EMOCIONES

 

Ellas se van pero sus hechos quedaron marcados
entre las pisadas de mi cuerpo.

Mil besos él te daría.

Mil rosas en cabrioladas

Mil corazones sensibles,

que por tu vida pasarán y

con su fuerza loada.

 

¡Con qué ciclón caen de su alma!

Su corazón se estremece,

se confunde con su agua.

Lágrimas de serafines se

acumulan para salir…, y él

las dejo fluir por los surcos de su cara,

los que le hacen llorar…

los que le hacen reír...

 

De sufrimiento es la vida,

también de arbusto y de sombra.

Su corazón se ajetrea y

se encontró una fortuna,

fortuna que no merece

sueños que desde la cuna

su madre en cuentos contaba.

Él la miraba a la cara y

como una luz azulada

se apoderaba de su alma.


Mientras su dama sonríe

con sus dientes de alabastro,

él sólo la mira y la sigue mirando

perforando una sonrisa

de sal y dulce en sus labios.

¡Cómo la quiere!

¡Con qué fe la contempla!

¡La seguirá contemplando!

Quererla, sólo quererla

es lo más recomendado.

 

Aunque sus ojos le duelan,

aunque de soledad un hartazgo,

nada ni nadie en el mundo

será capaz de destruir

lo mejor de su legado

para morir en sus brazos.

18.11.21

Antonio Molina Medina

CHAPARRO SOLITARIO

Parque de los Alcornocales -El Cobre-Algeciras


Transcurría la vieja tarde caminando por la vereda antigua de la Trocha en dirección al Cobre después de darle un beso a su madre, que se quedaba con sus hermanos en Pajarete,  y se detuvo ante el tronco brioso de un chaparro cuya raíces comulgaban con las aguas de su río y buscar un acomodo para su cuerpo apoyándolo a la sombra de su limpia corteza, observando sus raíces  que se introducían en la eterna agua del río de la Miel. Ya con su cuerpo apoyado en su espléndido tronco cuya corteza, briosa y reluciente, su corcho se mantenía aún sin arrebatar de su cuerpo y él insistía en buscar su acomodo entre las raíces que se deslizaban buscando el alimento de sus aguas.

Se sumergió en la lectura escribiendo sus versos y pequeñas historias de cuentos ya lejanos para algunos de las nuevas generaciones que se niegan a creer lo que aconteció por esas veredas (hoy caminos ocultos del pasado entre las alambradas del destino.)

 

Río de la Miel-El Cobre... La Chorrera-Algeciras

Un minúsculo susurro enmudece la piel de su rostro y, girando su cuello, lanza su vista a una rama verde y lozana donde se posa una joven golondrina. Mientras la observa se provoca un brusco  movimiento desde otra rama más poderosa y se perfila la figura de un Buitre con su cuello pelado y sus alas plegadas aferrado con sus afiladas garras a ella…él se sonríe y los mira y ellos le miran con mirada reciente, y comentan entre ellos:

- Atiende, Buitre-le increpa la golondrina -¡Ese que está escribiendo, yo lo recuerdo, ya que mis antepasados nos hablaron de él!

¿Tú sabes algo? -le apremia la golondrina.

 

Mirándose a los ojos con la fuerza que transmitían sus miradas, le contestó el buitre.

- Si, algo me contaron mis mayores. Pero, ¿por qué me lo dices? - le volvió a decir a la golondrina -Es que, por lo que aprecio en él… Algo queda es sus facciones  de su cara de niño… -le contestó la golondrina-. Hubo un niño que vivía por estas colinas en un cortijo y tuvo algunas peleas por salvar a mis antepasados de las garras de una serpiente y no pudo salvarlos, ya que no alcanzaba al lugar donde teníamos el nido dentro de su cortijo… - le explicó al buitre.

 

Río de la Miel -El Cobre- Algeciras

-La verdad, -le contesta el Buitre.  -es que… -algo me contaron mis antepasados también a mi… Una de esas veces me dijeron que pasó un niño con su cántaro de agua por la vereda y una manada de buitres, para él extraños, y no se asustó. Y mira que lo miraban y lo rozaban con sus plumas, pero él ni se inmuto, y siguió sendero arriba hasta su cortijo. - Le contestó el Buitre.- Pero, ¿ya le ves?... -¡ni se inmuta de nuestra presencia-¡ Tiene que ser él -Le insistía, el buitre.

