SEGUIMOS VIVOS… MARCIANOS.


Ciudad de Orduña. Bizkaia.
¡Jo, cómo pasa el tiemplo, amigo mío!... 77 años y seguimos vivos en esta fiel tierra que nos acogió. Aunque ya maltrechos, repletos de musgo de sueños marchitos, pero la vida la que nos robaron cuando fuimos niños es la que nos aviva hoy las ilusiones.

Lejos ya del sueño, cuando nos conocimos entre los prados y ríos y montañas nevadas, al amparo de una sombra que procedía de la montaña.

El Cobre...Algeciras.
Hoy sigo cultivando los campos aunque las baldosas nos atrapen. Pero lo que nunca podrán hacer será rebanarnos esa libertad que tanto costó conseguir y que hoy, esos niñatos de políticos, nos tratan de sustraer, por la mentira y el miedo… Otra vez, al tirano que nos apaleo en nuestra juventud, le dan alas para seguir haciendo sus fechorías desde una lápida... Sin  remedio amigo mío.

 
 
 
 
 
Sinovas. Castilla León
POESÍA
"Prefiero las letras, para jugar con ellas"
Para sentirme niño con palabras sinceras.
Atajo, para aferrarme al olivo,
ese cuerpo añejo de joroba antigua,
de sentires tiernos donde los ojos
dejan su caldo al filo de la tarde,
entre jazmines y sierras poblada
de seres que sentían los sueños,
que provenían de su cuerpo...
Sinceras plegarias son hoy tu mirada.
Y yo me aferro a ellas, para sentirme seguro,
ya que las palabras, son el almizcle que
deja su rastro, hoy, para seguirte…
Sin miedo. Sin cautela. Porque tú eres
parte de mis alegrías y siento tus penas.
03.01.20
Antonio Molina Medina

SU MANO Y SU ALMA


Valle de Orduña. Bizkaia
Me prestaste tu mano. Lo necesitabas y me fuiste útil. No sé si yo lo fui para ti. Y te fui leal mientras caminábamos, pero yo soñaba sin saber soñar, pues nunca lo hice. Y yo te preguntaba qué querías de mí. Y yo me creía lo que yo no fui. Y seguí tus pasos, amigo del alma, mientras caminaba siguiendo tu marcha, dentro del afecto que dobló mi alma; que se dejó querer en un camino incierto, donde transitó mi mente y se hizo tu esclavo mi cuerpo, en mi soledad, más de lo normal.

Cambias de camino, escoges nuevas veredas y surcas senderos, detrás de pisadas que reconozco, que dejaron huella y siento de nuevo mi cuerpo de iniciado viejo, buscando el modelo que me hará feliz.

Y renuncia a su vivir, inflado de sentimientos; doblando las esquinas encuentro su vertiginoso pasado. Y la vida le volvió a soplar y hacinar su propio fracaso, ya que, por más que se implicase, no supo mirar ni sentir, ni nacer de nuevo entre las tinieblas de su corazón.

Se aferró sin  miedos a vida de ensueño, a jergones sin lana, a corazones sin miedo, para dejar suelto el vencejo añejo de campana acelerada, cuyo tañido se encontró en lo más oscuro del bosque, entre rocas que hervían por la fuerza de los puñales del astro sol.

 
Ciudad de Orduña. Bizkaia
Recorrí los pasos por el laberinto de interminables libros de caballería, en altillos de madera donde volvió a nacer la fuerza del amor mullendo mi mente, entre cerros de libros, entresacando de ellos animales bravíos, la cera y la miel. Naciendo de nuevo. Muriendo de nuevo aprendiendo a vivir en su compañía.

Subí colinas, montes escarpados, montañas nevadas de vértices nuevos, de seres humanos  que éramos como hermanos.

De cuentos… entre cuentos formamos los sueños. Driblamos la historia de un tiempo pasado. Cruzamos la mar. Vadeamos ríos en nuestra soledad. Caminamos por las playas dejando la huella en la fina arena que quema mis dudas. Buscando y hallando, resquicios de mi paz.


Valle de Orduña. Bizkaia
Sin mirar atrás, camino por lo sencillo y lo cuerdo, y lo sublime y lo cierto, como los amantes que beben del cáliz hasta saciarse de su libertad.

 Sentir y sentirla. Melodías de la naturaleza que se balancea desde su ropaje, que se hace fértil en sus ropas. La juventud se hace sabia y, preñada de su eterna melodía. Se sienten gritos que se explayan en su cuerpo y explosionan susurros allí donde fueron cámara de sueños, entre el silencio que encabrita los cuerpos, apaciguando su alma con el sabor a amar.

 Hoy camina y escribe, y comparte sus letras, y hace de nuevo vida nueva. Para su corazón, ya cansado del tiempo de mensajes sin vida, sin los sueños que ahora tengo… de mentiras que hieren... de pisar caminos, sin rumbo, sin maldad.

