“Querido Pan, y todos los demás dioses de este lugar: concededme que llegue a ser hermoso en mi interior, y, exteriormente, que todo lo que poseo esté en amistad con lo de dentro. Que considere como rico al sabio, y en cuanto a la formula material, la tenga en tal cantidad que no pueda tomarla sobre sí ni trasportarla sino el hombre sobrio”. ¿Tenemos algo más que pedir, Pedro? Para mí, sin duda ya he pedido bastante.”

Sócrates

 


Voces malditas

Levantarse de un sueño profundo y sentir

sensaciones de tristeza acumulada entre seres

que se agigantan, para sentirse humanos y

hermanos ante las catástrofes que nos deja

el mundo donde convivimos.



El pueblo se arma de valores y sale en tromba a

acumular su fuerza en ayudar y acompañar a

seres que se encuentran al borde de la muerte y

otros, ya traspasada y sin opción ni restitución

de una nueva vida; pero el pueblo se une y se

agita consternado por los accidentes que

la naturaleza nos provoca.

¡Triste destino el nuestro! los tiranos del mal

vociferan su maldad chupando la sangre

de sus víctimas, por vivir de los demás.

 


En las cumbres de la nada están sus voces clavadas

y sus oídos y ondas reclaman, no la pérdida

de sus víctimas, si no… para aprovecharse de ellas,

para conseguir miserias de seres que solo nos avasallan;

donde solo el dominio los calma, y vociferan sin tregua



para llegar al poder, dejando al muerto sin tumba y

al pobre sin tomar ni ese caldo que humea mientras,

desde sus palacios, ellos sonríen la sangre que le tocará beber;

mientras, desde lo profundo del huerto, los esclavos

se consuelan viendo sus frutos crecer.  

     







20.01.26

Antonio Molina Medina

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