Hoy reluce la ceguera.

 

CUIDAD DE ORDUÑA BIZKAIA PAÍS BASCO

 

“Usted, con golpes de maza, ha roto, no cabe duda, la espesa costra de nuestra vanidad, de nuestra somnolencia. Yo, al menos, sería un ingrato si no reconociera que a usted debo el haber saltado la tapia de mi corral o de mi huerto. Yo hoy digo: Es verdad hay que soñar despierto. No debemos crearnos un mundo aparte en que gozar fantástica y egoístamente de la contemplación de nosotros mismos; no debemos huir de la vida para forjarnos una vida mejor, que sea estéril para los demás.”

Antonio Machado

 


Hoy reluce la ceguera.

La luna nos mira desde la era y, hoy ni su sombra nos alumbra, cegada por la miseria de almas sin techo ni luces que alumbren los campos verdes llenos de miseria.

Decía un Sabio sonriendo ante las palabras de un niño: "maestro, ¿para qué nacemos?", y le contesto: “Mientras pensemos con el corazón y no con la cartera, vivir la vida será agradable.”

 


Tiernos sentimientos están escondidos por el precipicio de la ignorancia; se fulmina a gritos la verdad y solo se dejan oír palabras obscenas de seres incultos, que solo son parte de esa cultura forastera; ya que nuestra mente siempre es certera, aunque el corazón sangre en la primavera; mientras las hojas se aglutinan sobre el salpullido de tallos muy verdes de simientes antiguas, que aún no se ocultan para los que soñamos con ellas, esperando los frutos al final de su primavera.

 


Quizá sean los discursos de los charlatanes los que hoy sean mistificados, por aquellos que vociferan desde sus palacios y con sus cuentas rellenas de oro y tinieblas, los que lancen a los vientos mensajes que quemen, que revuelvan la sangre, ya que sus señorías son seres que queman; aunque ya no seducen ni siquiera a las fieras; quizás las distancias se acorten tras sus voces hirientes para que la sangre se vuelva, de nuevo, agua por las alcantarillas de viejas parcelas donde no se ríe, ni  duelen las quejas. Son seres que solo el odio almacena entre sus palabras, y sus cantos de guerra afloran, sin tregua, en la cresta de las olas de sus maldades y ya sin tinieblas.

CIUDAD DE ORDUÑA-BIZKAIA-PAÍS BASCO



SOLO TIERRA SIN PÓLVORA NEGRA ROCIADA DE SANGRE


27.05.26

Antonio Molina Medina