Su sombra dejó su alma preñada

 

CAÑADA ROSAL ANDALUCÍA

“En pocas palabras, un hombre en una multitud se comporta como si hubiese ingerido una fuerte dosis de algún poderoso toxico. Es víctima de lo que yo he denominado <<envenenamiento de rebaño>>.”

Adous Huxley.

 

CAÑADA ROSAL ANDALUCÍA

Su sombra dejó su alma preñada

 

Se acercó a su sombra una madrugada y

sintió el roció que aún quedaba; camino

erguido sediento de luces con las que

alumbraba su mente aun estéril y

sin pensamientos en los que apostara.

 

CAÑADA ROSAL ANDALUCÍA

Se cruzó con él y se santiguó, perplejo y

viriles fueron sus señuelos para atraernos;

camino por el sendero que ordenó los sueños

que, amontonados, emanaba de su cuerpo;

sátira y ruin dejaron su mente, con la que

jugaban desde el amanecer al alba.

 

CAÑADA ROSAL ANDALUCÍA

Crujían sus palabras, traspasando el viento

que ya no le alteraban. Y se hizo de fuego,

seco, de ilusiones, mientras le azotaban y

entre sus lamentos, la verdad estaba

preñada de seres con la mano tendida y

sonrisa acaramelada.

 

CAÑADA ROSAL ANDALUCIA

Por la plaza caminaban una pareja de guardias

y, al cruce, él los miraba y recordaba que

ese color era el mismo que a los suyos maltrataban.

Listo ya de alertas, palabras, veía como

con el hocico aún con argolla clavada

para prevenir su hambre, levantaba las cosechas

ya que ni azadas tenían los pueblos de la comarca.

 

CAÑADA ROSAL ANDALUCÍA

Piedras sin valorar se precipitaban, desde

las tierras altas, sobre la tierra repleta

de cimitarras que le acompañaban

entre sus lodos, dándole esa fuerza que

brotaba de él desde (la nada al todo)

ya que brillaba su alma.

CAÑADA ROSAL-ANDALUCÍA

PAÍS BASCO


BIZKAIA-PAÍS BASCO

ORDUÑA-BIZKAIA

ORDUÑA BIZKAIA

Antonio Molina Medina

11.12.25

Pasaron por la vida

 


Pasaron por la vida

Ellos surcaron por los rieles envueltos en el humo negro-blanco de esas máquinas, que brotaba por las chimeneas: los trenes, vagones de madera que los devolvían a esa tierra de donde los expulsaron por el hambre y la miseria, sobre todo intelectual, ya que ni los libros, ni el pan, ni la medicina, estaban hechos para ellos.



Atravesaron la península buscando esas raíces que se juntaron, formando una sola porción de tierra a cultivar; estación tras estación; se asomaban a la ventanilla bajando los cristales para situarse en el lugar que se encontraban en su largo viajar; paradas interminables y carbonilla por todo el departamento coloreaban sus rostros de ese negro pigmento que se adhería a sus rostros; algún mosquito negro, muy negro, se les colaba en sus ojos, de tantas horas adormilados y,  algún pellizco que otro recibían sus cuerpos de los listones de madera de sus asientos.

 


Los renglones de acero por donde circulaban las ruedas del convoy, se van acercando a su destino y el revuelo se percibe en el vagón… arrastrar de maletas, alguna con cuerdas como cerradura, mientras, la plaga de personas se dispersa por los andenes al finalizar la travesía y con las miradas puestas en alguna cara amiga que les estaría esperando de tan largo viaje.

Aun en esas fechas, los familiares te arropan y te llevaban a sus casas, ya que eran los verdaderos hoteles de los que emergimos, en su día, buscando la libertad y escapando de la hambruna, de enfermedades y de las voces encadenadas a su personalidad.

 


En un viejo catre, con colchón de farfolla en una finca en ruinas durmieron los novios y, algunas noches, hasta con carabina…. Ya que las chozas eran muy chiquitas y se repartían los cuerpos, aunque fueran en su noche de novios. Quizás lo hermoso y lujoso era esa acogida que les dieron allí donde acudían; algunos dejando sus catres para que posasen sus cuerpos… ¡hoteles de lujo! ya que el amor y el compartir era una forma de vivir y soñar con alcanzar, en el mañana, algo mejor y más humano…

 


Pasa la vida y te encuentras con que, el mundo se ha vuelto del revés. O ha sido siempre así ya que la mentira y la explotación y la justicia sigue en manos de los de siempre, y ya sin poder escapar a ninguna parte;  ¡hasta los ancianos son exterminados por inservibles para las arcas de los que acumulan el pesado oro! que, hasta el corazón está trucado, y sin servirnos para ser personas ya que la cultura es solo para aquellos que brillan sus cuerpos y sus voces se aglutinan sin respirar… dejando las cloacas de la verdad repletas de telarañas y de ratas que muerdan nuestras conciencias… teniendo que arrojarnos al precipicio de lo inmoral y sin visos de esa igualdad, aunque algunos seguimos viéndola como una patraña la que nunca llegará; mientras el ser humano sea el exterminador del propio ser humano y nos recalquen que lo hacen en nombre de sus dioses, ya que sus leyes ya no les sirven, no las necesitan para aplastar a los pueblos sin piedad…; cambiando el pan el que nos niegan, por el acero y la pólvora y las máquinas de guerra con las que destruyen hasta la naturaleza que (aún) nos alimenta. 


