Pasaron por la vida
Ellos surcaron por los
rieles envueltos en el humo negro-blanco de esas máquinas, que brotaba por las
chimeneas: los trenes, vagones de madera que los devolvían a esa tierra de
donde los expulsaron por el hambre y la miseria, sobre todo intelectual, ya que ni los
libros, ni el pan, ni la medicina, estaban hechos para ellos.
Atravesaron la
península buscando esas raíces que se juntaron, formando una sola porción de
tierra a cultivar; estación tras estación; se asomaban a la ventanilla bajando
los cristales para situarse en el lugar que se encontraban en su largo viajar;
paradas interminables y carbonilla por todo el departamento coloreaban sus
rostros de ese negro pigmento que se adhería a sus rostros; algún
mosquito negro, muy negro, se les colaba en sus ojos, de tantas horas
adormilados y, algún pellizco que otro recibían sus
cuerpos de los listones de madera de sus asientos.
Los renglones de acero
por donde circulaban las ruedas del convoy, se van acercando a su destino y el
revuelo se percibe en el vagón… arrastrar de maletas, alguna con cuerdas como
cerradura, mientras, la plaga de personas se dispersa por los andenes al
finalizar la travesía y con las miradas puestas en alguna cara amiga que les
estaría esperando de tan largo viaje.
Aun en esas fechas, los
familiares te arropan y te llevaban a sus casas, ya que eran los verdaderos
hoteles de los que emergimos, en su día, buscando la libertad y escapando de la
hambruna, de enfermedades y de las voces encadenadas a su personalidad.
En un viejo catre, con colchón de farfolla en
una finca en ruinas durmieron los novios y, algunas noches, hasta con
carabina…. Ya que las chozas eran muy chiquitas y se repartían los cuerpos,
aunque fueran en su noche de novios. Quizás lo hermoso y lujoso era esa acogida
que les dieron allí donde acudían; algunos dejando sus catres para que posasen
sus cuerpos… ¡hoteles de lujo! ya que el amor y el compartir era una forma de
vivir y soñar con alcanzar, en el mañana, algo mejor y más humano…
Pasa la vida y te encuentras con que, el mundo se ha vuelto del revés. O ha sido siempre así ya que la mentira y la explotación y la justicia sigue en manos de los de siempre, y ya sin poder escapar a ninguna parte; ¡hasta los ancianos son exterminados por inservibles para las arcas de los que acumulan el pesado oro! que, hasta el corazón está trucado, y sin servirnos para ser personas ya que la cultura es solo para aquellos que brillan sus cuerpos y sus voces se aglutinan sin respirar… dejando las cloacas de la verdad repletas de telarañas y de ratas que muerdan nuestras conciencias… teniendo que arrojarnos al precipicio de lo inmoral y sin visos de esa igualdad, aunque algunos seguimos viéndola como una patraña la que nunca llegará; mientras el ser humano sea el exterminador del propio ser humano y nos recalquen que lo hacen en nombre de sus dioses, ya que sus leyes ya no les sirven, no las necesitan para aplastar a los pueblos sin piedad…; cambiando el pan el que nos niegan, por el acero y la pólvora y las máquinas de guerra con las que destruyen hasta la naturaleza que (aún) nos alimenta.
10.12.25
Antonio Molina Medina




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