Sólo ellos lograron dejar la puerta abierta…a

 

SINVAS-CASTILLA Y LEÓN

 

Federico. “Era un relámpago físico, una energía en continua rapidez, una alegría, un resplandor, una ternura completamente sobre humana. Su persona era mágica y morena, y traía la felicidad.”

Pablo Neruda

 


Sólo ellos lograron dejar la puerta abierta…a

“La poesía es otro mundo”. Y quizás las almas de aquellos que nos hicieron soñar, dejasen la puerta abierta para que se aventaran los sonidos de sus ondas y el susurro de sus voces anden aun soplando con la ayuda del viento, ordenando nuestras torpes palabras que, insaciables, se afanan introduciéndose en la jungla de la inmortalidad. Seguros de nuestros actos y perplejos del desarrollo de lo andado solo y sin sueños, caminando por el descampado de lo intolerante: era lo único que le "permitieron tolerar" aun a pesar de sus cicatrices análogas a los cortes del acero para seguir juntando sus piezas, perforando su cuerpo para excitarlo, aún sin descomponer, sobre los pasillos custodiados por las alambradas con púas (las que decían protegían su mente).



Los rumores del campo se apagaban, el viento de la tarde dormía y las sombras comenzaban a envolver los espesos árboles del soto” -nos decía Bécquer- mientras las blancas nubes se deslizaban en su cielo; dando el silencio a los rumores, que el viento furtivo, aportaba de los lugares, a la sazón, demandaderos de las tierras de la sierra donde formaron su cuerpo, que no se despavorirá, caminando solo por las tinieblas.

 


“No me vengas más a vé

Con tu yegua Relusiente,

Que el potro de mi marío

Relincha cuando la siente,

Y va a descubrirse el lío”.

 


Atrapando algunas hojas que, ya secas, se desprendían buscando su cuerpo y se apartaban de aquella oscuridad que ahondaba en su mente, dejando sus sentidos calmados y serenos transitando por las sendas. Recorriendo la naturaleza que arropaba su instinto de animal, sediento de lo inexplorado, y acompañado por los animales que no se escondían; presintiendo, a través de su edad, esa necesidad de colaborar a través de sus penurias del saber, la de esa naturaleza en ebullición que transmuta su conciencia de parodias inciertas de la que estaban poblada su conciencia por los seres que dominaban la nada.





SOLO LA LUZ SE HACE VERDAD



Antonio Molina Medina

11.04.25

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