LA LUNA ENTRE VENTANAS

 

Sinovas Pedanía de Aranda de Duero.

Has aparecido por la entreabierta

ventana de su vida. Es como un Águila

volando libre como el viento,

simplemente acomodado entre montañas,

nebulosa de iris en el firmamento,

capaz de todos los esfuerzos.

Llora y ríe… sueña y canta...

Nada le incomoda mientras le dejen vivir.

Todo lo soporto, es feliz con lo que tiene

y nada añora… solo querer y ser querido,

amar sin exclusiones y si a algunos

le sobra un poco de amor y cariño,

pues, se lo dan, se lo agradecerá eternamente.

Ciudad de Orduña Bizkaia
 I

 Cuando todo se acabe y su vida se finiquite,

seguirá bullendo por la tierra que pisa,

fustigaba con sus cuentos, poemas y leyendas,

aferrado a esas manos, que le sacaron del lodo,

del barro y las miserias.

Majaralto Alto. Chorrosquina. El Cobre Algeciras


 ¿Como no va querer ser tan importante?

¡Lo dará todo! Solo, por su sonrisa,

la que le alimenta en días de tristeza.

Ella se lo da todo y no le da nada,

solo con su sonrisa su cuerpo vibra,

manteniendo viva el alma de iris, nítida.

16.12.21

Antonio Molina Medina

CAMPOS DE CASTILLA

 

Sinovas-Pedanía de Aranda de Duero.

Comenzaba a penetrar las sombra sobre su atardecer y los últimos rayos de un sol, casi consumido, aún se filtraban por las verdes ramas de los pinares y, a la vez, hacían brillar las verdes hojas de los viñedos de la pedanía, cual brillo restañar su candor entre sus viñas, mientras su pesado cuerpo reposaba en un tronco de árbol caído por los años para enredarse, como la yedra, en su noble cuerpo ya místico y degradado por los vientos y aguaceros, que su cuerpo soporta. Mientras otro cuerpo embravecido de sustancias muy añejas, aún, palpa con suavidad su corteza desprendiéndose de recuerdos y sustancias vividas en tinieblas.

 

Sinovas-Pedanía de Aranda de Duero

El murmullo del viento sopla en su rostro y enaltece su condición humana, mientras limpia de impurezas su alacena, donde la nueva savia estaba aún sedienta y sensible. Mirando de soslayo el verde, verde ramaje de las viñas, llegando su sembrado aroma hasta la sombra que envolvía su corazón, hoy, quizás dolorido por los avatares de los años transcurridos.

 

Sinovas-Pedanía de Aranda de Duero.

Dicen que…los años engrandecen la mente de la riqueza que, imborrable en su caminar por los senderos agrestes y difíciles, y los terrones de la tierra para su oreado, renovando su existencia se apacigüe cuando los recuerdos le llevan a las fuentes de su experiencia soñada y vivida… Y él se empeña en no cejar en su intento de sumergir  en el habitáculo de su almacenada mente, sabores que el campesino fermenta, y los hace materia de ríos amargos y de apriscos incoloros donde fluye la verdad, sencilla flor cuyos olores se desprenden entre la vida y la muerte… tierra roja y verde...  Jugo de prados donde los elementos los trasiega el labrador entre surcos repletos de semillas a la sombra de terrones  que, suaves, dejan cubiertos sus frutos.  

 

Sinovas-Pedanía de Aranda de Duero

Mientras, la sombra de los pinares pueblan inmunes sobre lo verde y fecundo de su suelo, por las laderas de sus caminos, entre cánticos de pájaros en libertad y animales briosos espantados por los trepidantes ruidos de los tractores que labran la tierra, ya que el otoño se acerca y el verano se escurre de sus campos sin frutos, excepto los viñedos que se enriquecen con los racimos de su jugoso y dulce fruto preparándose para su recogida.

 

La lucha del campesino es interminable. Y los tractores siguen perforando la tierra de barbecho para disponerla y airearla para la nueva siembra donde vuelvan a brotar el trigo y la cebada, el maíz y la remolacha o el girasol  que se doblega, y gira ante la fuerza de su creador por su calor…

Mientras los encallecidos cuerpos  dan un respiro a esas figuras doloridas donde ensamblan la noche con el día gracias a los faros de sus tractores y la lucha por sus vidas.

