ERA MIGUEL CURANDERO

 
 Estaba Miguel un día
descansando en un barbecho
con el callado en la mano
y su mirada a lo lejos.
 De pronto se oye un tropel
de pasos que suenan lejos
con los gritos de, ¡Miguel! Miguel.
Que pronuncian con apremio.
 Miguel se levanta y parte
con su cuerpo tan pequeño;
y él divisa a un mozalbete
que le dice todo serio.
 -Miguel, mi caballo en casa
se ha caído en el páramo
y mi padre solo dice
que este animal esta muerto
y yo digo que Miguel
si que entiende de estas cosas.
 Miguel sale a toda viveza
pues él sabe que está a tiempo.
Llega donde el animal
y le mira con presteza:
le sujeta de una pata
y su cara es un reflejo
de dolor, y con sus contorsiones,
le saca el mal de su cuerpo.
   Molina Medina

SENTADO EN UN BANCO...


Sentado en el banco en un apeadero, viendo pasar los trenes como artilugios sin parada, un hombre solo, desilusionado de la vida, contemplaba los zumbidos a su paso, mientras el viento le resoplaba la cara.
 
Un buen día, una señal se puso en rojo. El expreso, al detener su marcha, le indicaba que era el último tren que pasaría en su vida. Levantando la cabeza miró apático y sin ganas. Sus ojos descubrieron, entre los cristales, un rostro generoso de mujer, cuya mirada le mostraba una sonrisa plateada que brotaba de sus labios de grana. Y no dudó. Sin pensar en nada ni en nadie, se asió a su barandilla introduciéndose en el departamento, al tiempo que, silbando y retozando por las vías, la mole de hierro continuó su travesía.
 
Se acercó a ella y se acopló a su lado. La miró a los ojos y descubrió su luz. Mientras su cuerpo, corrupto y sin vida como el bueno de Lázaro, se volvía de cera, su corazón comenzó a existir. Sus ojos penetran en su propia corteza. Se ferró a su mano asiendo sus dedos. La cubrió su manto, con su humanidad.

No quiere riquezas, ni gloria, ni tierras, ni castillos viejos llenos de fortunas. Con lágrimas en sus ojos dice que la quiere. En su soledad, ella le consuela. Ella le da vida y se agarró a ella, como salvavidas en esta colmena, con la rica miel que corre por sus venas, la que le alimenta y le apuntala a la tierra. 

 Molina Medina

UN DÍA CUALQUIERA


Un día, en cualquier esquina, encontrare la luz que mueve mis pasos, la que deslumbra sin querer mis movimientos, los senderos por donde me comunico con otras gentes, con otros credos. Sí que es verdad que busco lo imposible y lo sé porque la vida me lo indica. Camello jorobado, cangrejo de una pinza. Sol que aprieta sus rayos sobre mi cuerpo acongojado.

La suerte está echada y miro a los lados buscando esa llama que alumbre mi costado, de donde brotan surcos de tierra, incómodos y pesados.

Arboles inciden en mi cuerpo y no me deja mirar al horizonte, ya que lejano lo veo con una salud aterciopelada, firme caudal de agua manantial. Vino tempranillo del año donde el caldo se hace fuego en el paladar.

Miro sus labios y saboreo su resplandor, capaz de sustentar a la propia muerte que aun retumba en mis oídos. Ya sé, que el final, está cercano, ya sé que los ángeles miran para otro lado cuando discurren a mi lado. La felicidad no está en mis manos, ya que como mortal el tiempo se poso a mi lado y miro de soslayo para otra parte, donde de veras se acumulan los peces el pan y la sal que deja que mi cuerpo, siga sediento de verdades, acomodándose al curso del pasado hoy sediento de un amor desesperado, no encuentra su sitio en su costado y aquello que desea y siente jamás lo encontrara… ya que la corriente es más fuerte y llena de hojas que cubren las aguas puras de mi mente. Me aferro a ellas y veo lo que un día perdí por las veredas.

Impasible sigo caminando por este vertedero que la vida me indica, que todo es un manjar para mi cuerpo. Algún día será y seré mi complemento por lo que lucho y siento, y que vivo porque no estoy muerto y quiero morque soy humano y amo porque sin amor estaría muerto.

