CAMINOS DE HIERRO

 

Ciudad de Orduña-Bizkaia

El tren se aleja silencioso y nos dice adiós. Ayer repleto de maletas, para recorrer los caminos de hierro, paisajes aún conocidos y otros que están tamizados en la memoria; los que no han desaparecido.

Los vagones de madera que el viento corta en la pradera, caminan entre raíles y traviesas quemadas por los años y el carbón que las abrasa dejan en la cola de los trenes, carbonillas incendiarias que lamen las traviesas incitándolas, provocándole sus llamas.

Sinovas-Aranda de Duero


La juventud se fue como un susurro. Un zarpazo o un azote que el viento dejó al descubierto su minúsculo cuerpo entre su vejez, la cual sale al encuentro de su cámara, buscando la tierra y el agua de lo que se compone hoy su cuerpo.

 

Mientras la mar, la que, en su figura explosiona, entre sueños y olas y algunas cataratas, se desprenden de su cuerpo donde los viejos amigos se cubrieron de gloria.

Hoy recuerdo lo leído a nuestros primeros padres…, los que incoaron la especie, que fueron igual de salvajes, ya que la tierra que pisaron al nacer, era la misma que hoy nos acoge de lado y al revés.

 

Camino desde Pelayo a la Chorrera-Algeciras

¡Oh! cuerpo mío, capaz de juzgar tu obra. Anciano torpe que te ofuscas en luchar contra la nada: deja de remover lo ya vivido…, lo ya soñado. Lo ingrato y dolido, porque su corazón está en la apertura donde todo se vacía, incluso la sangre hoy pacífica se afianza en su soledad y fantasía.

Hoy la tinta que genera su rostro junto a sus dedos, deja en sus hojas blanquecinas, escritos -quizás perversos-, donde su pasado y presente se afanen por deslizarse por su-antiguo y vigente, presente-, lo que nadie comprende ni entiende. Esa pequeña historia, la que supo trazar, entre un mundo de discordia.

 



El tren sigue hoy su curso, entre raíles sin sueños, paisajes que no se detienen ni siquiera por el viento. Quizás busque su final o la estación de partida y con ello su descanso entre las aguas floridas de ese río, el de su vida…, entre troncos caídos de su historia.

06/09/18

Antonio Molina Medina

NO PIERDAS LA ILUSIÓN

 

Sinovas Aranda de Duero Castilla y León

Qué difícil es vivir sin ilusiones,

sin nada que llevarse a la mente.

Sin un ¡te quiero!

Que resuene en su vida, sin un

¡te necesito mi alma!

Parece cursilería.

Quizás los libros de caballería,

de hidalgos y de cuentos de hadas,

le están provocando la locura.

No soporta la rutina.

Es difícil vivir en ella,

hacer las cosas mecánicamente,

porque hay que hacerlas.

Sin más.

Se siente hueco por dentro.

Muerto y se revela.

Sabe que es tarde.

El peso de la losa es grande y pesado.

Solo le queda la palabra.

 

Sinovas Aranda de Duero Castilla y León

Qué razón llevaba Blas de Otero.

Sólo le queda la palabra la que surcan en el aire

a través de la distancia inundando su alma.

A veces unas palabras. LAS PALABRAS.

Un rato de conversación te libera tu

interior y te quedas atrapado de la persona

que amas, porque en esas palabras has

dejado escritas un retazo de tu vida y

te llevas los ojos de la amada

junto al roce de sus labios y su cara.

Recuerdos imborrables que se

mantienen su limpieza y su calma.

Con ella alimenta su vida que creía terminada.

Realidad que forma parte de muchos seres,

de aquellos que aun sienten que la vida

les corre por dentro, por todo su interior.

Hay tanto muerto viviente que le

ahoga la sensación que brota de su calma,

rompiendo los muros de la nada.

Sinovas Aranda de Duero Castilla y León



14.10.21

Antonio Molina Medina

QUIERO SABER.

 


Brota la savia de cualquier parte del planeta.

Te busca desde la libertad que siente y quema.

Es un corazón latiendo con fiereza

que te atrae y de ti se apodera.

Nunca la esquives. No la desprecies aunque te duela.

Su rescoldo alumbra en las noches negras.

