La Libertad sonríe.

 



Pablo Neruda nos decía de él:

“Particularmente, yo tengo un ansia verdadera por comunicarme con los demás, por eso llame a las puertas del teatro o al teatro consagrado toda mi sensibilidad.”

F.G.L.



La Libertad sonríe.

Sigue observando, ya sin miedos ni zarandajas que influyan en su mente, los desaciertos que los bárbaros que crearon los dioses de la creación; influyan en sus pensamientos… y dejó correr a los principiantes en todas las carreras, muy sonrientes ellos, dispuestos a saciar su ego con victorias estériles y sin sentido ya que la vida es muy corta y los vientos se pasean por el laberinto del cielo ya sin senderos, ya que el aire los apartaría si los hubiese.

 


¡Qué paradoja! yo pensaba que los dioses algún día se revelaran contra los hombres; contra la materia que nos adormece los sentidos, aunque cuando yo observaba y daba de comer a los gusanos de seda (que mi tía tenía en cajas de zapatos) los que se escondían dentro de un capullo de seda y se transformaban en una mariposa que volaba sin recato, dejando esa carga blanca y suave de seda.



Mientras el hombre solo sirve para almacenar armas que matan y odios y guerras y miseria y mendigos que duermen en sus calles y los apartan a patadas a sus pasos.

 


“Ni el sudó de mi cara

Lo pueo secá

Porque yevo a la espalda, con una caena,

Las manos atrás.”

 


Dios existe, nos siguen diciendo desde los estómagos bien repletos de proteínas, donde conciencias dañinas nos incitan a odiarlos. Ya que a los pobres ni las migajas les dejan digerir, (las que prefieren dejárselas a los perros); ni poseen techos bajo los que dormir, ni féretros donde descansar, ni caricias humanas que les sequen las lágrimas de tanto sufrimiento que les provocan los que sacan al camino cuerpos de madera entre los gritos de la ignorancia, la incultura; mientras, el desaliento de corazones (aun) entre sufrimiento y cordura de tales acontecimientos, revolviéndose las tormentas de su sangre por todo su cuerpo, soportando, los vientos que barren su cerebro ya que su cerebro está protegido por el antivirus de la verdad sin odio .




LA NATURALEZA NOS SIGUE MARCANDO ESE FINAL A LA QUE FORZAMOS


Antonio Molina Medina

16.11.25

Órganos de la ciudad de Orduña-Urduña

 Órganos de la ciudad de Orduña-Urduña

MUSEO DE ORDUÑA-BIZKAIA-PAÍS BASCO

VISITA GUIADA

Implicarse en la vida…

 


 /…/ pues esa pureza, que jamás desciende por entero, define la unidad de la obra y la sitúa en un espacio más allá de sí misma. Es la que crea el espacio que envuelve a la obra, que la distancia, que la conserva, que la hace duradera. Es la unidad que confiere inmortalidad. Y es la que crea ese horizonte último, que es idealidad, que confiere realidad suprema, que es trasfondo, trasmundo que hace que haya mundo. /…/

María Zambrano

 


Implicarse en la vida…

Entre el Sufrimiento anda metido mi corazón. Y no será nunca sustituido, ya que nacemos de una madre a la que le debemos pleitesía por todo lo que sufrió y por lo muy sola que fue su vida; pero sigue mi conciencia enredada en sus recuerdos de los que aún me alimento, de ahí sentir la libertad que ella no pudo ni una pizca sentir después de su nacimiento… La vida casi se da por concluida por eso sigue imbuida en seres que se multiplican en el vacío de sus vidas cuyas voces salpican hoy mi vida, aunque nunca pueda (ni deba) inmiscuirme en sus vidas; pero antes de mi partida seré sendero de vida, o compartimento de sustancias cuya semilla ofrezca con amor y no con ira:

 


Ella me susurraba:

“Anoche me quedé dormida aún antes de lo normal, hasta se me rompieron las gafas, gracias a que tengo un buen pegamento. Anoche llovió, hoy hace menos calor, al menos corre un poco de brisa. Voy a dormir la siesta esta tarde. Luego, a la fresquita, planchare.

