UNA REATA DE YEGUAS TRASFORMAN LA TIERRA




N
Sentía el jugo de tus labios
que humedecieron mi boca
tu lengua me perforaba
colmándome ¡savia loca!
que en mi corazón se ahoga.
Sentir tu cuerpo en mi cuerpo,
enroscado, laberinto de mi esencia
que se siente libre y activa
y que tu sombra me da vida.
molina

UNA REATA DE YEGUAS TRASFORMAN LA TIERRA



A


Cuerpos espigados que miran al cielo
en bosque fecundo de jugosos tallos
que surgen con fiereza rodean mi cuerpo
emergen del sueño, las plumas de amor
cánticos briosos de picos pioneros
se acurrucan danzando, trepidan sus cuerpos
trinos en el aire, manando de ellos
seres diminutos están floreciendo
el amor los une cálido y sereno fecunda la tierra
las ramas ya mecen los sueños eternos
el trovador acompaña con música del cielo
con suave envoltorio,
cuando el amor se apodera de ellos.

Molina

UNA REATA DE YEGUAS TRASFORMAN LA TIERRA



D

Viejo pino verde

los años te envuelven

el tiempo te atrapa

te mece

te duerme

los años gloriosos

cuando el soplo del viento te dobla

y tu te resientes,

las ascuas aun, brotan

las llamas te envuelven

tu cuerpo ya seco, erguido,

su sombra me hiere

las raíces ya inertes

con fuerza se aferran

a la tierra verde

antes de la muerte

 

¡Pobre pino! Viejo,

tu sabia se mece

el leñador te observa

te clava su filo

los golpes te duelen

tu vida gloriosa

el tiempo la duerme.
molina

GRANADA



Sierra nevada, nieves eternas
corazones contraídos de angustia
que transitar por tus laderas:
lagrimas fluyen de ojos que la contemplan,
ríos de agua clara se deslizan por ella,
como blancas estrofas de silencios
llegándose a formar con ellas
cadenas de pasiones
en esa blanca serranía.
Mulhay Hasem rey moro le pusieron.
Cerca de ti, esta el Veleta,
cual rocas perpetuas forman sus figuras.
Como celosos guardianes
protegen la ciudad de las miserias.

 
Tu imperecedera novia, Alhambra
brilla replegándose perenne en su ladera.
Montaña roja de imagen inmortal
ensamblada cual mosaico
por el brillo y esplendor que destelle tu figura
¡Qué buen hacer del rey moro!
¡qué traición abrió las puertas!
Solo así el rey cristiano pudo ¡al fin!, entrar en ella
Mancillada, despreciada
comenzó su decadencia...
pobre ciudad conjuntada.
Una enfermedad maligna
penetró por sus murallas,
ya piedras muy poco a poco
monumentos, atalayas,
joyas, fuentes lentamente desecadas
en nombre de una civilización
que nos decían,
próspera y civilizada
y para hablar de futuro
entierren tu pasado como al Darro
para que en el olvido se ajen su recuerdo y su hermosura.

 
No olvidaremos tus murallas tus portones
que en las noches se cerraban
proporcionando cobijo
al caminante que en ella penetraba
tu recuerdo me queda imborrable
para recorrer por tu pasado y tu gloria
los encuentros de tu historia.

 
A la Virgen le pusieron de la Angustia,
por la angustia que su gente en su desnudez
sufrieron en sus carnes aun calientes.

 
Quedando sus nombres para el recuerdo
entre su manto negro e inmaculado,
como leyenda de historia y recuerdos.
Hoy los que viven en tu regazo
lo mismo que los fieles de la Vega
que se arropan en el contorno de su manto
alrededor de tu sombra de alabastro,
y a los que un día nos desterraron lejos,
de tu real figura;
y que supimos atesorar en la
retina de los ojos, tus lágrimas
que, caen como perlas por tus mejillas
que recogen las golondrinas
y hacer con ellas tu corona,
con dolor cargan los que amaron
esa tierra, su ciudad y su cultura
con su Alhambra recostada en la colina
que brillando esta como una esmeralda,
con su relucir por todo lo ancho de tu Vega

 
Después de toda una vida consumada
volver a la ciudad es alegría:
andando, paso a paso como un ave peregrina
que no logra encontrar donde poner su nido.
Muchos son los que buscan su cobijo,
y su pasado les incita
siguen siendo súbditos extraños.
Se les recuerda su origen
y no podrán enraizar sus vidas.

