalidad.
 
 Adiós dama desconocida.
Sin tú saber,
me hiciste recordar que todavía
quedan personas sanas,
que se fían de los demás,
con ese candor y hermosura,
difícil de topar y por ello no olvidar. 
 
 Me diste el polen de tu espíritu,
polvillo fecundo,
que al paso del tiempo,
se transmuta en poesía,
después de copular en mí
cabeza y, pasar por mí corazón,
y con estas humildes manos,
me atrevo a divulgártelo.
 
 Mujer anónima.
 Mujer sin nombre.

Antonio Molina

 

 

HERMANA NUNCA PERDERÉ TU CORAZÓN


El agua de los ríos no se detiene
ni habrá fuerza humana que
logre parar lo imparable,
lo constante, lo fieramente humano.
Zarpa de un corazón que
se crece en lamentos,
por vivir, amar…, quemar su cuerpo.
Saramago nos dio lecciones
de vida... sueños. Nos destapó
realidades humanas dignas de seguir
en la senda por donde solo
vida, solo vida, solo.
Antonio Molina

EL POTE-POÉTICO DE DICIEMBRE FUN-FUN-FUN




Como ya decidimos el pasado mes de noviembre que este mes de diciembre se hiciera pote-poético adelantado (coincide el ultimo martes de este mes con nochebuena) ayer, día diecisiete, nos reunimos como todos los meses bajo la luz de la Poesía.





En nuestra mesa no faltaba de nada: la luz de Poesía, libros, la Lata de los Pensamientos, felicitaciones pote-poéticas, incluso bombones cortesía de nuestra amiga Petra.
El distendido ambiente fue dejando sus perlas poéticas con parsimonia y regusto. Nos acompañó un algo especial, un sentimiento silencioso de humanidad, de sentir, de pertenencia...recordamos a Nelson Mandela que el día cinco de este mes nos dejó huérfanos de su sabiduría.
 


 
Juanjo nuestro amigo de "los instrumentos raros" nos trajo en esta ocasión dos nuevos; una concertina que viene a sonar como una harmónica, gracias a un fuelle que la alimenta, y un salterio en este caso tocado con arco. Ambos con un sonido que creo nos transportó a algún lugar del país de los cuentos.












Manó la poesía, suave, como hilvanada pero patente y expresiva. Muy dulcemente acompañada por los acordes del salterio (¡todos quisimos que nos acompañara semejante música celestial!) y así como llovizna vinieron Neruda, Gioconda Belli, Mariano Glez Ferreras, Machado, Gloria Fuertes, Manuel Benítez Carrasco...







 
Rellenamos las felicitaciones con lo que cada cual creyó oportuno, nos hicimos la consabida foto de familia esgrimiendo cada cual su postal y lanzándolas al aire las repartimos, cada uno cogió una al azar. En este ámbito de felicitaciones y de buen ambiente Petra nos regaló una postal especial suya de puño y letra con poemas. Gracias por el detalle.
 


 
 
 






 
 
Fue transcurriendo la tarde y llegó la hora de los agradecimientos , presta, la Lata de los Pensamientos que ya veréis que cosecha...
Agradeceros a todas y todos vuestra presencia sin vosotros no es posible a Narciso y Jesús de Taberna Zabala, Juanjo, José, Pablo, José Luis, José Mari, Susana, Ana, Maribel, Amparo, Juanje y acompañante (que me disculpe no sé su nombre), Manolo,  Isabel, Petri, Emeli, Elisa, Manuel, Petra.
 


 
 
 
Gracias, pasad buenas fiestas. Hasta el próximo pote-poético que será en enero el martes 28. Sed felices.
 
 
 
Daniela y Antonio



PADRE

Cuando mi padre era joven
de niño yo le intuía y le quería.
Cuando mi padre vivía
en la sierra, junto al alba
me regodeaba con él
de su figura lozana.
 
Mi padre era campesino,
de los que dejaban huella,
que subía a su cortijo
silbando coplas divinas
que de lejos yo escuchaba
y me ponían sobre aviso
para correr a su busca
recogiendo su cariño,
que gustoso él me daba.
 
Mi padre cuando era joven
sé que él a mí me quería.
Otra tierra, otra vida, otra cultura,
otra alegría.
Con su menudo bigote
y su boca bien formada,
silbando coplas hermosas
que me inundaban el alma.
 
Mi padre cuando era joven
soñaba con otros mundos,
siempre mirando a las cumbres
con la frente levantada
y el corazón en un puño.
 
Postrado en una pequeña loma
pintaba lindos paisajes,
el Peñón de Gibraltar,
el Estrecho con sus aguas y
las tierras que bañaba.
 
Mi padre cuando era joven
me alegraba con su silbido
yo sentía su palpitar;
siempre corría a su encuentro,
su figura enamoraba,
luz desprendía su cuerpo,
su figura encandilaba.
Un silbido salía de sus labios
resonando su eco en toda la serranía,
impregnando mi alma,
como buen pastor y buen guía.
 
Antonio Molina