Ellos: Entre las ascuas.

 


Federico el mito.

“En su hechizo se diría parecía haber arrebatado el fuego, para iluminar los restos con su nueva presencia.

(Prometeo roba el fuego a los dioses para dárselo a los hombres) (El poder no quiere que el fuego este en poder de los hombres) (Lucifer portaba la luz y por eso lo echaron del paraíso)”

Vicente Alexandre

 

Ellos: Entre las ascuas.

 


Alrededor de la lumbre conversaban los aconteceres del día;

el azul de las llamas y el chisporrotear de las ascuas

se cebaban en nuestro cuerpo; era la única forma

de aprender de ellos sus hazañas diarias.

 

Hoy el olor a la pólvora y el sabor a la sangre se envuelve

con el chisporrotear de partículas de criaturas sin tierra

cuyas vidas son solo la presencia de objetos para abatir

en las guerras, en nombre de dioses que se inventaron

para seguir masacrando a los pueblos que adolecen 

de medios para defenderse.

 


“Por lo mal que conmigo

Tú t’has portao,

Del santo de tu nombre

Yo he renunciao.”

 

Que no cunda el pánico terrestre.

Que los cielos sigan abiertos para invertir los recursos

(de los que adolecen sus gentes) ya que ni el agua

les llega mientras que si las balas y los gritos atroces

de mentes sedientas de sangre, mientras sonríen viendo

la muerte de los menores ya que son creyentes sin dios.

 


Los templos se nutren de seres sin alma, sin pensamientos,

ya que solo son injertados para consumir dentro de los recintos,

con olores a incienso.

 

La vida no es el olvido ni los tiranos se olvidan de los nuestros.

Son los apriscos donde nos hacen seres maleables

para sustentar a sus muertos, mientras los nuestros

siguen por las cunetas del tiempo, ya olvidadizo,

 


para los que se sienten dueños de la nada, pero

con el pensamiento puesto en el poder que, nos dicen,

puede ser nuestro ya que la muerte no va con ellos.







LA NATURALEZA OS PASARA FACTURA: INCENDIARIOS

Antonio Molina Medina

13.04.25

Agua nueva.


 

Federico: El pueblo, con maravillosa intuición se apodera de su poesía, que ya se canta y se cantaba como anónima, en las aldeas de Andalucía.

Pablo Neruda

 


Agua nueva.

Te acercas al 'majal' y te detienes y restriegas con el dorso de tus manos tus cansados ojos, ya antiguos, al ver ese resplandor que provoca el caño de agua que ha brotado del vientre de la tierra. Y miras al cielo, y te sonríes y de la nostalgia te suena un poema sencillo, de donde seres curtidos, nunca soñaron con ella. Mientras los garbanzos y hortalizas miraban al cielo cuando las nubes se paseaban por el firmamento, cubriendo de estrellas sus campos y esperando esas gotas de agua tan escasas y necesarias para los labriegos.

 


Quizás aún estén sus espíritus

entre sus muros que me impulsaron

a narrárselo al recuerdo de mi padre,

entre sueños y la escarcha de la noche.

¡Él no se lo creía!

¡Él no lo entendía!…

Cubierto de luz, se acercó a mi vera

para disipar mis penas y pocas alegrías…

 


Me acerqué de nuevo a su agua, ya descubierta, y se llevó su frescor en el recuerdo ya que allí donde vaya, se cruzará con su espejo mientras la figura de su instinto se hace cuerpo en su mente dejándola al descubierto de aranceles que pueda comprender su cuerpo….

 

Mientras la reliquia se adentra sin prisas, custodiada por aquellos que mecieron su cuerpo, y por pechos aguerridos, en donde saciaba su hambre que instauraron en su nacimiento, junto a sus días, dándonos vida y más vida a los desarrapados de su tiempo.

 


Cuando estés en el trono

De tu alegría,

Acuérdate de un hombre

Que te quería.

Y allá en tus glorias,

Te pido que de un triste

Hagas memoria

 


Hoy, brota el agua en el majal y se hace inmortal divisando, al fondo de su escalera, ese mar que separa la vida y la muerte. El hambre y la ceguera de aquellos que se olvidaron del silencio y la necesidad, donde el ser humano era consciente de que lo único que nos unía era la propia humanidad.






LA NATURALEZA ES PARA VIVIRLA Y SOÑAR CON ELLA


05.04.25

Antonio Molina Medina

 

Su mente

 


“El odio que dura siglos sin dar señales de vida y que un día estalla.

¡Como hubiera podido soportarse ese odio, si hubiera sido sentido!”

 


Su mente

Se embelesa tu mente entre las losas del pasado y deja que tus pasos se dejen guiar hasta la doble puerta de las paredes que te cobijan; la cerradura es de hierro y su ojal, sin complejos, para la llave que se introduce escandalosamente abriendo las compuertas del silencio. 



La estancia se ilumina y te encajas, sin miedos, en la estancia donde descansaban los cuerpos. La cama era de hierro y el jergón de alambres de acero y el colchón de lana recién lavada y apaleada por sus dueños para quitarles los posibles nudos que se hundían en sus cuerpos.



Suspiros de historia se posaron en su intelecto dejándolos correr a través de su tiempo, mientras las golondrinas regresaban a su nido revoloteando por su alma que le marcaba situaciones inéditas que allí acontecieron.



