MUJER ANDALUZA NACIDA PARA SUFRIR

MUJER ANDALUZA NACIDA PARA SUFRIR
PRESENTACION EN BASAURI-BIZCAIA-ESPAÑA

TIEMPOS PARA NO OLVIDAR



Son las siete y media de la tarde en todos los relojes de la Villa.
En un hotel se reagrupan seres que solo buscan las cosas bellas,
que aman lo bueno que nos queda. Que defienden, disfrutan
‘poesía’ amiga. Divina musa. Cordial amiga
Que nos transforma, que nos macera a los humanos y nos suaviza.


Un día especial. Las musas vuelan sobre las sillas, y elegirán
ganador. Suenan sus ondas y su cantar. Por su firmeza y
saber hacer van resonando en nuestro oídos
clavándolos cual saetas en nuestro corazón.


Los versos brotan cantan las musas, voz de varón
de mujer lírica, la música deslumbra en el corazón.
Selección difícil la del jurado. La calidad que nace
de ellos llega a pasión y se confunde con el soñar.
 

Vuelven los versos a trastornarnos. Son elegidos
los que el jurado vio necesarios, buscando entre ellos
el que será la nueva voz para reinar un año más.
 

El silencio es impenetrable sus versos nos dan la vida
nos transportan a otro mundo, otro soñar con las plegarias
de sus canciones, rezos divinos que de ellos brotan
llenan de dicha el respirar, nuestro vivir, nuestro soñar.
 

El reloj se detiene. El tiempo se apelmaza. La noche enmudece,
cuando el jurado decide nombrar con justicia al ganador.
Él no la conoce cuando la nombran. Mujer de espiga,
De esbelto cuerpo, de tallo que moldea su figura y su alma.
Su pelo negro, su delicada cintura, sus piernas de alabastro
esas columnas que Hércules envidiara.
 

Él se fija en ella.   Sus brazos caen de su cuerpo
pegados a un cuerpo pura esbeltez. De manos finas,
dedos alargados, con los que a un piano le arrancaría
notas delirantes de puro carácter y sinceridad.
 

Es difícil explicar la sucesión de aconteceres.
ni busques explicación, los caminos unen.
Allí donde incluso no lleva la razón.
En cada curva tropezamos sin quererlo
con la persona que creías no existía
pues está muy lejano el firmamento.


De sus ojos surge vida. De su vida mana savia.
Que alimenta sin saberlo. Y te llena de esperanza,
el corazón mal herido, que se encontraba en la nada.
El tiempo pone las cosas en su sitio, pero él no lo sabía
porque la paloma vuela y él contemplando sus alas
y sólo con su aleteo se le apacigua su alma.
 

Se resquebraja. Sus  cimientos se le agrietan.
La vida se le desploma, como un castillo de naipes,
quizás castillo de sueños, donde poder cobijarse,
para alimentar otros sueños, que puedan ser realizables.
 

Al final de su camino, una llama, una pequeña luz se vislumbra
entre la niebla que dominaba la playa. Un candil o mariposa
que él lucha por alimentar para que nunca se apague
y que permanezca su llama ni que el viento la apagare.
 

El amor que es de verdad, no se encuentra en cualquier parte
Es querer, es amistad…, por eso te hace sufrir y llega a hacerte llorar.
Si es amor verdadero el pensamiento vuela
te olvidas de ti lo primero, vas buscando su felicidad.


                       


En una cafetería sentado placidamente dos almas vuelan
entre sorbos de café, para mojarse los labios y emborronar el papel.
Poder relatar vivencias, desdichas, alegrías para alcanzar a
compartir un retazo de sus vidas. Más que sus vidas ‘una vida’.
 

Es difícil. Él creía imposible que le harían recordar.
Reviviendo gentes que le enseñaron a querer,
a sufrir, a amar y a vaciarse por dentro y confiar en los demás.


Una mujer de tronío con su corazón de carne, pues el oro se ha fundido
es más saludable la carne, cuando ésta tiene latidos excitantes.
Vió las lágrimas en sus ojos. Los suyos se enturbiaron.
Se encogió el corazón. Sintió su aliento en su rostro
volvió a latir su interior, retirándole del precipicio
porque su hastío lo absorbía su corazón.
 

Su recuerdo le sosiega, le da vida y le devuelve la ilusión,
su corazón es tan tierno que se deja compartir
sus sueños serán sus sueños, él ya lo siente latir.
La niebla se disipa suavemente. Las aguas… las aguas del estrecho
se mecen con suavidad descargando blanca espuma
sobre la arena de la playa. La mar... El mar está en calma.
A lo lejos divisa su rostro, sus ojos su sonrisa cimbrando sus pestañas.
Sus labios de miel se entre abren descubriendo pedrería de nácar
filtrando entre ellos el aire, de palabras que llenan su alma
de jugosa sabia que suavemente  inhala. Quiere degustar
que nunca le falte la luz de sus ojos, su aliento y la brasa
que no a de quemar, porque está muy cerca de ese manantial.   

 

Transcurrido un año. En la misma playa.
En la misma mesa. El mismo rincón.
Un hombre lloraba, por su vuelta a casa.
Hoy todo ha cambiado, su alma está en calma
cree en los milagros, existe la esperanza.
 

De un hombre deshecho
Repleto de dudas. Viviendo en la nada
Una paloma tierna llena de vida,
le ayudo a volar, fue de rama en rama
estuvo a su lado y le acompañaba,
le provocó de nuevo lo que era la vida.
 

El tiempo que todo lo controla
no creía que la esperanza existiera.
Ahora que ha remontado el vuelo y ve,
a una paloma que acompaña su planeo.
Ella le ha enseñado con su amor cercano
la vida se hace llevadera al final de una vida.


Antonio M. Medina


Imágenes cedidas por HACERÍA_JAZZ_CLUB