Molina Medina

LA CASA DE LOS SUEÑOS


Acudí a su estancia a abrigarme.
 Sus paredes lucían añejos recuerdos
 dónde voces sosegadas y pertrechas de oídos
 me atrapaban mientras la candela,
 colmada de troncos, ardía lentamente,
 brotando de ellos lenguas de fuego
 de color azul cielo.
 El calor se esparcía por toda la estancia.
 Mientras nuestros cuerpos se posaban en la tarima
 entre oleadas de versos y notas finas,
 la añeja guitarra se desperezaba
 viviendo, soñando recuerdos de pasados tiempos
 que nos atrapaban entre nubes blancas
 por las que caminaban corazones,
 pechos uncidos entre ríos de agua.
 Zumbaban las abejas y de sus patitas
 se esparcía la miel.
 Las leguas de fuego calientan nuestra alma.
 La luz nos despunta la mente y hace posible
 que el silbido de las palabras se introduzca
 cual mordaces cuchillos en nuestros corazones,
 sin resquebrajarse…
Elevándose…
Ensalzándose…

 

Antonio Molina

CORAZÓN


Deja volar el corazón alocadamente y sin recato.
 Es el que manda ya en tu vida,
 y a ese es al único que debes hacer caso.
 Muerde tu alma desbocada
 en cada grano de tierra que pisas
 y déjalo reír… y llorar.
 Cantar y querer... ¡Amar!, ¡Amar!
 ¡Amar! que es lo único que merece la pena en esta vida.
 Nunca, nunca  dejes que se detenga.
 La muerte nos sobreviene porque olvidamos
 de que estamos aquí, en esta tierra,
 para vivir intensamente sus latidos.
 ¡Oh! corazón atolondrado,
 sigue latiendo desaforadamente
 porque te quiero y
 te amo más que a mi propia vida,
 sin ti sería un  ser desafortunado.

 Antonio Molina

POTE-POÉTICO MARZO, LLUVIOSA TARDE POÉTICA



En esta tarde lluviosa y desapacible ha ocurrido el Pote-Poético de este mes de marzo. Lo frío de la tarde se ha suplido con creces dentro de Taberna Zabala con el calor humano del pequeño grupo allí reunido.
 
Nuestro homenaje ha sido para el recientemente desaparecido poeta Leopoldo María Panero. Con sus poemas hemos ido tejiendo el tiempo, remezclado sus ecos tristes con música de concertina y con otros poetas: Pedro Casariego, Luis García Montero, Federico García Lorca, José Luis Pasarín Aristi, Inma Luna...
 
Además de la música de concertina nuestro amigo Juanjo ha traído un Strumstick, pequeño y precioso con una gran sonoridad pues su mástil, a diferencia de otros instrumentos con esa forma, es hueco así que actúa como caja de resonancia también.
 
Ha sido Juanjo quien ha querido traer a este presente de esta tarde el recuerdo de una fecha, la del comienzo de la 1º guerra mundial leyendo la traducción de Christmas in the trenches del autor Jhon McCutcheon. 
 
A riesgo de que el ambiente se tornara tristón, Marifeli nos ha interpretado un poema de su autoría a la guitarra, y Elisa ha leído un poema contra la violencia de género.
 
Ha sido una variada tarde de encuentro poético, de confluencia de planetas humanos, de risa compartida y lectura y recitación y respiración... han cabido muertes, suicidios, risas, lágrimas, valentía...










Buena cuenta de ello nos da la Lata de los Pensamientos con su cosecha, buen medidor del ambiente de esta tarde.





Solo me resta dar las gracias a Jesús y Narciso de Taberna Zabala, a José Sánchez que hoy no ha podido estar con nosotros, Juanjo a quien siempre agradecemos los instrumentos novedosos que nos trae, Azucena, Felicidad, Elisa, Manolo, Rubén y Marifeli. Vosotros sois los artífices de este rincón a la luz de la Poesía. Gracias por compartir la tarde.
 
Daniela y Antonio

CENA POÉTICA

 
 

Sí, era verdad, y… fue de noche
cuando las estrellas iluminaban
los senderos, dónde antes caminaban
las pezuñas de animales
y el arriero las seguía sin preocuparse
del destino que ellas llevaban.
Nada importaba, sólo vivir con
la sonrisa en su cara
y una guindaleta que sujeta su pernera.
Mientras, realizaba su tarea
de hacer metros de cuerda de palmera,
con  las manos llenas de cayos
por el tiempo trascurrido en su lobera.
 molina