AMOR

Hoy he visto la luz a través del espejo.
He sentido el fluido del requiebro sincero,
El murmullo del viento que me daba en la cara,
a pesar de la duda de mi soledad abrumada.

He dormido entre brasas, sulfurosas y lúcidas.
He sentido en mi alma la pasión y el olvido.
He querido sin tregua. He sentido tu alma.
He vivido por ti... sólo por ti mi amada del alma.

¿Cuántos versos dados?... ¿No dados?
Sentía en tu mirada.
¡Cuánta muerte en mis labios!
¡Cuánta vida preñada!

Sentía en mi rostro el amor decisivo 
Que soñaba contigo desde el amanecer al alba.

¡Cuánto quiere mi alma a corazón sincero!
No creo equivocarme, me recreo con ello.
Tú, eres vida. Plegaria, sueños, convulsión…
Serte de utilidad seria mi ilusión, mujer.


08/12/16
Antonio Molina Medina


ENCONTRÓ LA LIBERTAD

Estás asfixiado por lo inevitable.
Te desprendes de tu propia existencia.
Desmontas lo divino que creías en ti,
buscando lo humano que, escondido
entre sombras, alguien rebela.

Alguien descubre lo que fluye de ti
y un día aparece sin saber por qué.
Asalta tú camino, dejándote
indefenso ante tus miserias.

Y te aferras con fuerza a ese corazón
que te tiende la mano, te mezclas
con sus tañidos, te sujetas con fuerza,
sin soltar la mano. Clavando las uñas.
Aunque de las manos, fluya pura sangre,
la del ser humano.
04/12/16

Antonio Molina Medina

REGRESÓ A SUS RAICES

La figura como estela de luz se vislumbra
montado en un caballo de cartón
mientras unas manos con firmeza sujetan
su diminuta figura, en la feria de Chauchina,
como si milenario el tiempo hubiese transcurrido.

El tranvía se vislumbra en la plazuela
hollando surcan la esperanza y los recuerdos
cabalgando sobre los raíles que le guían
en su andadura, trasportando a los nativos
de la Vega hacia la capital, que como madre fiel
ella protege, acogiéndolos con amor
entre sus brasas.

El tiempo pasa lentamente.
El tosco viento de la sierra
surca bronco su deambular
por la campiña, envolviendo
mi rostro y estructura
sembrando mi fresca figura,
que una mujer protege altiva
con amor cuidando a una de sus crías.


Volver a mis orígenes,
porque esta tierra me suena,
a mi cultura; es obligado tan necesario
como el pan que me alimenta
a pesar del período transcurrido
que inexorable modifica mi silueta
porque el hombre cambia con el tiempo.

No así la tierra que contemplo, impertérrita y
sublime, que mantiene con orgullo su estructura;
fértiles campos surcados por arados
para poblarlos de semillas.
Jugosas choperas, junto a alamedas, ríos y
fuentes que golpean; agua fresca, cristalina y pura.


Paisajes incomparables y sublimes
mantengo en la retina de mis ojos
estampas de tiempo trascurrido
por culpa de una guerra fratricida
que me sacó, me secuestró,
me arrojó como hijo de la ira
a otras tierras, y que para mi dicha
pude encontrar y mantener en ellas,
porque se me inculcó, el amor y la ilusión
por la tierra y sus componentes.
A no olvidar la que me vio nacer,
aquella de la que broté, como jugosa raíz,
brioso tallo, al final de una contienda,
con la esperanza de poder volver a ella
como una luz preñada de alegría.

Hoy en mi soledad y lleno de espinas
de las zarzas del camino andado,
puedo solazarme y sentir con orgullo
poder encontrarme aquí entre vosotros,
envuelto en una nube blanca y bella
de un pasado que me atenaza y que hiere
mi sangre dentro de mis venas.
Este momento grato que me ha deparado
lo único que puede hacer posible estos instantes
es La Cultura, mi gente guapa, mi gente buena,
mi gente bella, mi gente seria y
la Andalucía que vibra en ella.