 

De improviso unos anillos se formaron en la poza de agua entre sus pies y él no se movió. Y del agua, entre un borboteo, asomó una cabeza erguida que, aflorando de las aguas del río, se dirigió a ellos deslizando su cuerpo sobre el agua… la miraron y se pusieron a dialogar, era una menuda serpiente que pidió intervenir.

-Por favor- les dijo la serpiente, erguida su cabeza -Yo sé alguna historia de ese chavea y os lo puedo contar si me lo permitís. -les dijo.

-¡Como no! -le contestaron a la vez el buitre y la golondrina.

 

Río de la Miel -El Cobre- Algeciras

-Este niño, (les relata la serpiente) estaba una tarde lavándose en el río después de una jornada de trilla y antes de subir a la casa de la colina se daba un baño y, a la vez, solía meter las manos por debajo de la piedras buscando (el incauto) coger algún  pececillo o algún cangrejo y… estaba una de las de mi raza enroscada debajo de la piedra y, mira por dónde,  tropezó con su cuerpo y la bicha se defendió del peligro que suponía para ella el roce de un extraño y no lo dudo y le mordió en un dedo… Y él, al ver la sangre que brotaba de los menudos orificios por donde salía su sangre, salió corriendo del agua y acudió donde su tío que estaba en la era, ya que acababan de terminar de preparar la nueva parva para el día siguiente para su trilla. Su tío, cuando le vio, hizo que se asustaba y él chaval le enseño la picadura con sus tres pinchazos por donde manaba unas gotitas de sangre. Su tío tratando de ocultar la sonrisa se sonreía y le dijo:

-¡Sobrino!, ¿qué te ha picado?

Y el chaval le dijo llorando:

¡Una bicha en el agua!

Y su tío le contestó:

-Pues estás apañado.

-¡De esta noche no pasas: ya que, es venenosa, y no creo que mañana te levantes vivo…!

El chaval estuvo toda la noche despierto esperando lo peor y, cuando el sol comenzaba a despuntar por los depósitos del agua por lo alto de su loma, se despertó, ya que no pudo aguantar el sueño y se durmió agotado… Y mirando al ‘chozón’ y la era ya preparada con su parva… vio a su tío alrededor de los caballos para ponerlos al frente del trillo, se levantó y fue corriendo a su lado gritando:

-¡Estoy vivo! ¡Estoy vivooooo!

-Tito, tito… -¡Estoy vivo, no me he muerto...!

Y su tío le dijo con mirada expresiva, y con una mueca de sonrisa y sorna:

-¡No te iba a pasar nada ya que esas serpientes de agua no hacen daño y además yo la vi cuando gritaste, salí corriendo hasta la angarilla y vi cómo se alejaba  y era muy chiquita!

 

El Cobre-Algeciras

Suenan los cencerros y las esquilas y el murmullo de voces que pasaban por la vereda y él, posando su mirada de soslayo, ve aparecer al cabrero y curandero del Cobre con su reata de cabras. Y el primero que se acerca a él, es su perro  que, moviendo su cola, se acurruca a su lado ya que fueron muy buenos amigos. El cabrero se acerca y le saluda:

-¿Qué haces por aquí?-le dice. -Cómo sigue tu madre-le pregunta.

-¡Esta en la finca de su hermano!, con  mis hermanos -le contesta el niño.

-Qué bien te lo pasas…

-No pierdas el tiempo. -Le insistía.

-¡Mira que te gusta esta tierra…!

-Así es, -le dice el chavea-

 

-Bueno, que las cabras se me escapan y no vaya a meterse en algún sembrado- le decía, y su menuda figura salió acelerando el paso por la vereda precipitadamente.

 

Él se relaja y deposita el libro junto a lo escrito, y observa los pequeños golpes de agua de  menudas cataratas que provocan las piedras centenarias de su río, y apoyando su cabeza en el corcho, casi se queda dormido…Menos mal que los viandantes que habían acudido a la capital pasaban por la vereda y algunos se paraban a hacer su pequeño descanso en las piedras que, bien colocadas, estaban alrededor del tronco del chaparro. Para los que acudían al pueblo a por los mandados y llegaban cansados al lugar, aprovechaban el lugar para un ratillo de descanso.

