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| Chorrosquina-El Cobre- Algeciras-Andalucía |
“(…) Lo mismo
puede decirse del eufórico clásico, el alcohol, la droga que, para emplear las
palabras del salmo, <<alegra el corazón del hombre>>. Pero, por
desgracia, el alcohol no se limita a alegrar el corazón del hombre; también,
cuando se toma en dosis excesivas, provoca trastornos y lleva al vicio; desde
hace ocho mil o diez mil años, ha sido la causa principal de los crímenes, la
infelicidad doméstica, la degradación moral y los accidentes evitables. (…)”
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Inicie a inhalar el aire entre trozos de tierra viva.
A él lo parió su madre en su vega.
A la sombra del Mulhacén y el Veleta;
Entre surcos del arado su alma presumía
Entre niños ricos y pobres, como él nació en la vida.
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Acurrucado en su regazo ella me consolaba
Cuando lloraba por el hambre
Y con sus besos me curaba junto a la suya
La que entre cuentos consumimos.
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Miraba al cielo y la luna nos cuidaba
Ya que su sombra nos custodiaba;
Tanto de día, como en la pacífica noche.
Mientras las flores se abrían en su pedanía
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Mi madre me sembró en esa tierra de crías
Para custodiar sus lágrimas mientras el sol
Redoblaba su calor entre el amor que de ella
Fluía; para resguardar del calor a sus crías.
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Entre nubes blancas, con sus plegarias me acunaba.
Y su amor me deslumbraba, escudriñando con
La luna, dar de comer a su cría, de la leche
Que les sobraban, a las madres de aquellos días.
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Mi madre me lo contó mientras, sonriéndome
Me lo decía, y su amor me demostró, lejos
De la tierra suya, mientras acercaba
Sus labios para musitar lo que me quería.
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| Caminando por la Naturaleza |
24.10.25
Antonio Molina Medina