Sinovas-Pedanía de Aranda de Duero

La lumbre de sus hogares los concentra y, entre cuentos y leyendas, avivan sus ilusiones para próximas cosechas.

 

Jóvenes y sencillos personajes, que solo miran y escuchan a sus mayores, y almacenan en sus cerebros esas duras tareas que a ellos les esperan y guardan en  sus recuerdos.

Quizás hoy, algunas de sus mentes estén prestas a poblar los caminos con sus pisadas y las huellas de tractores, con el corazón sangrante de júbilo presto a darlo todo por su Cultura  que brota de la libertad bien entendida y libre de pedantería.

12.12.21

Antonio Molina Medina

RECUERDOS DE LA NIÑEZ. ‘LA PERSEVERANCIA’

 

Antigua plaza de toros de Algeciras

Sería sobre el año 1.95… Se había terminado la tarea de un día de trilla en la era Del Cobre. Algeciras, una familia con sus hijos y allegados, como sobrinos y nietos de un matrimonio cuyos nombres eran Juan y Catalina habían terminado, al anochecer las labores de la trilla del trigo por ese día subieron la cuesta hasta su morada, para asearse y degustar algo de cena. Después de comer lo que les pusieron las mujeres de la casa… y con el permiso de los jefes de la familia, los jóvenes, decidieron ir al cine, en el pueblo, y los más menudos (siempre con la oreja puesta) escucharon y así se enteraron  de que se iban al cine esa noche. Un niño que escuchó la conversación, como venía de fuera, tenía en aquella ocasión unas pesetas que su madre le había dado pues acababan de llegar del norte a pasar una temporada con la familia, como así lo hacían  todos los años y, ni corto ni perezoso, se escapó tras ellos andando por la vereda del río de la Miel hasta Pajarete y pasando las vías del tren,

El Cobre-Algeciras

A partir de aquí caminó por el balastro de la vía adelante hasta llegar a Algeciras pero, al tratar de conservar la distancia con ellos para que no le viesen, en un recodo, los perdió de vista y no se le ocurrió otra cosa que, ya que estaba en el pueblo, y tenía unas pesetas en el bolsillo se acercó a la plaza de toros de la Perseverancia en la que, por las noches, se daba cine de verano; saco su entrada como todo el mundo y se acomodó en las sillas delanteras para verlo mejor.


En ese momento empezó a darse cuenta de que se encontraba solo y tenía que volver muy tarde y sin compañía, pero la tentación de ver una película del oeste y de indios y caballos podía más que sus miedos. Se apagaron las luces de la plaza y comenzó la función; todo esto sin darse cuenta de que a su lado se había sentado un señor mayor con una cesta (recuerda que era de mimbre, plana y alargada) de la venta de productos caseros. Dicho señor, justo al empezar la función, le empezó a hablar y preguntar que si estaba solo y, el muy sincero, le decía que sí; que de dónde era y él contándole toda su vida le dijo lo que le había pasado con sus primos...  En fin se lo estaba poniendo en bandeja. Se calló el señor y al rato le dice estas palabras: "¿Niño te gustan los helados? “ Él, como niño que era, le contestó que, "¡sí mucho!" y acto seguido le dijo: "¡mira, ve y compra dos, uno para ti y otro para mí!-"De acuerdo". Y él, con la inocencia que todavía tenía, se fue a comprar los helados y se los trajo, "Toma cómetelo" le dijo, pero él no estaba tranquilo.

