LA ESTRELLA

 
En la noche de San Juan
las llamas subían al cielo
para recoger la estrella
que me lanzaba un lucero.
 
Cogí la estrella en mi mano,
sentí su cuerpo latir
iluminando mi alma
yo sentía su mar
alumbrando mi vivir.
 
Los amigos verdaderos
quieren de distinta forma
se entregan con mucho celo
por ese vivir sincero
para sentirlos por dentro.
 
El despertar de una niña es,
como si abriese la jaula
a un gorrión encerrado
en una celda dorada.
 
Los sueños son alcanzables
si los sueños, sueños son
si te ayudan a vivir
los sueños son importantes
y se deben perseguir
como se corta una rosa
hermosa y con espinas
clavos que te aran sufrir.
 
El amor y el sufrimiento
van ligados a la vida
insertados en el tiempo
pero amar es conjugar
todo en una sola vida.
 
Antonio Molina Medina

LA AMAZONA

Eres esplendida amazona.
Caracoleas con tu montura al toro agreste.
Entre reses bravas esta tu vida.
Y las sorteas con pericia y gallardía.
 
Cuando te toca matar sacas la espada,
la blandes al viento con soltura,
la clavas, y en vez de sangre brotan
flores curtidas cuyo olor te embriaga.
 
Odorífero embrión que provoca la locura.
Perdonándole la vida con sonrisa complaciente.
Porque, matar no forma parte de tu vida.
Porque tu corazón, es noble, tierno y fuerte.
 
Antonio Molina

AMIGOS

Amigos fuimos de niños.
Amigos en las penurias.
Amigos en la oscuridad.
Amigos en el sufrir.
Amigos en el saber.
Amigos en el aprender.
Amigos en el sentir.
Amigos en la ilusión.
Amigos en la enfermedad.
Amigos en el querer.
Amigos en nuestros juegos.
Amigos en la soledad.
 
Amigos en nuestros llantos.
Amigos en nuestras risas.
Amigos en la virtud.
Amigos en la tolerancia.
Amigos en la pubertad.
Amigos en la vejez.
Amigos en la eternidad.
Amigos siempre seremos.
Amigos en la paz.
Y amigos en la libertad.
 
Antonio Molina

MUJER DE SONRISA CLARA

 
No sé cómo dirigirme a su sonrisa,
la que dibuja su cara y limpia mi alma,
la que llena de contenido mi vida
y mis esperanzas.
¡Qué podría decir de tal sonrisa sincera!
Qué podría decir de ese alma  serena
que sueño lo inalcanzable, con solo
mirarme en ella
y soñaré, y soñaré mientras me quede
un átomo de vida en este polvo de  tierra.
 
He encendido la radio esperando su voz.
para encontrar  su risa, su bravura y candor.
Su voz se hizo patente, limpiando alrededor
salpicando mi cara versos de corazón.
Escuchaba los versos en su noble dicción
limpios, seguros, claros, como en una canción.
¡Cómo los remataba!,
¡Cómo los trasmitía!
Surgían por su boca cual fuego de cañón
palabras convertidas en balas primorosas
versos como rocío salpicaron mi cara, y
todo, todo vibraba en la Hacería popular.
Tú, eres diferente, no eres como otras
sacas tu corazón y por todo lo das.
Los amigos te adoran.
Los humildes te aclaman.
Tu sitio está en la tierra no solo en praderas,
también en las montañas por toda tu grandeza.
Mujer de corazón que no cabe en el pecho
que los gnomos los dioses  y Federico, el duende 
te protejan, desde la alta cúpula celestial.
Antonio Molina

TU SER Y MI SER UNIDOS POR LA PIEL

Temblor de cuerpos. Encuentro prolongado,
donde compartir vivos sentimientos.
Provocación del alma; lo que tú estimulas.
 
La llama se enciende. Arde candela
que atiza tu viento, tu sola presencia.
Las ondas se adentran por la herida
oxigena su mezcla, efervescencia que alivia.
 
El tiempo no existe. La luz nos penetra.
Yo no se pararla, ni ensombrecerla, ni mis
manos pueden contenerla.
¡Me niego a atajarla!
¡Que la reluzca la llama!
¡Que las ascuas me quemen!
Opto por heridas, a perder tu dicha,
amiga del alma.
Antonio Molina

TORRE DE ALJAMA

La campana de la torre
hacen llorar la Mezquita
están tocando a arrebato
por las calles estrechitas.
Su cuerpo anda cimbreando.
 
Y al encontrase con ella
su corazón ha explotado.
Rugen las campanas.
Se recrean los lagartos.
 
Los sueños son realizables.
Los naranjos manan caldo
tu sangre nos resarció,
para chupar de sus jugos
meciéndome en tu regazo
 
Antonio Molina
 

ES LA VIDA




 

 
 
Él era un niño al que nadie entendía, 
sólo le deshacían los sueños que tenía.
Vejado noche y día,
huía de la gente y se refugiaba en las laderas de los ríos.
El agua le entendía, 
y se consolaba con ella lavándose la cara,
mirando su frondoso verde que de ella fluía.
El tiempo, que todo lo pone patas arriba, 
le perpetuó su destino.
Se subió a una tarima,
se pintó la cara de payaso 
y la gente se reía,
¡Pero no sabían de que se reían!
¡Lo mismo daba
que las lágrimas se derramaran de pena o alegría!
El payaso seguía consumiendo su vida 
sabiendo que su existencia seria así por siempre.
Sigue viviendo haciendo reír a la gente 
con su cara pintada de blanco y de un fuerte verde. 
La tarima le entiende y le hace feliz.
Se mira al espejo y se ríe de sí mismo,
pero ya no le importa, 
no quiere retroceder, 
el final del camino está presto a verse.
Ser payaso fue su destino, 
compañera su soledad; 
la encontró por los caminos sin buscarla...
pero, con una razón de ser: 
mantenerle en su cavidad.
Antonio Molina