NOS QUITAN LA NADA


 
 
Parque de Los Alcornocales. Río de La Miel. El Cobre. Algeciras
 
Hubo un tiempo que el hambre aporreaba nuestras puertas,
las que no tenían la señal blanca de la opulencia. El aire
de la miseria se filtraba hasta por los tejados de cañas, helechos
y palmas para soportar la lluvia y el frio del invierno....
Pero los nuestros lucharon contra ella; algunos la vencieron,
otros dejaron su vida por ella, pero nos legaron su aroma.
¡Y sus ideas!



 
Parque de Los Alcornocales. Río de La Miel. El Cobre. Algeciras.
Pasaron muchas Lunas. Los puentes se plagaron de nostalgia
y la vida nos devuelve hoy la misma cara; los mismos que
enturbiaron nuestras mentes, nos mandan otra vez la pobreza.
el hambre, la incultura… ¡otra vez la nada! Ya, ni la mente
se acomoda, ni se ajusta. La luz, que nunca se apartó de
nuestras sombras; la que nos alumbró y alumbra por las veredas y
caminos donde dejaban sus huellas las ruedas de carros, pezuñas
de bueyes, y cascos de caballos junto a pisadas de abarcas y
botas agrestes.
 
Rio de la Miel. Canuto hondo. El Cobre. Algeciras.
Hoy, por esas veredas de asfalto y ruido, contaminación y
Putrefacción enfilan nuevos seres, cuya fuerza los mueve,
que el corazón no entiende de fronteras ni nadie es capaz
de dominar sus mentes si ellos están presentes.
 
Y, ante la nada, sonríen con los dientes apretados mientras
el corazón mueve sus brazos y deja fluir sus mentes
envueltas en la esperanza, la que nunca se pierde,
ya que es una flor insaciable tierna y floreciente.
16/10/16
Antonio Molina Medina
 
 
 

2 comentarios:

  1. Nostalgias del pasado, desde la voz de la esperanza, abrazando la vida, y con encanto hacia el alma.

    Preciosos versos que compartes de hace años, porque no caducan en el tiempo, y siempre es un placer leerte, mi admirado poeta.

    Besos.

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  2. Quizás sean los años acumulados los que dejan de vez en cuando que, salgan del armario y sus cajones, ese preciado néctar, recordando cuando niño que mi madre me mandaba con un palito y un bote a, recoger de los troncos de los arboles la resina pegajosa que se deslizaba por el tronco, para sus menesteres.
    El ciclo de una vida es interminable si somos capaces de continuar manteniendo, esos recuerdos que fueron claves, para nuestra educación, en compañía de los animales que nos acompañaban.
    Besos

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