“Agua piden las yeguas;

Que aguanten pío

Que en cuantito rematen

Las yevo al río.”

 


Una nube blanca envolvía su sombra, la que se dejaba guiar por los enseres que allí se extendieron. Mientras caminaba por los aposentos, las luces del tiempo afirmaban todos los recuerdos que unos momentos antes crecían dentro de su cuerpo, ya que el tiempo es un suspiro del silencio; apoyando su mano en ese chaparro cuyo corcho lo mantiene su estructura; su cuerpo se yergue mientras su mirada se desliza sin prisa sobre las aguas del estrecho; en una tarde limpia de deshechas mentiras y engaños, sonríen sus ojos acariciando el tiempo.









19.04.25

Antonio Molina Medina

Sólo ellos lograron dejar la puerta abierta…a

 

SINVAS-CASTILLA Y LEÓN

 

Federico. “Era un relámpago físico, una energía en continua rapidez, una alegría, un resplandor, una ternura completamente sobre humana. Su persona era mágica y morena, y traía la felicidad.”

Pablo Neruda

 


Sólo ellos lograron dejar la puerta abierta…a

“La poesía es otro mundo”. Y quizás las almas de aquellos que nos hicieron soñar, dejasen la puerta abierta para que se aventaran los sonidos de sus ondas y el susurro de sus voces anden aun soplando con la ayuda del viento, ordenando nuestras torpes palabras que, insaciables, se afanan introduciéndose en la jungla de la inmortalidad. Seguros de nuestros actos y perplejos del desarrollo de lo andado solo y sin sueños, caminando por el descampado de lo intolerante: era lo único que le "permitieron tolerar" aun a pesar de sus cicatrices análogas a los cortes del acero para seguir juntando sus piezas, perforando su cuerpo para excitarlo, aún sin descomponer, sobre los pasillos custodiados por las alambradas con púas (las que decían protegían su mente).



Los rumores del campo se apagaban, el viento de la tarde dormía y las sombras comenzaban a envolver los espesos árboles del soto” -nos decía Bécquer- mientras las blancas nubes se deslizaban en su cielo; dando el silencio a los rumores, que el viento furtivo, aportaba de los lugares, a la sazón, demandaderos de las tierras de la sierra donde formaron su cuerpo, que no se despavorirá, caminando solo por las tinieblas.

 


“No me vengas más a vé

Con tu yegua Relusiente,

Que el potro de mi marío

Relincha cuando la siente,

Y va a descubrirse el lío”.

 


Atrapando algunas hojas que, ya secas, se desprendían buscando su cuerpo y se apartaban de aquella oscuridad que ahondaba en su mente, dejando sus sentidos calmados y serenos transitando por las sendas. Recorriendo la naturaleza que arropaba su instinto de animal, sediento de lo inexplorado, y acompañado por los animales que no se escondían; presintiendo, a través de su edad, esa necesidad de colaborar a través de sus penurias del saber, la de esa naturaleza en ebullición que transmuta su conciencia de parodias inciertas de la que estaban poblada su conciencia por los seres que dominaban la nada.





SOLO LA LUZ SE HACE VERDAD



Antonio Molina Medina

11.04.25

El garbanzo negro.

 

MAJAL ALTO- CHORROSQUINA- ANDALUCÍA

Pablo Neruda

“Nunca he visto reunidos como en él la gracia y el genio, el corazón alado y la cascada cristalina.

Federico García Lorca era el duende derrochador, la alegría centrifuga que recogía en su seno e irradiaba como un planeta la felicidad de vida.

En el teatro en el silencio, en la multitud y en el decoro, era un multiplicador de la hermosura. Nunca vi un tipo con tanta magia en las manos, nunca tuve un hermano más alegre.”

 


 El garbanzo negro.

Quizás fuese ese alimento para su mente

el que su madre le puso; un garbanzo negro,

en sus manos del que florecieron sentimientos 

del niño, divinos en la mente de ese que,

cuando se lo recordaba ella, no se acordaba

de tal acontecer… Y sí… así fue



en su menuda edad; mientras su padre sembraba

la finca de garbanzos, él sembró su garbanzo negro

en el terrenito que su madre tenía para sus flores,

ella lo miraba con una sonrisa y él lo custodiaba

sin pasar un día, esperando que aconteciese el milagro 

de su semilla, la primera que sembraba en su vida.

 


Una mañana cualquiera se levantó y ya la semilla

evolucionaba de las hojas de su planta y, poco a poco,

las vainas engordaban evolucionando el fruto

que llevaban dentro; fue un espectáculo que

acompañó al niño ya que, cuando la recolección

de los garbanzos, la primera mata le toco a la suya y

expectantes porfiaban sobre el color del garbanzo;

y el milagro se hizo, viendo los garbanzos negros

en las manos de su padre…

 


(Dice su madre que tenía unos tres años el niño)

pero fue como una saeta bien afilada y

sencillamente humana la que perforó sus sentidos

los que, con el paso del tiempo, prevalecen

seguros y transparentes entre los enseres de su mente,

los que seguirán fieles al Majal alto; mientras

sigamos vivos y ya sin miedo a su muerte.





NATURALEZA EN MOVIMIENTO Y SIN OLAS DE ODIO QUE LA ALTEREN



24.04.25

Antonio Molina Medina