    




10.12.25

Antonio Molina Medina

Rebelión sin pausa

 

Cañada Rosal-Sevilla

Rebelión sin pausa

Hoy mi mente deja sin palabras

A mis sentidos y los hace truenos

Sin alma; sujeto sin precipicios

Ni llanto que guardar... intentando

Desaparecer de este mundo cada día

Más inhumano y falaz.

 

Cañada Rosal Sevilla

Mientras, los besos dados son

Con el corazón, ya que mis

Labios se niegan a hablar.

Dejando al descubierto

La pobreza del cuerpo

Cuya mente se oscurece

Dispuesta a zozobrar

Ante un mundo sin alma,

Sin seres que nos alienten,

Pobres de humanidad

 

Cañada Rosal Sevilla

Y torpes en su condición,

Donde impera la perversidad

Que llega, sin vehemencia,

Al alma del mortal si es

Que la tiene todavía;

Quizás ya sea la capa

De oro que se apoderó

De su personalidad y

Le sirva de alimento

La sangre del mortal.

 

Cañada Rosal Sevilla

Mientras, la sangre de los

Hijos de Caín, eliminan a

La raza de Abel (Su hermano)

La que será eliminada de existir

Exterminada por la incívica

Y parásita de Caín, que dicen

Los que lo vieron todo;

Asesinó a su hermano Abel,

Dejando los campos de ‘Abeles’

Resecos por los caminos ya

Sedientos y ateridos de frío

Bien vigilados por los Caines;

Corrompidos de maldad

Sus mentes en su interior. 

 

Cañada Rosal Sevilla

Mientras tengamos los campos

Y ciudades sembradas de ‘Caines’

Alumbrados por el reflejo del becerro

de oro, la tierra y los planetas quedarán

En el olvido, bien dirigidos

Ya que los ‘Abeles’ son excluidos

De la faz de la tierra por serles

De poca utilidad.

Cañada Rosal Sevilla










Antonio Molina Medina

04.01.26

Liberación.

 


Liberación.

Hoy suspira mi mente y se acerca silenciosa,

ya sin recelos, a los aledaños de paredes antiguas,

con linderos de afrodisíacos y ansiosos deseos de

escuchar a chiquillos cantar en las aulas de

una escuela del tiempo ya transcurrido, de pupitres

llenos de cuerpos y cerebros vacíos; aunque

sus mentes huecas juegan por las sombras de su

contenido.

 


¡Solo el silencio era sincero! y el ladrar de los

muros se hacía interminable, y su muralla antigua, que

solo les cubría, sonreía y nos sonreía a la clase vacía,

mientras las pisadas huían de los pupitres y de la

tierra baldía, ya envejecida por el acoso del tiempo;

mientras, masticaban un chorizo casero de la última

matanza, en una cuadra ya en silencio, donde sus 

cuerpos se posaban sin mente, ya sin las humedades

que volaban por las calles cuando las evacuábamos.

 


Hoy crujen sus pasos y aligeran los años sin miedos,

sin ira… la corriente se desliza azarosa,

encontrando su destino, defendiendo su mente,

la de un cuerpo que se irrita (aunque ya sin mente

ocupada ni trastos que le irriten) camina despacio

con la única arma que son sus caricias; o ese tirachinas

que nos defendía de esos ‘Caines’ que ‘Adan’ nos dejó

según lo contado, por aquellos opresores que quemaron

sus almas por un puñado de sin las razones, que brillaban

sin los sueños que culminaron con carbón azucarado, muy

negro, como el cuento de los tres cerditos y la cenicienta 

que se alejó de los mortales entre las lágrimas y la negrura

que nos legaron míseros humanos, faltos de conciencia.

 


Hoy la divinidad de algunos seres, ya sin conciencia,

la que han acumulado como nuevos dioses,

solo para hacer, entre verborreas, malas conciencias,

que nos torturan sin piedad, con ira y formas de vivir

una vida en continuo amordazar; sin sueños que guardar

y sin mandamientos que cumplir, que nos dejaron

para que nos atropellen gentes sin vivir, ni sueños que

cumplir, ni ‘adanes’, ni cuentos de calleja… ya que

sus guerras y sus patrias viejas quieren resurgir tras

la destrucción de la realidad

 


que nos hace sentir que somos mortales, insignes

atriles donde depositaran las nuevas auroras de siglos de

Cultura pertrecha de auroras en nuestro sendero, por el que

transcurrimos sin miedo ni gloria y con la muerte a cuestas

en este sin vivir, que algunos olvidan entre sus riquezas

y atriles de fuego… mientras. la sangre que generan

sus guerras se aúnan sin pausa, entre los mortales que apagan

sus vidas sin miedo a morir. En esta fermentada sociedad.






Antonio Molina Medina

06.01.26