Rodéame de libros.

 

Atrapado quede entre sus hojas las que surtieron mi mente de agua pura y sin mancha.

“Abrirse las venas por los demás

El poder asesina sistemáticamente la libertad

Especialista es saber más pero cada vez menos

El poeta es el que sabe cada vez más del más

Federico fue un revolucionario de la cultura y el saber

No podía soportar la tragedia de lo que sabía

No se debe obligar a leer. Se asesina al lector.”

 

ESCUELA-MUSEO- Y PODERIO FUE SU REPARTO DE SAVIDURÍA

Rodéame de libros.

He tragado muchos renglones de las páginas de los libros, las he cosido en mi mente entre sentimientos que el viento dispersaba, entre los folios en blanco que me suministraban, desde que recibí mis primeros auxilios; cuando nos obligaron a abandonar nuestro cortijo allá en la sierra de Andalucía (la olvidada,) ya que los Fenicios la siguen explotando por la ignorancia de sus ocupantes. Y vuelvo y vuelvo y solo encuentro los esqueletos de mis muertos, junto al polvo que queda de sus cuerpos, los vivos se alzan contra sus creadores, aquellos que nos labraron los sedientos campos y crearon -nuevas fuentes- compartiendo la justicia y el amor de sus gentes.

 

SUS PAREDES NOS UNIERO A SU GRANDEZA - ORDUÑA

Quizá solo queden los recuerdos de los que me enseñaron a ser hombre de provecho, cuando nos arrojaron por el hambre a un mundo con sentido, escapando del mal consentido.

 

SUS MURALLAS NOS DICEN LO QUE FUIMOS- ORDUÑA.

Volví a nacer de nuevo a la vera de mi otro río (El Nervión) y su ciudad: Orduña, donde aprendí a soñar entre maestros los que me formaron para poder leer un libro, y tenerlo entre las manos, y a caminar entre letras donde conocí a tantos seres amables y sencillos, y no orgullosos, ni irascibles, a los que negaron hasta el haber nacido. Orgulloso de los que nos atendieron compartiendo el pan la leche y el vino junto al agua muy clara, sin odio ni ser ofendido, que fueron los que me alimentaron y me enseñaron a otear el horizonte, tras los renglones que decían tantas cosas que nos ocultaron, los que nos llenaron la mente de cadenas y el corazón de odio y maldad.

 

LA ESCUELA NOS RECUERDA LO QUE FUIMOS Y HOY SE HACE MUSEO CON DISTINCIÓN.


“Se corta una rama verde,

Se planta y vuelve a nasé;

Pero una madre se muere,

Y ya no se güerve a vé

Cosa que tanto se quiere.”

 

NO OLVIDEMOS EL PASADO YA QUE EL NOS REPRESENTA.

Hoy, como bien decía Unamuno: ¡libros, libros, muchos libros! me rodean y me arropan en mi nueva tierra, donde deje de ser analfabeto, (aunque no deje de seguir aprendiendo por ello, ya que nunca debemos de estar hartos de saber) y llenaron mi mente de luz caminando por ese río Nervión, antes por el río de La Miel y por el río Genil, que me vio nacer; 

EL PUEBLO SE SACUDE SUS MALES DANZANDO LA VIDA CON HONOR


mirando el azul cielo, la luna y las estrellas, capaces de hacernos olvidar la fragilidad de aquellos que todo lo poseen, para su desgracia: ya que todo lo han conseguido, a través de la sangre derramada, y el corazón de plomo y sin alma, que enfurecen a los dioses de la sabana donde ocultaban a nuestros muertos, para que no les molestaran.

“Si alguien te pide pan, dale medio pan y un libro” nos dejó escrito nuestro Federico.

EL AIRE ES MÁS RESPIRABLE Y CON UNA ACERTADA CANCIÓN





SOLO LA LIBERTAD NOS DEJARA VIVIR EN PAZ.



13.08.26

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