Algeciras Plaza Alta

Algunos solo le miraban otros le saludaban y algunos, más allegados, compartieron charla de tiempo pasado y recordando sus años de su niñez por esa vega sencilla donde su río regaba y daba fuerza a sus molinos, como el que tenía casi enfrente, a la otra orilla del río: El de Los Tomates, o… ‘Tomatis', en la Cañada de los Tomates) que estaba al otro lado del río, cuyas aguas movían las dos fornidas piedras con las que molían el trigo cuando el agua caía con fuerza sobre sus pozos… para luego pasar y dar su generosa agua  que circulaba por un canal entre las tierras del molino y la finca del hermano de su madre, que la usaban para el riego del huerto y donde la familia se bañaba.

 

Remontando su vuelo la golondrina y el buitre y hundiéndose la serpiente en lo profundo del río…, Él comienza su recorrido hasta las puertas de lo imposible, mientras, millones de ojos  le indican, que siguen ahí, en el azul cielo, entre los cortijeros, cabreros, piconeros, y viandantes, ya que  uno de los caminos cuyo nombre era LA TROCHA, por donde deambulan por sus veredas y con acierto.

Antonio Molina Medina

26.08.21.

ASÍ ES MUJER:

 


Nos colaremos por la verdes barandas

montados en briosos corceles,

sin bridas sin aparejos.

Nuestros cuerpo insertados pletóricos de vivencias,

de vivir saludables para no enturbiar la conciencia.

Seres libres caprichosos por sentir…, sentirlo todo.

Ya la muerte nos estorba y se aleja cabizbaja,

no nos sorprenderá su llanto, ni su risa ni su nada.

Seremos barco seguro.

 

Vadeamos los ríos y sembraremos el trigo,

nos alumbrara la candela y por la noche los dos juntitos,

oiremos pura música que brotará de los grillos.

Juntos en los olivares se nos aparecerá Federico...

el muy puñetero como nos mira... con qué sonrisa miraba...

a mí se me caía la baba y entre sueños me dormí,

junto a las claras del alma.

Antonio Molina Medina

2021

LAS ALAMBRADAS…

 

Delika-Orduña y su valle. Euzkadi

Era un día lluvioso de su invierno, y se sucedían las carreras de piernas menudas y plantas imprecisas a la salida del colegio. Silban las notas de la tarde y cada pequeño cuerpo se dirige a sus casa para repasar y realizar los deberes que les han impuesto sus maestros.

Un niño suelta las utensilios de clase y se calza las botas 'cachuscas' y sin más dilaciones le dice a su madre:

-¡Mama!, tengo que ir a por las vacas, que se nos echa la noche encima y ya sabes que les prometí a los aldeanos, que iba a ir a por el ganado a la finca que está por detrás de la plaza de toros.

Delika-Orduña y su valle

-¡Cógete ese bocadillo que te he preparado!,  está encima de la mesa grande… -le decía su madre.

Arramplar con su trofeo y salió dando un portazo, dejando a su madre gritando por la forma de cerrar la puerta.

Bajó las escaleras de piedra a oscuras y salió del portón en dirección al caserío… solo… para decirles que ya iba a por el ganado.

-¡Que ya estoy aquí y no subo, me voy a por las vacas! les dijo.

Los aldeanos asomaron la cabeza por la pequeña ventana y le dijeron:

-¡Ten cuidado a la vuelta que se te echara la noche encima. Y antes de meterlas en la cuadra, les das agua del pilón!

-Valeé… -le contestó corriendo por la carretera.

Delika-Orduña y su valle

Al tomar la curva en dirección a la finca detuvo el paso y fue más templado en su recorrer y llegando a la finca ya las vacas le habían olido y se dirigían a la entrada de la angarilla cubierta por unas tiras de alambre de espinos cuyo soporte de madera estaba enganchado por un aro de alambre, como única llave de la finca; deslizó el alambre sobre el madero y apartó la cortina de alambres a su izquierda llamando a las rezagadas para su recogida y, de improviso, con la oscuridad ya intensa, sus ojos divisaron unos puntitos de luz entre la hierba y cogiendo un menudo gusano, se lo puso en la palma de la mano y dejo de dar luz… y mientras salían las vacas se fijó que al poco rato se iluminó el gusanito en su mano. (Su descubrimiento podía ser bien acogido por los aldeanos)…

 Pero se dio cuenta de que estaban ya las vacas caminando para el caserío y quiso darse prisa y confundió, por la oscuridad,  la puerta y se dio con la frente en una alambre de espinos marcándose la frente de puntos rojos… Pero no se inmuto, ya que no podía ver lo que se había hecho y siguió con las vacas por la carretera hasta el pilón donde bebieron agua y luego pasaron al caserío metiéndose en la cuadra ya que el aldeano tenía la puerta abierta para que pasasen.