Valle de Orduña. Bizkaia
Nada quiero ni pienso, ni siento que alguien me sujete del recuerdo, ni la vida me separa del aliento de mi mundo que, sin ira, sin pesares, se hará hoy humanidad.

Saldré a pasear por los prados con mis letras entre mis manos, con mi mente regocijada; con solo mis manos limpias de sustancias, para seguir los caminos que un día se enlazaron a mi mente. Y, despojado de lo ingrato, limpio de sueños de maldad.
Antonio Molina Medina
13/03/18          

PARA TI que respiras poesía:


Bar los maños... Orduña... año... 1.956
Es tan sencillo poner en un pequeño papel blanquecino todos los sentimientos que brotan de mi corazón que, ya ves, si tenemos sentimientos ¿Qué importan las faltas? ¿Qué importan las letras? Dar rienda suelta a lo que siento por ti es algo mágico y sublime, quizás inaudito y torpe, pero ya a mi edad digo y diré todo lo que mi corazón padezca y no lo dejaré tirado en la estacada.

Nada es mentira… todo está plagado de soledad, ¡Sí! La que me impresionó y me fundió en la choza donde emborronaba cuartillas nuestro Federico en sus aposentos de Valderrubio. ¡Qué poca cosa somos amiga! Y veo que tú lo sabes y te alegras de serlo.
Orduña...
Eso te engrandece y ¡Coño!, más se te aprecia. Este corazón se creía inservible, inseguro y torpe en sus tañidos, sin embargo, es la campana que nos avisaba en la Vega con sus repiques cuando algún peligro se cernía sobre nuestras cabezas, también era generosa y cuerda para mandarnos a la siesta aún con el estomago despierto y con telarañas en sus bóvedas.

Tú, eres algo mágico para este soñador que al final del camino se encontró con la verdad y la vida. Hermoso galimatías que presuroso se aferró a mi garganta, limpió de migrañas mis pulmones al recibir el aire que brota de tu mirada que lo impulsa tu boca serrana.

Getares. Algeciras.
Querer, amar… Je, je… ¡Qué paradoja! Se les llena la boca con estas palabrotas porque no saben ni sabrán que existen de verdad en nuestro corazón… Pero, ¡Rediós! ¡Cuánto duelen y queman por dentro cuando son tan veraces como los ríos que acuden a su mar y no se pueden contener por mentes perversas que nada comprenden ni comprenderán, porque sus corazones son de piedra!

Estoy en estos momentos volando entre cisnes, palomas y gorriones… Camuflado entre nubes, cuya blancura nos cubre…

Me aferro a su mano firme y segura, lúcida y serena, y vuelo envuelto en sueños de primavera.
Antonio Molina Medina
Año 2013

AMISTAD ENTRE SUEÑOS

Orduña. Ciudad añeja y única.
 

No te sorprendas, amiga..., hace tiempo que sigo tus pasos ya que formas parte de mí, María. Seres como vosotras sois; agua manantial como la que de niño vivíamos... caño de hierro colado de las añejas acerías.

Vuestras letras sublevaron las pasiones, dando libertad a la vida...

La que no vivimos, la que no soñamos.  No nos dejaron vivir ni un ratito de esa vida. Placeres que nos robaron, sueños que nos abortaron y la pasión que los cuerpos no desfogaron en su tiempo, por aquellos que nos llenaron de cadenas, y encarcelaron nuestro cuerpo.
Cuidad de Orduña. Bizkaia.

Hoy los rayos de sol que penetran de vuestras ventanas, se hacen de ayer y enriquecen el alma… los cuerpos se duelen de furia, pero siguen ahí y no camuflados…
 
Hoy, dando traspiés, pero con  la fuerza que… María me han dado, y ya ves amiga… tu estas a su lado, pensando y soñando vivencias que un día le robaron a este corazón que hoy, como vos, se recrea en halagos.

Gracias a vosotras… emergió del barro ese hombre nuevo que quiso nacer, de nuevo: entre cuerpo de mujer.

 
Fuente de la ciudad vieja de Orduña. Bizkaia
"llega el frío intenso"

Que el calor de su cuerpo

repele y lo hace útil,

pletórico de vida… ¡sin miedos!

manteniendo vivos los sentidos...

La sangre, que generosa, fluye

incansable en todos sus movimientos.

Antonio Molina Medina
18/11/15

LA FUENTE DE LOS SENTIDOS


Fuente del Molina El Águila. Canuto hondo Río de la Miel. El Cobre. Algeciras
La grandeza de una fuente... Esa que nunca se agota ni se calla.
Esa que fluye y se desboca por los surcos de su alma...
Y sigue siendo de tierra. De esa que nunca se extingue y
se hace pasto, y verde, entre sustancias que agitan
el devenir de los cuerpos, el sustento de los sueños
que acarrea el arriero por los caminos y plazas.
Con sus alforjas repletas de manuscritos y leyendas…
De papiros repletos de letras, de tumultos sin control.
Sedientos hoy de sonrisas.
12.03.19
Antonio Molina Medina

Y SU VOZ ATRONÓ ENTRE SU GENTE


Plaza Alta. Algeciras
Con voz potente, consciente de la verdad  que sentía en lo profundo de su ser.

