FELICIDAD


Ayer alguien le hizo feliz.
Vivió el mejor de sus momentos
ella atenta le escuchaba
él la escucha, compartiendo su mirada.
 
Él soñaba, galopaba en la pradera
montado en caballo joven
sin riendas, sin ataduras
sin silla donde montarse
sin espuelas que le obliguen
sólo, su cuerpo agarrado
galopando entre mimbrales
sensaciones y vivencias
que manaban de su adentro.
 
Las palabras fluían de su boca
y él las sorbía despacio
su corazón las mecía
se hacían todas de él
porque las sentía vivo
como un niño con arel
bajo un cielo descubierto.
 
¡Como corría la potrilla!
Sus ojos emanan paz
arrancándole las lágrimas
de felicidad, antes miedo.
Venía de su soledad
de la nada, del infierno.
 
Se metió en su burbuja.
Se instaló junto a su cuerpo
miedo me daba el pensar
que se evaporase el sueño.
 
No lo quería evitar
Ya lo sentía por dentro
Dominando a aquel chaval.
 
Volaba cual gavilán
llevándose entre las alas
el mejor de los presentes:
su sonrisa, y su mirar.
Antonio M. Medina

ALGECIRAS


 
Sigiloso y en silencio
a la ciudad regresé.
Y al pisar su suelo eterno
las lágrimas, no pude contener.
Duelen los ojos llorando
de lágrimas exprimidas.
 
Se agolparon los recuerdos
de un hermoso atardecer,
floreciendo está mi pecho
como el crujido del látigo,
envolvía mi infancia
que se elevan,
afloran todos los sentimientos
de aquellos que nos dejaron
deambulan por ellos,
por los ríos, valles,
aquellos que mi niñez
con gran acierto guiaron.
 
Hombres que un día convivieron,
y que su aliento mantuvieron,
con su viva presencia
con sus nervios de acero
 
Nos legaron sus paisajes,
la belleza…, sus memorias
no sucumbieron con ellos.
Con la nada simple de su mundo
nos penetraron austeros.
Antonio Molina

 

AMISTAD REAL



Yo te he visto corretear por el bosque

con tu cuerpo de niña traviesa, menudo.

Yo te seguía y sonreías, picara y segura

montada en el trillo. Tú con tu mirada

sólo me mecías y yo sonreía.

 

Tumbada en la paja jugando en el trigo

que se amontonaba yo ya te miraba

yo ya te quería aun sin tu nacer

sentía tus ojos aguando mi sed.

 

Tú, eres el día, yo ya soy la noche

yo, ya nada quiero ni nada pretendo

me envuelve el océano, me atrapa, me hiere

¡ay como me hiere su dolor de abrasa!

 

Tu eres la tierra, brioso jovial, serena

no quiero por nada poderte dañar

tu imagen dorada querida sirena.

Pero no me importa que todos se enteren

que yo sólo busco un poco de vida

de un viejo chaparro su hoja caída

que se mece al aire sin querer, parar.

 

Me atrapan tus brazos, me encienden

la sagrada llama de fecunda vida

de buena amistad y felicidad.

Que todos se enteren: con la amistad

se ama, se quiere y duele cuando

la amistad se inserta en amor.

Antonio Molina

Imágen cedida por HACERÍA_JAZZ_CLUB

EL SONIDO DEL VIENTO



Sopla el viento en la ventana
el poeta lo observa y lo siente
le abre su puerta y lo retiene
lo escucha, lo atiende, lo entiende.
 

El poeta sufre oyendo el lamento.
Se angustia, le duele, le quema.
Pervive la herida de un corazón alegre
que es alguien que sufre.
 

Todo no está visto. La tristeza sigue
le embarga, le hiere el dolor de la gente,
de esa que ama, que sufre
que nadie la entiende. Soledad viviente.
 

¡Ay, corazón triste! Él, alma, serena,
le ofrece su amor a esa mujer sincera.
No sufras. No te sientas sola.
Ásete a mi mano, amiga serena.
 

Tus palabras se engastan en alma sencilla.
Abre la ventana, respira su aire,
es la primavera de tu soledad.
Esta nueva vida, hoy, es realidad.
 

Alguien, hoy te quiere, alma y corazón
dos teas que abrasan, que se aman
te quieren, dintel de panal.
No llores paloma remonta tu vuelo.
 

El viento nos alza, ¡se libre paloma!
nos hace volar cuando alguien comprende,
te quiere y te entiende. Te ofrece su alma.
Ella no es de nadie, nació de la nada.
 

Remonta tu vuelo y vive la vida de risas y sueños…
Llena de esperanzas, te ofrezco mi vida
que puede servirte de útil bastón.
Un chaparro viejo te ofrece sus ramas,
 

Para que te ayuden mi querida amiga
aun siguen fresquitas sus hojas y llagas.
Siento tu dolor, tu rabia, tu risa.
Bebo tu sonrisa, bebe tú la mía ¡Bendito licor!

 Antonio Molina

TRISTEZA



I
 
Una poderosa corriente
me recorre el pecho
dicen que, es la tristeza
que me embarga,
la que me nace de dentro.
 
II
 
Pensaba con ilusión
Y, cual fue mi decepción
al llegar a contemplar,
que la ilusión que tenía
en tierra se iba a quedar.
 
III
 
En el lugar que tu estas,
tú me tienes que entender,
solo te quise poner,
donde tú debes estar,
¡encima de un pedestal!
 
IV
 
Atesorar tu querer
es lo único que quiero.
Hay gente que no concibe
ni nos puede comprender,
más tú, desde el cielo bien
lo puedes entender.
Lo mismo que los otros tres.
 
V
 
¡Qué tristeza la que siento!,
por esos, que dicen querer,
¡que poco conocen ellos!
lo que implica un buen querer.
 
VI
 
Aunque la rabia me embargue,
y no le guste a la gente
nunca podré dejar de quererte.
Como bien dice el poeta.
Sólo, siempre se tiene que ver.
Antonio Molina

FEDERICO




En Granada nació la poesía.
Era poeta de los que te hacen llorar
también te hacen reír
y mucho en lo que pensar.
 
En la vega, en su Granada,
muy ‘cerquita’ del Genil,
nació el ser más sincero
que mujer pudo parir.
 
En la cresta de las lomas
se divisa su figura
doliéndole su pena 
por la sangre que aún aflora.
 
Se desarrollaron rosas bellas
en la Andalucía del llano,
en la rivera entre dos ríos,
en el corazón de sus paisanos.
 
Brotaron como suspiros
los lamentos de la muerte
recordándonos que está vivo,
que siempre estará presente.
Antonio Molina

NUNCA PERDERÉ SU CORAZÓN


 
El agua de los ríos no se detiene

ni habrá fuerza humana que

logre parar lo imparable,

lo constante, lo fieramente humano.

Zarpa de un corazón que

se crece en lamentos,

por vivir, amar…, quemar su cuerpo.

Saramago nos dio lecciones

de vida... sueños. Nos destapó

realidades humanas dignas de seguir

en la senda por donde solo

vida, solo vida, solo.

Antonio Molina