 
Floreciendo como ciudadanos de este mundo,
con todas las virtudes y miserias,
que en esta vida los sin tierra se encontraron
por esos avatares de la vida
que tan duro les afirma y atormenta
que solo les dejas volver despacio la mirada
y ver ese sendero que dejaron
lleno de nombres con sus vidas,
sus recuerdo y perenne figura.
Que la historia una vez más,
nos resuena y nos vislumbra.

Antonio Molina Medina

TENGO SED EN LA GARGANTA


Llegada de tierras lejanas,

de tierras del llano y de la montaña,

de campos frondosos,

fuentes de agua clara

llenas de familias

rotas, desplazadas,

daños colaterales,

así le llamaban

los que nos vendían

yo no se que patrias.

En esta otra tierra

llena de esperanza

formaron familias,

construyeron casas,

echaron raíces

en ésta tierra clara

donde nuestros hijos

briosos jugaban;

que brotaron de ella

cual tallos fecundos

para repoblarla.

Antonio M. Medina

 

MANIQUI


Que nombre tan pintoresco.
Parece, cosa falaz.
Pero, a través de tus versos,
como manjar exquisito,
son para mis sentidos,
me introduzco dentro de ti,
estallándome por dentro.

Soy un hombre, me sonrío.
Tengo ojos, corazón y cerebro.
También tengo manos y pies,
para poder caminar.
Sigo leyendo tus versos
y a través de su lectura,
me doy cuenta que yo,
soy maniquí.
¡Que fatalidad!
Me creía hombre sabio.
Y, la triste realidad es que.
No soy nada, ni me muevo,
solo veo, por esos ojos rasgados
que me han dejaron para mirar.

 Con tristeza yo me digo.
¡Soy, como todos los demás!
Con la única diferencia sobre ti,
maniquí.
Que es, el de poder caminar.

 Salgo de dentro de ti
y sin llegar a pensar,
pues alguien lo hará por mi,
ya me pongo a caminar,
como un maniquí más.
Y mi figura se mezcla,
confundido por esas calles
tan peculiares, que tiene,
las siete calles, de nuestra ciudad.

Antonio Molina

NAVIDADES

Orduña
Restos de la historia
que aflora en mis evocaciones.
Conjunto de familias
insertas en la vida,
que pasan lentamente y en silencio.
Familias con arraigo,
arrancadas de su tierra,
que amaban sus costumbres
dentro de su pobreza,
pero con dignidad.
 

Añoranza bendita
de un tiempo postrero
que queda para el recuerdo,
para el delirio, para su evocación.
Pensamiento divino de un viejo atardecer
que inculcaron en nuestro sueño;
AMOR a todo lo hermoso,
a toda la belleza
que aflora en nuestra tierra.
También nuestros mayores
nos hacían recordar,
aquéllos que en su día nos precedieron,
los que con su sangre
mejoraron este mundo
donde poder vivir.
 

Sabrosos recuerdos
que salpicaron mi vida
que, con agrado, siento
que penetran en mi cuerpo y
que no debo olvidar.
 
Estación de Orduña

Aquellas Noches Buenas
llenas de pobreza,
de humildes personajes
que pusieron su alma
en hacernos felices.
Con pocos recursos,
sin grandes aspavientos,
ni mesas suculentas
repletas de infinitos manjares
que llenasen nuestro estómago
para nuestra subsistencia.

 
Eran gente sencilla,
amantes de otros seres
que todo lo compartían:
esas pequeñas alegrías
que hacían de la familia
momentos de grandeza
que un día no lejano
agrandaron nuestra pequeñez.
 

Sentíamos a Dios, que
nos tocaba con su sabia
y nos ayudaba a sobrevivir
a pesar de nuestra miseria.
Creencias que nos allanaban
el duro camino que,
nos hacía felices
a pesar de nuestra desdicha,
por nuestra condición
de ser hombres sin tierra
en una tierra virgen,
que un día nos enseñaron
respeto y cariño,
a sentirnos queridos
y también a querer.
 

Antonio Molina