 

Desde lo alto, pegado a una iglesia,

la del Santo Roque me topé con ella.

Degusté su savia, me llenó de sueños y sombras de velas

que eran provocadas por medias pequeñas,

candil diminuto

en noche de luna con brillo de estrellas de uncidas ideas.

 

En una espaciosa sala de luces tenues, una voz nos sugería

la otra cara del soñar y se colgó de la luna; una forma de

vida nueva junto a un trocito azul cielo que se dejo robar y

lo metió en la mochila junto al amor de una vida.

 

Disertación del poeta como cortantes cuchillas

las heridas que provocan, el interior las sentía.

Su savia, su lucidez, la concurrencia atraía.

En sus misteriosos ojos, las verdades se ofrecían.

Era un hombre de letras que su verbo enarbolaba.

Sus manos entrelazadas soldaban palabras, versos,

mencionando con acierto lo que aconteció en el tiempo.

Sus ojos trasparentes. Su sonrisa te atrapaba.

 

En una noche de lujo un regalo para el alma

que nos hizo galopar

por caminos y cañadas, verdes pastos, aguas claras.

Mares puros donde la luna se explayaba plateando

Entre sus aguas. Del estrecho los barcos se paseaban y

ella bailando entre sus aguas.

Mientras a un chaparro viejo una hoguera le brotaba

rodeado de sus gentes. Los ancianos les narraban,

historias de guerras pasadas.

Los troncos ardían, sus ascuas quedaban.

La universidad movía sus vidas, sin puertas ni aldabas.

2008

Antonio Molina Medina

LA OSCURIDAD

 

Ciudad de Orduña-Bizkaia

Envuelto en la oscuridad de la noche

buscando donde cobijar su sombra, y

aterido de frío. El forjador de sueños,

consume su cuerpo… dolorido… inseguro.

 

Descubriendo su cueva, descanso su figura,

mirando por su abertura de oscuridad manifiesta.

Era su sino y se introdujo en ella.

Traspasar visillos se acostumbró a ella.

 

Su despertar fue mítico. De sueños y quimeras.

Sus paredes relucían, primorosos colores

de círculos, estrellas…, dócil e irrefutable.

Alumbraba la estancia, dos candentes llamas.

 

Cruzaron el puente caudaloso del cauce.

Murallas, fronteras de pétalos ‘pergaminosos’

se instalaron en paredes de la inmensa bóveda.

La negrura se apacentaba, del brillo del musgo.

 

Sinovas-Aranda de Duero-Castilla León

Brillo de luz. Gotas de sangre deslizaban en el agua.

Rojo candente de su juventud.

Caminos, de anchas praderas y lenguas de fuego.

Dos corazones en su tronera, palpitan glorias.

 

Salpican tierra, llenan de savia de sus gateras

de sal e incienso, versos de brea, inmaculada

sonrisa en ella. Copulan letras, frases centenarias

versos de adobe ella entrelaza olías fecundas

brotes en la sierra.

 

Sus manos firmes, dedos de hierro, entrelazados

al corazón. Sus almas vuelan. Sentidos ciertos.

Jugoso caldo de puchera añejo… mezclador de sueños;

placidos, risueños. La niña duerme mientras su cuerpo

cubre la aurora, entre cortinas, visillos nuevos

de sus pestañas brota la sal de sus vivencias.

2010

Antonio Molina Medina

COMO UN LAMENTO

Lucía Molina Martín... Mi nieta.

 

No me arrepiento de nada de lo hecho por la gente,

pero llega un momento en que también se necesita

que te digan un te quiero...

La soledad es una mala compañera y da rabia que

nadie se acuerde de la nada, ni de ella.

 

Nos hacemos mayores yo quizás me hago niño,

mejor así, no entiendo a los mayores, ni quiero

vivir en ese mundo, podrido y absurdo del que

he salido, gracias a mi dolor ya no tengo débitos.

 

Estoy instalado en una burbuja de seda fina

compartiendo con gentes que aman las cosas

bellas y no la suciedad que le inculcaron

compartiendo su vivir con seres que se

dejan querer con amistad sincera.

 

Yo, ya, a donde voy, quizás ya venga del

regreso de, una vida mal vivida,

la procesión está en nuestras vidas

y pasa, pero se instaló en su vivir.

