Año1942.

 


Un niño calmaba su apetito aferrado a los pechos de aguerridas mujeres de su pedanía, comandadas por la miseria en la que Vivían.

La Vega se teñía de vientos procedentes de las nieves eternas del Mulhacén y el Veleta.

Todo era lúgubre mientras los caballos del hambre galopaban irrumpiendo sin piedad por los campos de Granada, ríos eternos llenos de vida y sueños. Instruidos jinetes de la morería irrumpía incesantes por viejos secaderos de  las enrojecidas hojas del tabaco producido en su vega. La campana de la Vela tañe el aire con fuerza con sus lamentos. Los ritos de la muerte no se apropiaron de su vida. Hambre y miseria... Restalla sin tregua. El campesino altivo lucha contra el hambre de la muerte. Nada le detiene ni su propia vida. Al final del camino ganó la lid la vida. De sueños. Las nieves perpetuas se recogían, bebiendo su agua y jugos de pedrería. Un corazón resurge. Suspiros de vida.

Sinovas Aranda de Dujero Casatilla León

Nada ha cambiado. Poco importa la vida. Sólo quedan los sueños y la rabia contenida. El amor y la dicha aún con hambre en su cuerpo, hambre de vivir su propia vida. Era el año 42, cuando salpicó entre jaras un espontáneo tallo de junco gritando a la vida, mientras la campana de la torre de la vela salpicaba sus notas las que perduraron en su vida. El otoño es recio, desaloja a su ira, cercano el invierno se agita y se gira, para mirar de frente al dolor y la ira. El amor es loable, y a él se consagra, para querer su vida. Amar lo imposible es quizás la locura. Paseando en tinieblas se despejó su vida. Se consagró a su recuerdo, que le quema y le duele. Bendita su locura que para él, es, renacer de nuevo sin odios ni ira amando y sonriendo de nuevo a la vida.

2012

La muy noble y leal ciudad de Orduña-Bizkaia


ORDUÑA

(…)En el siglo XVIII existían todavía seis puertas a lo largo de la muralla que comunicaban el núcleo urbano con el exterior. Ya en el siglo XVI recibían los nombres de Viejas, en la entrada de la calle de ese nombre; Orruño, frente a alto de Guecha; Cantarranas, hasta el santuario e la Antigua; Burgos o Portal de san Francisco frente al convento franciscano; Carnicería, al final de esta calle y una sexta puerta a escasa distancia de la última, de acceso a la zona del castillo. Existían también algunas puertas interiores como la calle de Hierro y la de Medio que, sin embargo, no se grafían en el plano de Armona porque probablemente a fines del siglo XVIII ya habían desaparecido.(…)

(Apuntaciones históricas de La Ciudad de Orduña)…

-D. José Antonio de Armona y Murga.-

Antonio Molina Medina

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