TIEMPO…

Ha creado el tiempo
dentro de su propio tiempo
escribiendo lo que del
corazón le brota sin ordenes.
Es producto de su arrojo
involucrándose,
diluyéndose,
en su verdad
incuestionable,
como lo hace el viento,
la lluvia
y el silencio,
con un ciempiés
como herramienta.

Antonio Molina Medina

LIBERTAD

Imagen cedida por Mercedes Benitez Torres
Una cascada de fuego le salpicaba la cara. Crujían las llamas, coloreando la estancia. Como un soplo, como un suspiro, sus partículas le atrapan, le trasportan en bocanadas que se llenan de hojarascas. El humo le envuelve, mientras los niños contemplan. El payaso les acompaña, se sonríe, ríe, llora, canta convirtiendo su risa en pura carcajada. El cielo lo atraviesan los bramidos. Bella estampa. Mar y cielo. Tierra y fragua. Almas unidas. Señal de esperanza.

El caballo vuela, libre en la mañana. Cuerpos que se funden. Manos que se atrapan. En sus soledades brota la esperanza. El fuego domina la tierra soñada, exonera sus vidas. Del amor… la calma.

De sueños concebidos en la vieja fragua, forjadora se quimeras, se apropia de el alma con la que transita. Con martillo y yunque. De ascuas, llama renovada. Atronar de Duendes, Gnomos, Hadas… Sueños de mujer. Querubín entre ascuas.

Antonio Molina Medina

LAS OLAS DEL TIEMPO

Llegó una ola y le trasportó al Olimpo.
las rocas dejaron su impacto en su tiempo.
Un poeta sediento me entregó sus versos,
y sus remiendos de letras envolvieron su cuerpo.
Mi corazón volaba con apegos.

Lejano y cercano se mecía.
Sueños de amor,
de aires sureños, vientos y tempestades.
Un amigo poeta me regaló unos versos
para volar a su lado, Andalucía, y a tu cielo.

Antonio Molina Medina

MEZCLA DE AROMAS

Con sinceridad y consciente de los sueños que por su vida se cruzan, hace acopio de su instinto cual perro de presa aún sin domesticar. No enseña sus dientes. Se siente intranquilo. Su metamorfosis le produce surcos en su propio interior. Le pueden traicionar. Su querer es limpio. El cielo de Castilla roza sus áureas con su Andalucía. El sol los abrasa. Sudores de cuerpos, resoplan risueños, plácidos, tiernos... El amor le brota. La pasión consume. Ciertamente nítida. El soplo, resopla en dientes de sierra, se deslizan juntos montados en trillo a cortar impurezas donde brotará en grano divino de harina. El viejo molino voltea sus aspas. Perezosamente, el viento lo calma, mientras la vieja cocina los troncos de Aya, de Roble de Encina, de Chaparro viejote da su calor. La llama divina calienta sus cuerpos de tierra, de arcilla.


Antonio Molina Medina

SUSPIRANDO

Hoy me he paseado por mi río.
Las ranas me han saludado.
Un Cormorán ha planeado y
se ha posado a mi vera.
Las Garzas me miraban curiosas
mientras la gente lo hacía indiscreta.
Un par de árboles se reían y me saludan.
Un quinteto de árboles me susurraban
y yo me introduje entre sus troncos
mirando al cielo ensimismado.
Era la palma de tu mano la que me abrazaba
y yo me acurrucaba entre tus dedos  de porcelana,
que briosos me sujetaban
para que no me perdiera y me condujeran
noche y día, por los senderos de la dicha,
de esa que solo con pensar en ti en mi alma
se consolida... se recrea... se agiganta.
Solo con tu recuerdo mi corazón se solaza y
mi alma se rebela con los aires de tu enagua.

Antonio Molina Medina


AMOR

¿Qué tendrá el amor que todo lo puede y
todo lo destruye con el paso del tiempo?
Eso sería lo lógico. La copla de su vida
por lo nuevo y lo viejo, sangre derretida
cual trocito de hielo que refresca mi cuerpo
y mi alma se cuelga nuevamente a su cuello.
Las palabras florecen junto a los sentimientos,
¿Casualidad o fertilidad?
Fecundador de heridas, que salen del alma
y aplacan a corazón sediento.

¡Poco importa la vida!
¡Poco importa el camino!
¡Poco importa el cariño si no es correspondido!
¿Es casual o secundario,
que las hojas se desprendan del árbol?
Poco a poco la vida se desgaja y desgrana.
Solitario y tardío, encontré lo que siente
corazón repleto de sentimientos:
seguir en soledad antes que muerto.


Antonio Molina Medina

PRECIOSA...

Preciosa. Así se llamaba la que recuerda en sus versos, versos de cristal con agua, de pestañas alborotadas y de siega en la mañana. ¡Cómo corría por la era! ¡ Cómo saltaba y brincaba!, Y yo, loco por quererla, soñaba que no soñaba. ¡Qué lejos queda mi valle! ¡Qué lejos en la mañana! ¡ Qué dolor tienen mi cuerpo y mi alma! Ya es mañana. Ya sé que el pan es duro y sólo se come las miajas, pero a querer y a darlo todo por una mujer de agua clara no habrá nadie que 'puea' igualarla. Hoy retumban los tambores y se agita mi alma. Ya no canta triste el gallo, por la serranía aún brama. De truenos están mi cuerpo y mi alma soledades... ¿Por qué preguntas mozuela, si ya no salpica el grano y me lleva la cebada transitando de aquí 'pa-llá'? Se siente mi soledad entrar por el portón de mi cuadra, y los mulos ya relinchan para ocultar los lamentos que a mi alma se le escapan.


Antonio Molina Medina