 

Hoy ya puedo mandar a los vivos a las

sombras y quedarme con aquellos que

recuerdo, que son, aunque lamentos me

recuerden, los que me hacen vivir

eternamente por su amor y su vivir y

el cariño que manaban de ellos. 

 

Ya lo siento mujer hace tiempo que

ya no se escribir, sin que aparezca en

mis renglones, la primavera y los seres

queridos que se fueron, los que viven

no se enteran de que la vida

se nos acaba y después nada...

 

La nada nos espera. Yo la conozco era

mi compañera y la mande de una galleta

a hacer puñetas.

Y el otoño se escondió era una quimera

y el invierno se asustó de mí y

se deslizo por la empinada ladera.

 

Tu escultura y su figura,

que con tu nombre tú elevas.

Forman una poesía,

con Federico en la tierra.

 

Después de la amigable charla en la

emisora, acude a su regazo humildemente

a contarle las alegrías y sus gozos.

Es natural, ya sabe que es transparente.
 
Estaba pendiente de su portal y su ventana,

del latido de su corazón que le trepana,

un por si acaso, asomas y le presientes.

Hoy quizás no, quizás mañana

podrá regodearse con su pelo

que el viento enroscada sobre su frente,

con su sonrisa atrayente y clara

junto a su esbelto cuello que le atrapa.
 

Tú sabes que si naufragas

estará para cogerte,

limpiaré tu cara si el barro la enturbiase

y desde su nogal alimentará su casta.

Aferrarse a su mano entre las aguas,

sacar su cuerpo para montar en el caballo

sin trabas ni bridas que lo aplaquen.
 
Abrir su puerta y colarse en su final

creyendo en ti yo puedo cabalgar.

Tu eres vivir. Eres soñar. Eres querer,

y con tu amor vivir eternamente

porque tú eres principio y su final.

 

Unión de sangres entre sus manos...nieta y abuelo. 

Murmura el aire, le arrastra, le impulsa.

le atenaza en la mañana,

en el tren que lo transporta

le atrapa el paisaje, sombras y contrastes

de vinos y rosas de sueños celestes

de su cielo, aún brota la luna, de estrellas

su cara, sus ojos, la luz que ilumina…

 

Los raíles trasportan, la fuerza que los une

del tren su potencia, su peso su fibra

mientras se desliza encuentra sus ojos

suena su sonrisa, el viento y su brisa.

 

Como corderillo que ríe que llora

que gime entre sueños, que busca

la luz que ilumina. La brasa y la brisa

sienten el calor que su vida irradia.

Él busca su apoyo del cuerpo su energía,

de su espíritu la calma de su vivir su alegría.

03.10.21

2008

Antonio Molina Medina

CANTO A LA VIDA

 

El Cobre-Algeciras

Desde la colina de ‘majar-alto’ se observa la cuesta, y la vereda de antaño, por donde caminábamos detrás de las bestias, de cabras y vacas y ovejas…, Al fondo del valle una línea de verdes matas y menudos árboles; hoy cubre con sus aguas el río entre piedras. Y alzas la vista, hoy sin legañas que la entorpezcan, la flota de barcos que entran y salen cruzando el estrecho, vadeando dos tierras o dos continentes que las separaba. Los pensamientos se afianzan en mi alma y escucha las voces de seres que fueron los que dirigieron, sin ellos saberlo, vidas desdeñadas.

 

Sendero rio de la Miel-El Cobre-Algeciras

Miras al cielo hoy azul y sereno, y los serafines se descuelgan de él dejando la montaña preñada de deseos. Te aferras a sus alas y vuelas con el viento apreciando los golpes que la sierra recibe. Los chaparros se cruzan y dejan su aroma que emerge de sus verdes tallos y hojas verdosas. Y, ante tanta proeza , mientras los bosques de fuego percuten su pólvora dejando su huella y todas las secuelas volando con ellas.

El adiós es constante y ciego, y a la vez fugaz de su propio tiempo, ya que las horas estaban en su mente con la soledad, sumergida en su desierto.     

Las costas, de nuevo perplejas hoy, se funden en su mirar para perderse por sus playas tras las voces que perduran entre los osados que aún se precipitan en su soledad. Y gira su cuerpo, y su voz aclama rodeado de almas.