Gracias a todos los que hacen posible
el recuerdo del llanto, la tristeza y el miedo
que un día compartimos y que ayudan a convertirlos
en momentos sublimes. La cultura los hace posible,
os lo dice este Romiyo
que nunca olvidó a los suyos,
su pueblo patria y tierra…
ni a Federico, Ganivet, Blas Infante,
a tantos que lucharon por la libertad
a dentelladas, golpe a golpe y
con lágrimas, entregando su corazón
en dicha empresa y que
no pudieron gozar de ella.

molinaantonio.com

                   26/06/2006

DE LA MIEL

Su río:
Con la vista perdida en lo profundo
del bosque de su alma.
Su mente desmenuzada
Su sabia encabriolada,
Perdida en la espesura
buscaba entre sus bolsillos
El olvidado río de la vida,
que ,en cascada, denso, pletórico
introduce agua por su boca.

Largo será su curso,
los meandros de su cuerpo
recorren el agua, fresca y clara,
limpiando de impurezas
su estructura humana.

Sus ojos relucen.
a pesar de las sombras.
Sus ojos centellean entre galerías
de cuerpos celestes.

Sus párpados se deslizan empapados
con el jugos de su escarcha.
Mientras, su corazón calma su respirar
tras el oleaje, que en su cavidad rompía.
Casual y cierto.
Se sosiega el clamor de dudas y suspiros
que brotaban de su cuerpo de esponja,
Ilusión consumida fuera de su tiempo.

Brotan pergaminos que oscilan entre sus dedos
Una conjunción de versos embridados se inclinan.
La miel almidonada,  ruborosa en la colmena.
Así será su vida… hoy muerta en tinieblas.
24/11/16

Antonio Molina Medina

LUNA

Se topó con la luna una madrugada.
Le deslumbro su fuego y atrapo su alma.
Desde la misma orilla del río que le abraza
cobijó su fría sombra mezclada con su agua.

La luna sonreía. Él quiso abrazarla.
Su abrazo trastorno lo poco que quedaba
de aquel muchacho que cuidaba las cabras.

Ella le acompaño y regaba sus sueños.
Las palabras brotaban del aroma su cuerpo.

La luna se alejaba y él la perseguía.
Y no se resignaba a perder su sombra.
Elevando su cuerpo él volaba y volaba.
Subió tan alto el cuerpo que desgajó su alma.
21/11/16
Antonio Molina Medina



AMOR

Hoy he visto la luz a través del espejo.
He sentido el fluido del requiebro sincero,
El murmullo del viento que me daba en la cara,
a pesar de la duda de mi soledad abrumada.

He dormido entre brasas, sulfurosas y lúcidas.
He sentido en mi alma la pasión y el olvido.
He querido sin tregua. He sentido tu alma.
He vivido por ti... sólo por ti mi amada del alma.

¿Cuántos versos dados?... ¿No dados?
Sentía en tu mirada.
¡Cuánta muerte en mis labios!
¡Cuánta vida preñada!

Sentía en mi rostro el amor decisivo 
Que soñaba contigo desde el amanecer al alba.

¡Cuánto quiere mi alma a corazón sincero!
No creo equivocarme, me recreo con ello.
Tú, eres vida. Plegaria, sueños, convulsión…
Serte de utilidad seria mi ilusión, mujer.

Los míos sembraban los campos de oro.
Rostros agrietados me alegraban la mañana.
El sol destilaba aromas salados en sus caras,
que las olas del cielo surcaban plácidas.
Ellos, serenos, campando por  sueños soñados
que emergían, vibrando, de sus ojos.
Antonio Molina Medina

17/11/16

MUJER

Mira y la siente serena, sensata se infiltra en su calma.
Sus ojos denotan fragancia de los placeres del alma.
Mezclador todo corazón. Se place, entre verde sosiego.
Viviendo y recreándose entre corazones que aman.
Su cuerpo denota que ella es pura savia,
manjar para el alma.
Se vislumbra en sus ojos las llamas.
Porque ella es de fuego, de tierra, de agua…
Es pura calma… mujer encantada.
Tu vivir es grana… suave…
Contundente… té rojo…
Se doblega el alma…
14/11/16

Antonio Molina Medina