Río de la Miel-El Cobre-Algeciras

Algo a él le empezaba a no cuadrar. Y efectivamente, al poco rato sintió  una mano que le apretaba el muslo derecho y se deslizaba sobre sus partes. Aquí saltó como un rayo y salió corriendo entre las sillas por el centro de la plaza a la calle; miró para atrás y vio que el señor le seguía, corriendo detrás de él. Y el niño salió corriendo y cuanto más corría, se percató que iba sin rumbo fijo. Pero reaccionó y recordó que en el cine Fuente Nueva estaba su primo Paco de portero y salió, como un cohete, en dirección al lugar. Llegó  sudando y tarde al lugar y su primo le dijo "¿Qué haces por aquí y solo?" él no se atrevía a decirle nada. Para él, todos los hombres le iban a hacer lo mismo y se asustó, pero miró para atrás y  el hombre 
ya no estaba, por los alrededores, había desaparecido. Lo recapacitó mejor y le saludó y le pidió que le dejara estar con él hasta que terminara la función y su primo con buen criterio le dijo que no, que se fuera con su tío que lo estarían buscando… (serían las doce menos cuarto de la noche) y ya le dijo que se marchaba para Chorrosquina, con su tío que estaba durmiendo en la era.

 

Chorrosquina-El Cobre -Algeciras

Cruzo las calles hasta la Bajadilla y, a paso ligero caminaba para el Cobre donde estaba ubicada la era de su tío, y al pasar por el puente de madera del Llano de la Junquera, dejando a su izquierda las chabolas de hojalatas y cartón en las que el silencio, era interrumpido por los ladridos de los perros, de pronto, se sobresaltó porque alguien le llamaba. Miró para atrás y divisó a un hombre corriendo, y lo curioso era que le llamaba por su nombre: "¡niño!... ¡niño!..." Después de la mala experiencia salió corriendo otra vez ¡que las piernas le daban en el culo! Pasó y cogió por  la vía del tren, y el balastro de las vías del tren se las comía, porque el hombre se acercaba poco a poco. De pronto, sintió voces delante de él, y se sintió morir: ¡ya estaba listo: por delante voces, y por detrás le llamaban por su nombre! Dejó de correr y esperó pues los que venían, estaban encima ¡Y se le alegró el cuerpo! Una de las voces le era conocida, era la  de un futuro primo, Paco, con otros amigos que venían de dejar a las novias. Acto seguido se quedaron sorprendidos de verle a esas horas y solo; y él les relato lo que le había pasado y en ese momento se acercó a ellos el que le venía siguiendo y llamándole por su nombre y le dice "¡joder ‘niño’ como corres!" Y él niño, que no quería compañía, le dijo: ¡qué susto me has dado!" Era otro primo, Enrique. Y cuando acabó de contar lo que le había sucedido las carcajadas fueron grandes y él, que solo pensaba en que lo tragara la tierra...

El Cobre-Algeciras- Años 60

 

Ellos se marcharon para el pueblo caminando por el balastro, y Enrique y él siguieron caminando y charlando en compañía hasta llegar a Pajarete, donde Enrique se fue a su casa, en la cañada, y el niño se acercó, atravesando el río de la Miel, a una era que había al otro lado del río, pasando por las piedras que usaban las lavanderas de la zona donde muchas veces lo hacía su madre, y también cogía agua para beber de debajo del puente de las vías del tren, en una fuente que existía en dicho lugar; de pronto le salió al paso Jaime, el marido de su prima Catalina, y le dijo lo que le había pasado y que le dejase quedar a dormir en su era y que, si no, se quedaría donde su madre, que estaba a cien metros de la era, en la casa de su tío Antonio. Y Jaime con muy buen criterio le dijo:  "mira, coge el río arriba y vete para arriba, que tu tío está loco buscándote" . Y le dijo que le daba mucho miedo, sobre todo los chaparros que surcaban el río que con sus ramas colgando parecían los brazos de los duendes con que tanto les asustaban de niños y, a pesar de todo, caminó por la vereda de la Trocha, río arriba con sus miedos. Y, de vez en cuando, se detenía y miraba para atrás por si algo se movía ... el miedo le atenazaba las piernas y cada vez andaba menos. Pasó un arroyo que venía de la ‘Rejanoza’, poblada de chaparros, dejando el chaparro de los ‘asientos’ pegado al río y, por fin, divisó la era y las plantas de maíz que verdeaba por la alambrada, y vio gente de pie y hablando. Y ellos giraron la cabeza para observar y lo vieron llegar...