Poca cosa como ves, pero sentirse más segura entre las letras y sentimientos que mis sentidos le da… día tras día. Sin olvidarme de ella, cuyo sufrimiento ya no tiene parangón.

Se ha muerto la madre de mi amiga y volví a sentirme como cuando me vine del hospital dejando el cuerpo de mi hermana para ser congelado. Me subí en un taxi, con la música alta... 

llegué a mi casa y veía dónde no iba a volver... subí donde la vecina que se quedó con mi perrillo.

 


“Carpintero, carpintero,

Jágame usté una cunita,

Que valga poco dinero,

Que soy una pobresita.”

 


Se volvió loco de alegría y lo cogí en brazos llorando y dándole besos como le gusta a él, uno tras otro y no acabar nunca; me di cuenta de la vecina, de que los besos se los estaba dando a ella mientras me lamía el perrillo...

 


Era el final de una etapa de mi vida, ya que el coste de dicha vivienda no lo podría costear para mudarme otra vez donde mi cuerpo posara sinceramente cansado de tanto trajín en una vida tan sencilla, pero maltratada, como lo ha sido la suya.”



Hoy crujen mis huesos al sentir el dolor de otras gentes y mi mente se abre en canal, sintiendo el vacío que genera el tener de todo mientras la pólvora, la mentira el -odio ya bien asentado en esta putrefacta sociedad- mientras la miseria humana se apodera del planeta tierra. Triste destino el nuestro, aunque solo sean días u horas las que a este putrefacto cuerpo le queden, será bien asumido que: por lo menos alguien en quien confías por su calidad humana, pierda el tiempo en leer estas cosillas o letras perdidas desde los sueños producidos por tenerlos siempre con la puerta abierta de su capacidad de soñar y de sentir las miserias de los demás.




¡QUIZÁS... SEA LA NATURALEZA LA QUE SE REBELE! 






Antonio Molina Medina

13.06.25

Entre fuentes y animales brotó la verdad dorada.

 

Huerta de San Vicente - Granada con Federico...



“Es Federico un inmenso caracoleo, un manojo de cintas de colores, pero también una cuerda guitarra y un chato de manzanilla.”

 José Moreno Villa

 


Entre fuentes y animales brotó la verdad dorada.

Fuente Vaqueros: una recogida de animales donde descansaban mientras bebían de las albercas aglutinadas, cuyas aguas procedían de fuentes y pozos naturales. Ante el calor que los atosigaba; la semilla era fértil, se posó en sus aguas esparciendo las palabras de un niño que sintió los sonidos de los versos. Entre jaras y tomillo, poleo y menta y la sombra de los naranjos, su voz explotó de su cuerpo, dejando sembradas las palabras que supo dar vida a su tiempo; prioritario fue su procedimiento de donde brotaban los silfos y los duendes que, embravecidos. se filtraron con el aire reluciendo de las fuentes parte de su emanar.



El laberinto se hizo precipitado y su voz fue el prólogo de nuestro existir; entre palabras labradas con la 'zoleta' del campo; entre campesinos de manos callosas se urdieron las mayores verdades que un poeta sintió... Su pueblo se hizo de sollozos mientras los querubines volaban entre los caños de agua viva y el silencio de la noche que se hacía necesario; mientras, desde una ventana seguía la pluma derramando su tinta en blanco papel de sentimientos y años.

 


“Un séntimo le di a un probe

Y me bendijo a mi madre.

¡Qué limosna tan chiquita

Pa recompensa tan grande!”

 


Alborotadas, crujían las hordas del mal que, en una noche tétrica y oscura, silenciaron sus manos y quemaron su odio entre la población. Hoy la luz se hizo de plata y la luna nos alumbra más sencilla y cuerda, aunque la quieran volver a destruir los mensajeros del mal y los sombríos seres encapuchados con las sombras de la nada, que ellos solo nos ofrecen las migajas de nuestra libertad conquistada con la sangre derramada, cuyos huesos están en ninguna parte por orden de la maldad.







Antonio Molina Medina

30.03.25

 

Ellos: Entre las ascuas.

 


Federico el mito.

“En su hechizo se diría parecía haber arrebatado el fuego, para iluminar los restos con su nueva presencia.

