EL CUERPO



De su cuerpo no hablo,
¿que es lo que podría decir?
Cuando los coches tú paras
y siguen detrás de ti,
para admirar la Giralda
y su cuerpo de perfil.
 

Tú lo tienes que entender
que tu tienes mucha vida
mucho arte, mucho amor
eso es lo que traspiras.
 

Lo transformas, lo almacenas
y se lo regalas al aire
‘pa’ que ‘tor’ mundo se entere
que en tu corazón hay arte,
y arde como la yesca
la llama de tu vivir,
 

‘pa’ la gente que te entiende
que te quiere y que te aprecia
y que cruzarían el río
para cuidar a tal perla.

Antonio Molina

LA PALABRA


Qué difícil es vivir sin ilusiones, sin nada que llevarte a la mente. Sin un ¡te quiero! que resuene en su vida, sin un ¡te necesito mi alma! Parece cursilería. Quizás los libros de caballería, de hidalgos y de cuentos de hadas, le estén provocando la locura.

No soporta la rutina. Es difícil vivir en ella, hacer las cosas mecánicamente, porque hay que hacerlas. Sin más. Se siente ahuecó por dentro. Muerto y se revela. Sabe que es tarde. El peso de la losa es grande y pesada. Solo le queda la palabra. Que razón llevaba Blas de Otero. Sólo le queda la palabra que surcan en el aire a trabes de la distancia inundando su alma.

 

A veces unas palabras. Un rato de conversación te libera tu interior y te quedas atrapado de la persona que amas, porque en esas palabras has dejado escritas un retazo de tu vida y te llevas los ojos de la amada junto al roce de sus labios y su cara. Recuerdos imborrables que se mantienen por su limpieza y su calma. Con ella alimenta su vida que creía terminada. Realidad que forma parte de muchos seres, de aquellos que aun sienten que la vida les corre por dentro, por todo su interior. Hay tanto muerto viviente que le ahoga la sensación que brota de su calma, rompiendo los muros de la nada.

Antonio Molina

ERAN OTROS TIEMPO… ¡QUIZAS VOLVERÁN!

Pasa el tiempo. La vida sigue propiciándonos hermosos recuerdos.



 Los niños corretean por la cocina al rededor de una mesa repleta de pertrechos: un poco de harina, cabello de ángel, agua para amasar, levadura y aceite de oliva, de los olivos del huerto de la finca de atrás.

                                  


Una sartén con aceite al fuego y se fríen, su cuerpo se hincha y se dora para saborear.




 

 
Era nuestro tiempo. Nuestra Navidad. Eran otros tiempos. Sencillos recuerdos donde las familias se inundaban de vida, de sueños; con pocos enseres, pero compartiendo lo poco y lo mucho sin pestañear… Era Navidad…
 
Soñadores de sueños, que nunca alcanzaron, pero la sonrisa y sus corazones se paladeaban casi al respirar.
El cielo azulado. El rugido del viento. El frio de la nieve y la vieja candela para secar sus lágrimas: Las que brotaban de sus ojos ante la impotencia de su necesidad.
 
Hay viejos recuerdos… quizás volverán.
 
Hoy, ya nos falta el pan y a muchos…, un techo donde cobijarse...
Antonio Molina

UNA REATA DE LLEGUAS TRASFORMAN LA TIERRA



I
Reposa mi cuerpo en la fresca hierba
alargo mis brazos extiendo los dedos
buscando encontrarme
con los dedos de ella.
Sus ojos brillaban.
De su boca ríe
risa contagiosa,
dientes de coral,
mirada lujuriosa.
Su belleza me sorbía
soñaba despierto
rodeado de flores
un tupido manto
manaba brioso
en la verde hierva
cubriendo mi cuerpo
consumando mi esencia.

 
Sonó la campana
se quebró el encanto
se diluye el sueño
el tiempo me atrapa
me lesiona, me quema,
la realidad vuelve
esa, que me hiere
me trae a la vida
de la que procedo
aunque no lo acepte.
Es mi compañera
la que me recuerda
el toque de campana,
la que destruye sueños
en una mañana.
 

E

Su música limpia
me envuelve me atrapa
me llena de vida
su vuelo me incita
me da vida nueva
ingiero su aroma
susurro su nombre
perfora mi pecho
rompiendo los moldes
de un corazón maltrecho
a golpe de llanto
se fragmentó por dentro.

 
L

Sensaciones nuevas
que me eran extrañas
ruidos de silencio
miradas tempranas
que desliza el viento
por la madrugada
que al romper el alba
restriega mi cuerpo
lacera mi cara,
su risa me atrapa
¡no puedo evitarla!
 

A

Los chopos me envuelven
meciendo sus ramas,
sus hojas aun verdes
se agarran al tronco
brotando de ellos trinos musicales
música ensalzada, música sagrada.
Los coros me invaden
los pájaros, saltan en sus cantos,
moviendo las ramas
yo busco tus ojos
y no encuentro nada
la nada que flota
que añora mi vida
que mece mi alma.
molina

UNA REATA DE YEGUAS TRASFORMAN LA TIERRA




N
Sentía el jugo de tus labios
que humedecieron mi boca
tu lengua me perforaba
colmándome ¡savia loca!
que en mi corazón se ahoga.
Sentir tu cuerpo en mi cuerpo,
enroscado, laberinto de mi esencia
que se siente libre y activa
y que tu sombra me da vida.
molina

UNA REATA DE YEGUAS TRASFORMAN LA TIERRA



A


Cuerpos espigados que miran al cielo
en bosque fecundo de jugosos tallos
que surgen con fiereza rodean mi cuerpo
emergen del sueño, las plumas de amor
cánticos briosos de picos pioneros
se acurrucan danzando, trepidan sus cuerpos
trinos en el aire, manando de ellos
seres diminutos están floreciendo
el amor los une cálido y sereno fecunda la tierra
las ramas ya mecen los sueños eternos
el trovador acompaña con música del cielo
con suave envoltorio,
cuando el amor se apodera de ellos.

Molina

UNA REATA DE YEGUAS TRASFORMAN LA TIERRA



D

Viejo pino verde

los años te envuelven

el tiempo te atrapa

te mece

te duerme

los años gloriosos

cuando el soplo del viento te dobla

y tu te resientes,

las ascuas aun, brotan

las llamas te envuelven

tu cuerpo ya seco, erguido,

su sombra me hiere

las raíces ya inertes

con fuerza se aferran

a la tierra verde

antes de la muerte

 

¡Pobre pino! Viejo,

tu sabia se mece

el leñador te observa

te clava su filo

los golpes te duelen

tu vida gloriosa

el tiempo la duerme.
molina