 

Bahía de Algeciras

Pero todavía no habían terminado sus pesadillas esa noche: antes de llegar a la angarilla o puerta de entrada de la era, le advierten con una voz de que, en la estaca de la angarilla, han clavado una larga serpiente que han cogido por la noche y, efectivamente, allí estaba sujeta por la cabeza y su largura llegaba al suelo, levantó el alambre que habían introducido por la estaca para sujetar la puerta de entrada y saltó  al pasar y se adentra en la era mientras su perro le rozaba las piernas moviendo su cola, hasta llegar al ‘chozón’ donde le esperaba su tío con cara de pocos amigos. Después de recibir una reprimenda por el susto que les había dado, le hicieron la cama en la paja recién aventada, le pusieron tres orcas de madera engarzadas entre sus dientes en forma de ‘chozón’ cubierto con un capote negro para el rocío… y se tapó con una manta, cubierta con otro capote, para resguardarse del rocío de las noches estrelladas, que no le mojase la cara, y se quedó dormido contemplando las estrellas, cercano a su lecho improvisado, dormía el trillo dispuesto a seguir rodando en círculo, en cuando apareciese el sol del nuevo día… Y se quedó dormido hasta que los rayos del sol les despertaron anunciando un nuevo día.

09.12.21

Antonio Molina Medina

ES POSIBLE VIVIR

Ciudad de Orduña-Bizkaia

 

Si te sientes un gato, un gallo, un pato.

Te seduce tu cuerpo por dentro y

las arrugas no cambian la estructura de tu alma y

te sigue dominando el querer, el amor y la esperanza.

Y los sueños se hacen de sueños

los que provienen de su calma.

¡Es posible el vivir!.

Cuando tu vida se concluye

mirando la aurora su vista se agilizara.

 

Parque de los Alcornocales-El Cobre-Algeciras

 

Expulsando los desechos que inundan su alma.

¡Es posible la viva! ¡Es posible la dicha!

Necesitas vivir y compartir experiencias.

Retozar en los prados, en plena primavera.

De tu otoño, el invierno, retoñó primavera.

05.12.21

Antonio Molina Medina

FEDERICO NOS ATRAPA

 

Huerta de San Vicente-Granada-Andalucía.

Desde su casa, Él nos arropa y nos relaja.

Entre Federico y la poesía, el amor no tiene fronteras

te aferra por senderos y veredas porque la tapia de su

jardín no es tal, y las rosas se ven tan frescas por el relente

de la noche,  porque él, las cuida y las mantiene suaves, prestas.

La poesía susurra versos y su mirar encandila

y es capaz de frenar la locura, que provoca su hermosura.

 

Valle de la muy noble y leal: Ciudad de Orduña Bizkaia
 

La yunta de caballos tira del trillo,

las mulillas tordas marcan su camino,

mientras por el olivar camina serio Federico.

Sus pensamientos vuelan donde brotan los suspiros.

Él nos mira y su sonrisa burlona y pícara se solaza,

contemplando el río de miel que de las colmenas manaba.

 

Granada - Andalucía 

De Córdoba a Granada, Sevilla y su Giralda han puesto

una vereda llena de pétalos de rosas perfumadas,

para que pasee descalza

la morilla, con sus enaguas adornadas.

 

Córdoba-Andalucía

La rosa tiembla en la rama. El viento la balancea y

va salpicando lágrimas que Antoñito recoge

‘pa’ guardarlas, ‘pa’ absorberlas y almacenarlas.

Junto a la orilla del río, que Guadalquivir le llaman,

escuchó su linda voz y sentía su llamarada.

Era la morilla alegre, la más bella, la más guapa

y cuando se quitó el velo su rostro le deslumbraba.

Brotó la rosa de su cuerpo roja como las granadas.

 

Sinovas-Aranda de Duero

De Córdoba a Granada ‘tie’ que pasar por Sevilla

La Giralda, la Mezquita y la montaña roja

de La Alhambra de Granada, donde la Poesía

sus caderas cimbreaban encandilando a los reyes

cual gacela en libertad, es imposible atraparla.