 

Río Nervión- Delika-Orduña

Cuando entró la última vaca en la cuadra y al mirarla el aldeano le dijo.

-¿Qué has tenido algún problema?- Y le salió un ’¡redios!’ -mirándole a su frente.

-¿Qué  te ha pasado?... -Sube a la casa, alégrate y que te curen.

-La aldeana pegó un grito y se echó las manos al rostro al verlo y, corrió a por gasas y otros productos para desinfectar las heridas.

-Pero ¿Cómo te has hecho esto? -le decía la señora.

Él le contó a grandes rasgos lo sucedido, mientras ella le curaba.

-Menos mal que no te lo has hecho en los ojos, -le decía-. Tenéis el ángel de la guarda detrás vuestro… ¡leches!

Río de la Miel-Parque de los Alcornocales-El Cobre


Y ya curado, ya que solo fueron unos pinchazos leves y la sangre asusta al personal, ella le miró y se dio cuenta de que la mano derecha la tenía cerrada y le dijo:

-¿Que te has hecho en la mano que la llevas cerrada?

Y él la abrió y le enseño ese bichito de luz que el niño había descubierto, y ella le entró la risa y le dijo:

-¿Pero cómo has podido tenerlo en la mano con todo lo que te ha pasado?

-Es que, es que…. ¡Nunca lo había visto y se lo quería enseñar!

Sinovas Arande de Duero

Subió el aldeano y le contó a su señora la película de lo que le había pasado al chaval y, los tres terminaron riendo y acudió con él a su casa para decírselo a su madre para que no se asustarse al ver las heridas de la frente, que no fueron heridas sino pinchazos de las púas de las alambres.

07.09.21

Antonio Molina Medina

LA LUZ ESTRECHA MI MORADA

 

Sinovas-Castilla y León.

Hubo un día en que te desnudaste y pusiste tu alma al descubierto. Y observó que su cuerpo ya no tiritaba del frío que le insertaron, con todos sus elementos, desde niño. Y ya, su cuerpo dejó de agitarse del mal maligno que, pétreo entre aguas turbias, contaminó sobre toda su anatomía llegando hasta el corazón

 

Sinovas. Castilla y León

Pero apareció la lluvia, cuyas gotas de agua sagrada las que provenían del cielo de nubes blancas, se deslizaron por su piel liberando todos sus sentidos los que, ardorosos, se expusieron a los rayos luminosos del sol que nos calienta, cuyo calor sofocaba el universo.

 

Soplaban los vientos del norte provocando una férrea galerna, cuya brisa dejaba al descubierto las miserias humanas que trataban de seguir aferradas a sus sentimientos. Pero la luz que penetro en su intelecto sofocó, asfixió, ahogo, el caudal del negro barro en el que se encontraba, pertrecho de suaves caricias que el aire limpiaba su alma, y su cuerpo, dejo libre todos los sentidos que en su ánimo se hallaban; dejando que  su entidad descansara de años de sufrimiento y de maldad.

Ciudad de Orduña-Bizkaia

Y posó sus alas de olivo añejo, entre olivas y ramas de sueños (los que la vida nos depara) desde la libertad sentida y conquistada, ya que la maldad la llevamos dentro como seres vivos. Ese lobo malo y bueno con el que nacimos.

17.02.20

Antonio Molina Medina

YA NO SE SI EXISTO

 

Ciudad de Orduña-Bizkaia

Querida amiga, así me siento…

Tenemos un país que no nos lo merecemos: Fauna, mares, playas, rincones de ensueño, legados de antaño y un cielo abierto.

Pero es bueno recordar lo mucho leído y degustado.

Y no aprendemos: Somos un pueblo mal educado ya que no valoramos ni lo que tenemos.

Un día, fue reinos de taifas dominado por la fuerza a este pueblo inacabado. Todos queremos ser jefes. El capitalismo nos ha azotado la mente… Y como consecuencia lo primordial es el Becerro de oro…

Ciudad de Orduña-Bizkaia

Y ¡qué curioso! Será la edad donde las neuronas aún nacen limpias y no toleran las perversas ideas. Y después de ver y escuchar la  jauría de lobos hambrientos de cadáveres en el parlamento de un país de las mil y una noches… ¿Que te voy a decir?  Donde solo importa todo, menos las vidas humanas…

¡Poder, poder, poder! Pero para destruir al débil y humillarle, y dejarle sin sustento y en la calle sin techo.

