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| Cañada Rosal-Sevilla |
Rebelión sin pausa
Hoy mi mente deja sin palabras
A mis sentidos y los hace truenos
Sin alma; sujeto sin precipicios
Ni llanto que guardar... intentando
Desaparecer de este mundo cada día
Más inhumano y falaz.
Mientras, los besos dados son
Con el corazón, ya que mis
Labios se niegan a hablar.
Dejando al descubierto
La pobreza del cuerpo
Cuya mente se oscurece
Dispuesta a zozobrar
Ante un mundo sin alma,
Sin seres que nos
alienten,
Pobres de humanidad
Y torpes en su
condición,
Donde impera la
perversidad
Que llega, sin
vehemencia,
Al alma del mortal si
es
Que la tiene todavía;
Quizás ya sea la capa
De oro que se apoderó
De su personalidad y
Le sirva de alimento
La sangre del mortal.
Mientras, la sangre de
los
Hijos de Caín, eliminan
a
La raza de Abel (Su
hermano)
La que será eliminada
de existir
Exterminada por la
incívica
Y parásita de Caín, que
dicen
Los que lo vieron todo;
Asesinó a su hermano
Abel,
Dejando los campos de
‘Abeles’
Resecos por los caminos
ya
Sedientos y ateridos de
frío
Bien vigilados por los
Caines;
Corrompidos de maldad
Sus mentes en su
interior.
Mientras tengamos los
campos
Y ciudades sembradas de
‘Caines’
Alumbrados por el
reflejo del becerro
de oro, la tierra y los
planetas quedarán
En el olvido, bien
dirigidos
Ya que los ‘Abeles’ son
excluidos
De la faz de la tierra
por serles
De poca utilidad.
Antonio Molina Medina
04.01.26









