JUAN FORRAJE

Lo conocí.
Era un campesino
de pelo canoso, pequeña estatura,
con andares firmes y un bigotillo;
de sonrisa franca y gestos genuinos,
de palabras claras y corazón de felino.
Y nos enamoró. Y nos hizo felices
cuando éramos chiquillos.
Nos alimentó con letras de libros
y pan de molinos.
Historias certeras de su intimidad
forjando vivencias de su buen andar.
Lo conocí, reí con él y lloré su muerte,
que no pude ver. Ni sentir los trinos 
de pájaros cantores que revoloteaban
por todo su cuerpo, mientras
la tierra cubría su sonrisa, que
fue su recuerdo.
Quemando nuestras heridas.
22/05/17

Antonio Molina Medina

LUCÍA MOLINA MARTÍN

Para mi nieta Lucía.

Te conocí en el vientre de tu madre.
Brotó dentro de mí, amor inmaculado.
Cual manantial, emergió entre montañas,
apaciguando mi vida atormentada.

Naciste de seres que te adoran,
que se envuelven contigo y se recrean.
Serás, manjar perdurable en su despensa.
Y mantendrás mi vida en continua primavera.

Que tu rebeldía sea mi alegría y para ti,
lucidez y frescura, para alegrar la vida
de aquellos que contigo vivan.
Tendrás un mundo esquivo
que superarás con fe y gallardía.
18/05/17

Antonio Molina Medina

Amiga… Del alma.

Amiga… Del alma.
Eres una buena amiga. Un ser lleno de vida, de sueños y tristezas las que comparto contigo desde que me levanto, hasta que la soledad se dirige a acompañar la noche, esperando el nuevo día y cuando mis ojos se abren, solo sonrío a la vida, la que creo comparto contigo, ya que cada día es más difícil vivirla sin sueños que nos den un poco de alegría.
Y es que sí que es verdad:
Eres una buena amiga, que, aunque el tiempo pase y las distancias nos separen, no así el corazón cuyos latidos comparto contigo y, te descubren desde lugares en su recorrido.
Hoy… sediento estoy de tu recuerdo, de tus palabras, de “tus versos” los que transitan “apasionados sentimientos” “amiga poeta”. Tu versar nos sacian el apetito del alma y nos deja vertidos con la “fuente” de tus “versos,” los que se “inspiran” en el “placer de los cuerpos”, cuerpo “sedoso” el que “acaricia” y sacia los placeres de nuestras  almas  que, “guardados,” dejan “huellas” insaciables;  que dan vida a nuestro cuerpo plagado de sueños “regados,” “bellos” que te devuelvo  para tus “ojos” ya doloridos por la vida y su ajetreo.
 
Ya ves, amiga mía. La vida es de los que estamos ciegos, los que no se adhieren a la maldad que nos rodea. Ni para los que solo se sacian de amasar fortunas a costa de la miseria del pueblo. Ya ves que, hasta las religiones matan por ello, sus dioses están en los bancos entre los dominantes que esclavizan al Pueblo.
Pero ellos no podrán olvidar, que nuestro rincón está en un cementerio o debajo de las llamas que los leños provocan, cuyas cenizas las dejaran en cualquier parte, en algún lugar de nuestro hábitat,  para luego repartirse sus dineros.
15/05/17
Antonio Molina Medina


MUJER CASTELLANA

Trigales de Sinovas- Aranda de Duero- Castilla.
Era enero y el frío azotaba los bosques.
Las heladas se dispersaban con sus alas muy blancas.
Los tejados cubiertos de nieve incidían en sus tejas,
mientras sollozaba la lumbre en sus casas.
¡Señor!..., que se acabe el frio en mi morada.
Mientras del cielo, lloran lagrimas blanca
su cuerpo de piel de canela se calienta
entre cálidos  troncos de roble y hojarasca.
El invierno sostiene la tierra quemada.
Mientras, Castilla se solaza mirando sus campos.
Qué lujosos, los cubre cual manto de sabana,
mientras ella, cual Luna regalo de plata,
se place por sus prados de limpio y albahaca.
Sus ojos vidriosos relucen con el ardor
que las brasas provocan, y la primavera
reverdece, inalterable, en su cuerpo;
atrapando las flores del tiempo,
que la hacen más bella y lozana.
11/05/17