 

Parque de los Alcornocales-El Cobre.

 Getares se sonríe y el Rinconcillo se deja querer sobre la mar salada. Rugen las olas de la mar y los barcos varados en sus aguas se perfilan ansiosos de hacerse visibles en su soledad… Aún se percibe la música que se hizo palabras versos y lamentos de los de nuestra estirpe… de aquellos que forjaron nuestra identidad como pueblo.

La vieja campana y la quilla de madera con sus laterales que se protegían con planchas de cobre. Las que amoldaban en la vega Del Cobre. Las que volaban por la ensenada hasta que las hachas, con sus lenguas de  afilado acero, desgajaban su cuerpo y su humanidad. Mientras los leñadores troceaban los árboles, los hacinaban en pequeñas pirámides, hornos que florecían por los descampados, para que los arrieros cargaran sus negros troncos del suave picón.

 

La sierra rugía gritos de angustia. Los pájaros abandonan sus nidos y desde los picos de la sierra cerraban sus oídos ante la magnitud del tiempo transcurrido viendo su destrucción como una pandemia. Y la Naturaleza gritaba angustiada a cada hendidura que al árbol le daban.

 

Parque de los Alcornocales-.El Cobre

De nuevo la vida le angustia y le incomoda. Queman los recuerdos sin quemar su vida, y ya sin plegarias que acaricien su cuerpo y sin los placeres que pueden aportar ni el sol ni la tierra… ni el aire ni la mar... Solo los placeres de un alma en soledad, son edificables en su corazón y su conciencia le exige hoy moderación.

 

Él camina entre montañas, vadeando molinos y rocas de grandeza… Cerros escarpados junto a caños de agua natural que mana como los silfos de las entrañas de la tierra, de la que quizás sean los placeres naturales, un día prohibidos por su corta edad, los que hoy se han postrado a sus ojos, sin él buscarlos ya, que las letras y la cultura son los alfiles de tal hallazgo natural.  

 

Rio de la Miel-Algeciras

Dejaremos atrás de nuestros pasos los caminos viejos, repletos de pisadas antiguas por donde el caminante decide buscar esos nidos antiguos de pasos nuevos, los que ya anunciaron seres arcaicos los que un día no lejano volverían a pisar. Caminos nuevos que se forjaron con caminos antiguos. Grandes o chicos,  y poder disfrutarlos,,, quizás brote hoy la sonrisa desde la libertad conseguida con la complicidad de aquellos que caminaron por esa cañada o ‘canuto hondo’, entre bosques y quebradas que cubren hoy las aguas de un río discreto de aguas antiguas; de seres antiguos, molinos perdidos y  cantos de niños, y nidos de pájaros de ramas de olivo, castaños y robles y añejos chaparros, sin fuego de morteros ni pólvora negra… ya que los corazones se mudaron de los estercoleros, y de los que decidían, qué árbol hay que arrancar.

12.04.20  

Antonio Molina Medina

LAS PALABRAS

 

Rio de la Miel. El Cobre-Algeciras

Aun brota de mi garganta palabras, las palabras y las dejo fluir

para luego arparlas repletas de sustancias y las poso entre líneas

para seguir  husmeando en mis sentidos los que, hoy, son

consentidos y agraciados, ya que su alivio deja que no se 

entumezcan mis dedos, y mis manos se aferran al teclado

como lo hacía de niño al mango del arado  que dejaba surcos

 para que la tierra nueva levantada se acoplara al aire que respiro

 y pudiera poblar los sucos y los campos en barbecho.

 

Sinovas-Pedanía de Aranda de Duero.

Quizás hoy el decoro pueda conmigo pero, yo¡ ni caso! Solo

aprieto suavemente el momento tan sincero de cómo una madre

pudo parir  un ser tan diminuto… y Dios será complacido ante

tanto desatino por donde me toca vivir.

 

Molino eE Águila-Rio de la Miel-El Cobre-Algeciras

Los luceros de la noche serán los que guíen mis pasos, y yo los

miro con mirada de reptil enamorado, cuyo amor es

más humano, y los sueños se engarzan entre mis manos que

llegan a apropiarse hasta de mis sentidos... hoy... libres y no

doloridos.

04.08.20

Antonio Molina Medina