Chorrosquina-El Cobre-Algeciras


02.12.21

Antonio Molina Medina

QUERIDA DEMOCRACIA

 

Sinovas Aranda de Duero 



Ya ves, yo no te conocía y vivía entre turbulentos episodios antinaturales desde mi nacimiento y forzado a ser un ciudadano junto a los designios de los tiranos, que no solo dominaban nuestra mente, también nos narcotizan el camino a seguir (su camino).

Pero se posó en mis manos la poderosa palabra CULTURA en esos ejemplares, cual semilleros de letras bien enjaezadas, y pergaminos extensos  que me incitaron a moverlos al refugio de mi mente, en departamentos sagrados donde en sus estanterías se organizaron dejando que decida su suerte, creando una magna y nueva raza la que se afianzó entre las ruinas del pasado.

 

Lucía la esrtella

Apareciendo una nueva tierra de cultivo, con cepas y lindos chaparros junto a árboles nuevos entre la tierra roja de su corazón, donde florecieron, espléndidos y suculentos, El Amor y la Amistad. ¡Qué sean los pilares de esa tierra por la que camino! y no lo sean el odio y la envidia o la apatía que oscurece a los seres humanos. Son pilares que recorro, abrazado al aire que limpia mi rostro e incita a mis días a seguir respirando la deidad con la que está concebida mi existencia.

Linda será la plantación de los sentidos en la que, entre los árboles verdes y curtidos, ingrese sin apatía en la flor y los verdes prados, y solo florezca el amor, solo que… nuestras penas nos cortejan con gentes buenas  que nos acompañan en esta linda tarea de poblar de grano los surcos del arado.

 

Fuente del Águila El Cobre-Río de la Miel

Participando mi cuerpo y la mente me delata lo infiel que era y hoy se rebela contra los tiranos que posan las huellas de lo incívico e ileal del ser humano. Entre el barro y las semillas donde fermentaban, después del cierre de los surcos… Sentiremos esa DEMOCRACIA en libertad cantando con  las aves del paraíso, de plumas suaves y lindos trinos, y los bohemios cánticos de esa paz y sofoque los alaridos de los depredadores que vuelven a intentar matar de nuevo nuestra liberación por un puñado de papel podrido.

Antonio Molina Medina

28.11.21

SU SOMBRA LE LLAMA

 

Bahía de Algeciras-Cadiz

Hoy escuecen las heridas que sus sombras dejaron en su cuerpo las que atraparon sin denuedo y sin justicia. La maldad se fusionó entre sus ideas dejando la puerta abierta a tanta verborrea. Sumiso y sin causa, caminó por la estepa y su mente volaba sin descanso por las praderas de sus sueños las que le fortalecieron, intentando encauzar ese vestigio de un arado, antiguo, pero fértil en precisar en esa tierra que dejaba, en sus surcos, alimentos que brotaron desde su cavidad... donde hoy resuena en alaridos de fuerza intimada… La galerna no pudo superar con sus vientos y perversidades a una mente que supo conjugar el mal que le inculcaron con los nuevos vientos de su vejez.

El Cobre-Parque de los Alcornocales-Algeciras

A tumba abierta se pobló de esperanza y dejó en las cunetas donde los peón caminero apartaban las yerbas y piedras y ramaje de zarzas por sus carreteras.

 

Cundió en sus dedos junto a sus ojos esas letras que hoy mastica su mente y aporrean sus dedos sobre el aguijón de sus años. Quizás la vida se esté agotando y su sombra lo sabe y le aviva con mensajes los que aglutinó para dar oxígeno a esa tierra fértil que alguna mano milagrosa posó sobre su cuerpo justo, al respirar su aire en su nacimiento…

 

El Cobre-Parque de los Alcornocales-Algeciras

Tal vez fortuito e indebido…, pero se dejó mecer entre su verde Vega donde amamantado por pechos de mujeres las que fueron capaces de dar hasta la última gota de su leche…, antes de que se derrochara por las veredas de su necesidad en su tiempo.

Antonio Molina Medina

25.11.21