(Prometeo roba el fuego a los dioses para dárselo a los hombres) (El poder no quiere que el fuego este en poder de los hombres) (Lucifer portaba la luz y por eso lo echaron del paraíso)”

Vicente Alexandre

 

Ellos: Entre las ascuas.

 


Alrededor de la lumbre conversaban los aconteceres del día;

el azul de las llamas y el chisporrotear de las ascuas

se cebaban en nuestro cuerpo; era la única forma

de aprender de ellos sus hazañas diarias.

 

Hoy el olor a la pólvora y el sabor a la sangre se envuelve

con el chisporrotear de partículas de criaturas sin tierra

cuyas vidas son solo la presencia de objetos para abatir

en las guerras, en nombre de dioses que se inventaron

para seguir masacrando a los pueblos que adolecen 

de medios para defenderse.

 


“Por lo mal que conmigo

Tú t’has portao,

Del santo de tu nombre

Yo he renunciao.”

 

Que no cunda el pánico terrestre.

Que los cielos sigan abiertos para invertir los recursos

(de los que adolecen sus gentes) ya que ni el agua

les llega mientras que si las balas y los gritos atroces

de mentes sedientas de sangre, mientras sonríen viendo

la muerte de los menores ya que son creyentes sin dios.

 


Los templos se nutren de seres sin alma, sin pensamientos,

ya que solo son injertados para consumir dentro de los recintos,

con olores a incienso.

 

La vida no es el olvido ni los tiranos se olvidan de los nuestros.

Son los apriscos donde nos hacen seres maleables

para sustentar a sus muertos, mientras los nuestros

siguen por las cunetas del tiempo, ya olvidadizo,

 


para los que se sienten dueños de la nada, pero

con el pensamiento puesto en el poder que, nos dicen,

puede ser nuestro ya que la muerte no va con ellos.







LA NATURALEZA OS PASARA FACTURA: INCENDIARIOS

Antonio Molina Medina

13.04.25

Agua nueva.


 

Federico: El pueblo, con maravillosa intuición se apodera de su poesía, que ya se canta y se cantaba como anónima, en las aldeas de Andalucía.

Pablo Neruda

 


Agua nueva.

Te acercas al 'majal' y te detienes y restriegas con el dorso de tus manos tus cansados ojos, ya antiguos, al ver ese resplandor que provoca el caño de agua que ha brotado del vientre de la tierra. Y miras al cielo, y te sonríes y de la nostalgia te suena un poema sencillo, de donde seres curtidos, nunca soñaron con ella. Mientras los garbanzos y hortalizas miraban al cielo cuando las nubes se paseaban por el firmamento, cubriendo de estrellas sus campos y esperando esas gotas de agua tan escasas y necesarias para los labriegos.

 


Quizás aún estén sus espíritus

entre sus muros que me impulsaron

a narrárselo al recuerdo de mi padre,

entre sueños y la escarcha de la noche.

¡Él no se lo creía!

¡Él no lo entendía!…

Cubierto de luz, se acercó a mi vera

para disipar mis penas y pocas alegrías…

 


Me acerqué de nuevo a su agua, ya descubierta, y se llevó su frescor en el recuerdo ya que allí donde vaya, se cruzará con su espejo mientras la figura de su instinto se hace cuerpo en su mente dejándola al descubierto de aranceles que pueda comprender su cuerpo….

 

Mientras la reliquia se adentra sin prisas, custodiada por aquellos que mecieron su cuerpo, y por pechos aguerridos, en donde saciaba su hambre que instauraron en su nacimiento, junto a sus días, dándonos vida y más vida a los desarrapados de su tiempo.

 


Cuando estés en el trono

De tu alegría,

Acuérdate de un hombre

Que te quería.

Y allá en tus glorias,

Te pido que de un triste

Hagas memoria

 


Hoy, brota el agua en el majal y se hace inmortal divisando, al fondo de su escalera, ese mar que separa la vida y la muerte. El hambre y la ceguera de aquellos que se olvidaron del silencio y la necesidad, donde el ser humano era consciente de que lo único que nos unía era la propia humanidad.






LA NATURALEZA ES PARA VIVIRLA Y SOÑAR CON ELLA


05.04.25

Antonio Molina Medina