 

Y a los ancianos los meten en covachas para eliminarnos como ellos saben…

Otra vez la miseria, el hambre, y las enfermedades que, sibilinas, las comparo con las de mi edad temprana en una posguerra. Después de una guerra maldita.

 

Pero volverán a volar las golondrinas sobre las cabezas humanas, y las recibiremos entre el júbilo y la ilusión de nuestros primeros años …

Primeros años ... donde se perdieron los besos y caricias que nos interrumpieron aquellos que hoy callan y se ocultan en las catacumbas esperando recoger las sobras... Unas mentes profundamente inútiles a una sociedad, que solo están disponibles entre sacos de dineros; aunque en ellos estén los males de nuestra mente y el deterioro de nuestras ilusiones.

 

Ciudad de Orduña-Bizkaia

Salir de ese mundo fue uno de mi cometido. Y dejar de soñar en cosas vanas e inservibles, y  la razón, a la sazón, entró en mi morada, ya que expulse de ella las cosas superfluas y dañinas que enturbiaban mi mente y dejaban al corazón expuesto a la corriente de los seres malignos y soeces que solo buscan ser como ellos mismos;  los que solo dejan cadáveres por los caminos.

Hoy… Y no antiguos: Se vuelven a amontonar cuerpos de los ancianos que un día levantaron a un país…

Y en ese parlamento volvieron a dejarlos en las cunetas.

Ciudad de Orduña-Bizkaia

Incluso seres a los que les siguen importando más el buen vivir y sus ideologías… mientras los ancianos siguen muriendo, y las cunetas y valles de esta tierra siguen repletos de cadáveres. En un País donde ya, a pocos interesa nada, ¡y menos recordar a aquellos que lo levantaron después de una guerra fratricida!

07.05.20

Antonio Molina Medina

SEGUIMOS CAMINANDO

 

Ciudad de Orduña-Bizkaia-

De pronto te dejas ir por los pasos del tiempo, y te miras al espejo; y ves como pasa el tiempo: lúcido y sereno. Ya, a tus años, solo sonríes a lo poco o mucho que te quede por vivir… pero lo haces con sueños… Solo los sueños, hoy en este país, donde los que rigen los destinos de sus habitantes se siguen apropiando de tu mente y hasta de tu propia sangre para esparcirla por los caminos, aún llenos de cadáveres, escondiendo la miseria de algunos de sus gobernantes.

 

Parque de los Alcornocales- El Cobre

Hoy las hordas de la maldad, de su aberrante orgullo, de la intolerancia y la pobreza de espíritu, nos dejan señas de que el ser humano no ha aprendido y solo busca, con ahínco, el enfrentamiento entre hermanos… ¡Qué poco hemos aprendido los humanos de este país tan ingrato en su gente.

Caducan los sermones que desde los púlpitos nos hablaban de un Dios de amor y no de odio. La luz ha desaparecido de los corazones y las reliquias del pasado siguen adormeciendo corazones aun amaestrados por el odio y la maldad; donde se necesitan los muertos para reflexionar y apropiarse de lo que no tiene precio.

 

Y se repite la historia de una España caduca en sueños, pero no en odios mañaneros. La primavera nos ha aportado esa luz divina, que no poseemos, como humanos y la dilapidamos por la fuerza del odio entre hermanos.

 

Sinovas-Aranda de Duero-

Cruje la naturaleza, y se vuelve cuerda, y se defiende de los seres que solo quieren destruirla. El maná que nos mandaron, se ha espumado y las hordas del mal vuelven otra vez a asolar los campos y praderas de almas que solo vagan, aún sin descanso…

 

En el siglo XV, se apaleaba a los gitanos, a los niños y a los ancianos. Y hoy nos torturan desde los púlpitos del poder aquellos que nos han expoliado lo poco que teníamos… la sanidad pública y la educción... Y  nos siguen torturando.

 

Plácidos son hoy los recuerdos de cuando ni para comer teníamos, ya que las leyes eran producto de los magos, defendidos por los fusiles de antaño...

Sueños que no se cumplieron. Libertad que anda temblando. Las luces de la ciudad están plagadas de sombras… sombras de seres humanos.

Sinovas-Aranda de Duero-

Los perdedores de todas las contiendan serán siempre todos los seres humanos.   

03.05.20

Antonio Molina Medina