Y se acercó a su gente, y, entre niños, amigos y familia enseñó sus cartas

y se puso a leer pequeños textos, breves poemas, de seres que un día existieron.

Su cerebro se agita y se retuerce.

Las letras se esparcían ya que provenían del campo, mientras sus pisadas
que ya no son suyas, agitan la tierra y el polvo de los caminos y
cultiva piel de su alma.
 
¡Tierra mía! Dulce armonía del campo, de siega y recogida de frutos…
Donde lo creado se aprieta entre sus manos aflorando su jugo
que, meloso, endulza hoy su cuerpo.
Parque de los Alcornocales. El Cobre. Algeciras
 
Los surcos del arado, dejan al descubierto los frutos que acarrea con sus manos

y come y bebe, sobre la calor del astro que nos calienta, mientras el aire trasiega

por las hojas de los sembrados donde los vecinos trabajan y miman cosechas

de pan  y vino, enardeciendo sus almas.

La sed estéril se agita y los calla, se asombran y enmudecen, mientras mastican
los ojos de las parras.
 
Caminamos entre ojos que nos observan y nuestros corazones se agitan y se quejan.
Su tiempo se agota y el hambre le puede y le abrasa.
En la añeja cantina, un hombre se duerme y por cuatro monedas, hoy,
lo enmudecen, mientras el hambre penetra en su choza y se hace obligado
gritar sin conciencia … otros le censuran, le roban el amor y el honor y la ira.
Se burlan y rezan a mandíbula abierta. La muerte se agita y se cuela en su choza,
mientras los caminos se agolpan sin tino y en las ciudades se sienten seguros
los que, con monedas, dominan el mundo.
 
Parque de los Alcornocales. El Cobre. Algeciras.
Los políticos se jactan, y se elevan en sus aposentos, por viles pergaminos,
 

algunos sin letras: guerras y destrozos ¡muertes prematura!


Políticos que se creen dueños de todas las haciendas.

Banqueros que expolian y nos roban la sal, seres de corazón de plomo
que  solo defienden su vil metal.

 Por los raíles de la vida circulan trenes repletos de cosechas; barcos colmados
de grano, que terminan en sus aguas para cubrir el expediente de mercados;
otros nos roban con alquileres obscenos; comercios que nos explotan ya que
solo viven hoy los vivos y digo bien "los vivos" que nos saben explotar...
Son gusanos que nos recortan hasta la debilidad que nos retiene con maldad.
Ellos lo saben y  no lo podemos evitar. Y no podemos entrar en su mundo ya que
la vida es un sueño y tiene fecha de caducidad.
Parque de los Alcornocales. El Cobre. Algeciras.
 
Hoy canto y no por capricho. Es porque me rio y prometo. Y contrariado
les miro a los ojos y los veo: son rutinarios, no viven lo vivido.
Por eso escribo, y el que lo imprime se jacta de ello. Y canto y me recreo
encharcado entre brazos y manos, y me siento seguro mirando sus ojos
que atraen mis manos. Entre añejas chozas repletas de cántaros
y crujen las puertas, silban las ventanas de mis prioridades.
Playa de Getares. Algeciras.
 
La historia me atrapa y no se hace sorda. Me silba al oído bellas
Leyendas, doctrinas de antaño, donde el cerebro humano está siempre disponible,
ante la razón, el amor y los sueños que hoy almacenamos.
07/06/18
Antonio Molina Medina

SE COLÓ EN SU PECHO


Antonio y Jokin... Muy grande y Lucía Muy grande.
Alguien sin pensar descubre tu interior y

destella tu alma de la que estabas negado.

Como grito en la sierra, rebota en sus laderas

el sonido del eco que, generoso, descubre

sus recuerdos.

Desde un cortijo en la sierra.

Una cocina en el suelo y amores generosos

de aquellos que custodiaron sus más íntimos

                                                       recuerdos.

Una ola de olvidos seduce su cerebro

endulzando en sabores las neuronas del cerebro.

Agitando los brazos, elevando las palmas

al cielo, sus dedos añosos amartillan las teclas,

dando nombre a su mundo del que formó

                                            parte en su tiempo.

Azuzando el oído, sus sentidos se agitan y

le miman, conscientes las arterias del tiempo.

Hoy, en su soledad infinita, manifiesta,

el mundo le replica y le corroe por dentro.

 
Fuente del Molino del Águila. Río de la Miel. El cobre. Algeciras

Le asusta su tristeza y, buscando recuerdos

de un mundo que murió, pero sigue en su recuerdo,

alguien se coló en lo más íntimo. Explosionó en su pecho

descubriendo sus miserias, perforando sus miedos,

dejando en su interior una flor y un soplo de aliento.

28/03/15
Antonio Molina Medina