MUJER ANDALUZA NACIDA PARA SUFRIR

MUJER ANDALUZA NACIDA PARA SUFRIR
PRESENTACION EN BASAURI-BIZCAIA-ESPAÑA

TXAKOLI GURE AHALEGINAK Y LA POESIA DE ANTONIO MOLINA "Antoñito"




El pasado jueves con motivo de la inauguración.exposición "Cata de Arte y Txakoli camino de aromas y experiencias", a la cual asistí en representación del txakolí Gure Ahaleginak de Orduña, tuve el placer de conocer y charlar con el escritor y poeta Antonio Molina más conocido como "Antoñito".

Antoñito es aquel niño de los años cincuenta, motivados por la precariedad, sus padres emigran de Andalucía a Orduña y se instalan en la famosa casa orduñesa más conocida como "la casa de goma" hoy día, parte rehabilitada.

Cerca de la casa de goma, viven un matrimonio que dedicados a la labranza, que bastantes años después llegan a ser los protagonistas del Libro "Los Ángeles están en Orduña" escrito por Antoñito, el niño que se tomaba los "calostros" de las vacas de Abelino y Basilia.

A través de los ojos inocentes de un niño, Molina logra situar al lector en una época de posguerra y auténtica necesidad en la que es imposible olvidar a los “ángeles buenos” que ayudaron a éste y a muchos otros niños a no perder la inocencia ni la esperanza. Un magnífico documento también sobre los trabajos y quehaceres diarios en un caserío de Orduña en los años 50.

Aquí dejo un poema de Antoñito dedicado a mi Ciudad.


Orduña

Tus piedras tiran.
Tiran sus gentes y tu hermosura.
Fluyen de tus calles y tus callejas
vientos de cielo, vientos de tierra.
Tus monumentos y tu soltura
mecen los sueños del caminante.
Perderse en ella es la locura
del que a ti se acerca a escudriñarte.
Buscando sueños y sus vivencias.
Campos repletos de vida propia
donde deambulan los labradores,
buscando en ellos supervivencia
para el duro invierno que esperan.
Pero el buen Dios a ellos no deja
Molina






LAS POESIAS DE ANTOÑITO Y DANIELA





El pasado jueves, conocí al niño en su día injertado en Orduña "Antonito" Antonio Molina, acompañado de su pareja literaria Daniela Bartolomé y del que hablé en mi artículo anterior.
Dentro de unos días más concretamente el próximo lunes 23 de Abril a las 18:30 horas en la Librería Deusto, sita en la plaza San Pedro, 4 (junto a la escuela de idiomas) de Bilbao, Antoñito y Daniela presentarán su ppoemario "POESIA EN SU TINTA HOJASENLATA" Una actividad del taller de Narración Creativa "Lunes de Papel" abierta al público.


Aqui dejo un par de poemas que Antonio Molina dedica a la Ciudad de Orduña



Fuimos Niños
Mucho tiempo ya ha pasado
Es verdad, ¡para qué negarlo!
Fuimos niños, también jóvenes,
cuando los juegos compartir sabíamos.
En la misma escuela nos juntamos
para aprender educación y una cultura.
Los mismos maestros compartimos
con nostalgia e ilusión.
Recuerdo esos años con primor,
reverencia y fantasía.
Mentes limpias las que gozábamos
compartiendo esas pequeñas travesuras.
No entendíamos de políticas caseras,
ni historias que nos dividían.

Pasando la niñez y pubertad como un suspiro.
Y comenzó nuestra vejez como un zarpazo,
con el corazón ya desgastado.
Cansado del paso de los años,
y azuzado, por los avatares de la vida.
Quisiera yo otra vez volverme niño
para poder disfrutar de aquellos años
y de esa noble amistad que nos unía.

Aquella hermosa amistad sin ira, a pesar de
la amargura, y de la pena, que de niños compartíamos
con esa sonrisa sincera que de nosotros fluía.
Hoy podemos compartir las cosas buenas.
Sin olvidarnos y mantener en el recuerdo,
a aquellos que un su día nos dejaron,
que no podemos ni debemos olvidar,
porque también llegaron a formar
parte de nuestra vida.




OrduñaMi ciudad es tierna y bien cuidada,
tierra de mi niñez y juventud que me miraba.
Siento sus campanas repicar en mi interior,
su sonar a gloria en mi deleitable crepúsculo.

Sus calles y su plaza junto con su fuente,
procesión solemne que brota de su vientre,
jugoso exponente de su proceder
que aflora a mi mente desde mi niñez.

Salen con presteza firme su andadura.
Suenan sus ‘pasos’ por calles estrechas.
Sus ‘teas’ iluminan las noches eternas,
las de mi placentera juventud que aún merodea.

Semana Santa en Orduña que me salpicó
como agua fresca, la de mi grata infancia.
Sentimiento que brota con eterno gozo
de mi tierna y jugosa pequeñez.

Arduo el trabajo y chirriar de dientes.
Ante los problemas, chirigota y cante.
Son gente guapa y sonriente
que superan con creces las vicisitudes,
las malas artes y contrariedades
que con algodón blanco
limpiaban con pericia.
Antonio molina medina