Antonio Molina Medina

"Meciéndote entre mis versos"

“En recuerdo de las musas que pululan”
entre las rocas, molinos y raíces que
surten hoy sus orillas.
Y las caricias preñadas de su dulce agua
que provienen del manantial de sus ojos…
de la fuerza de sus dedos…, de los versos
que traspasan, incluso, mis sentimientos,  
pues son producto de su alma. A cada paso
dado no dado su sombra embellecía todos
los rincones y recovecos donde el agua
penetraba, dejando un rastro de dulzura
en cada chorro de agua.
08/05/17
Antonio Molina Medina


VOLVER DE LA NADA

Subí con mucho ardor a lo alto de una montaña. Descansé del esfuerzo y disfruté de su panorámica. Llené mis pulmones de aire y la vista se dejaba caer sobre el valle y sus gentes, sobre el río y sus aguas. Era muy bello lo que veía. Mi alma volaba y mi corazón, sepultado en mi cuerpo, sentía como sus latidos se adentraban por todos sus miembros. Chisporroteaban sus ascuas.
Los picos de la sierra vigilaban el valle. El río de la Miel besaba su cauce. Las cabañas del Cobre, a veces, se inundaban con sus sanas aguas atormentadas.
Los caminos de la Trocha nos indicaban su trazado a seguir mientras, en el chaparro, los asientos se acomodaban, para reponer sus fuerzas alrededor de su tronco.
Las bestias bebían sus aguas  y las madres de antaño, de rodillas, lavaban la ropa golpeando con sus manos en sus piedras aplanadas.

Me senté en las piedras. Miré si había leña. Encendí fuego y me calentaron las llamas... Cerrando los ojos miraba su cara, sonreía por dentro y mi corazón lo acunaba.
Los troncos ardían con ganas, sus azules llamas subían con fuerza buscando el cielo que nos arropaba.
Bajando la vista al crujir de los troncos quejándose de sus llamas, que, dejaban un tupido manto blanco de ceniza y sustancias.
El ruido del agua de un caño chiquito me dejó sin habla.

Me acerqué a sus pozas y mi cara se quedó en el agua. Veía el cabello blanco entre sus ascuas. Y desaparecían negros colores de tierra que con ella se mezclaban. Los troncos ardían en la vieja fragua, Chispear de ascuas. El acero se funde. Las llamas lo forman, el blanco lo atrapa.
¡Unos sencillos versos de dedos humanos sensibles y sinceros de un corazón pletórico de sueños, le hacen ser sincero, romper una lanza y lucha sin miedos! Sus recuerdos atrapan.
04/05/17

Antonio Molina Medina

PENSAMIENTOS

Me detengo en mis pensamientos y mis dedos se dejan flotar,
mientras, miro el teclado, tan negro, con sus manchas blancas
de nácar, anunciando palabras que, hilvanadas puedan
llegar a sus ojos. Traspasar la barrera de su alma para filtrarme
dentro de su corazón. Ya que, catapultado por sus sentimientos,
se hace uno más humano…, más tierno, capaz
de todos los milagros plagados de sentimiento.
Eres el trozo de cuajo
que mi madre introducía en el barreño de leche para formar
buenos quesos, donde el hambre mía se deshacía de elogios,
arropado por la sonrisa que de su rostro fluía.
Hoy no tengo motivos de hambre de pan…, pero sí de Cultura.
Y sentidos. Porque mi mente necesita abrigo.
Y sonreír con las cosas sencillas.
Como nos demuestras día a día, que
compartes con nosotros esa Universidad que brota de
tu cuerpo sentido. Cuerdo…
Para que, una montaña de seres te comprendan.
Y, como es obvio, te respeten y te quieran,
por la fuerza que proviene de tu mente
capaz de trasformar nuestras conciencias.
02/05/17

Antonio Molina Medina