/…/ Plotino habla de ese momento en que vemos salir de uno mismo algo uno, en
que nos objetivamos y allí parece acabarse nuestra necesidad de vivir, pues que
la vida ha dado su fruto, ha producido ya esa unidad, a la cual la vida nada
podía agregar. /…/
Mujer y
Madre
Ella
llevaba pegados a su falda
los
pequeños seres que brotaban de su cuerpo;
y
los contenía gracias a que el sufrimiento
nunca
la agotó, a pesar de las inclemencias
de
su tiempo.
Lucía
la luz de una bombilla la que colgaba
de
un cordón muy antiguo y soñaba con
sentarse
a descansar en algún momento
de
su triste destierro;
se
calmaron las aguas de su río ante
el
que se arrodillaba lavando la ropa
de
sus hijos y otros que se apuntaban en sigilo.
Fue precursora del sueño a
destiempo…
cuando podía, ya que el
llanto por el hambre
los consumía mientras otros
tiraban
el pan y se reían.
Triste
destino era su vivir, pero ordenando
su
capacidad de reír y llorar cuando no la veían;
aunque
alguien la observaba
cuando
ella estaba desprevenida.
Los que se esfuman del
viento son los torpes
y olvidadizos seres que
fueron apaleados e
inducidos a ser esclavos de
lo ingrato y
prefacios inquilinos de los
que nos pusieron
las cadenas de la
ignorancia;
solo lo ingrato perverso e
incierto es
lo que sabemos de nosotros
mismos.
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| NATURALEZA EN LIBERTAD |
11.08.26
Antonio Molina Medina










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