SINOVAS Y SUS GENTES

ruralriberadelduero@hotmail.com - 650447594-626591513

No los conocía, pero me acerqué a su tierra,
nos hicimos todos uno en la vendimia, entre cepas.
Me acuné en su mar sencillo de sudores y fatigas.

Comimos del mismo plato, la misma comida y mesa
Degustamos mismo pan, y el vino de su despensa
y cortamos los sarmientos, que después fueron tormenta.

Gente de sonrisa viva, y de amistad manifiesta
allí donde mi persona, no se sintió forastera,
y reímos, ¡sí reímos! Entre las cepas la juerga.
 
Ocultos del sol, degustamos la cosecha
una cueva muy sombría alumbraba la prueba
de que los nuevos cachorros, continúan con la gesta.


De Sinovas son nacidos, de Sinovas son sus cepas
poder verlos en acción en la “CASA DEL TIO VITOR”,
de SINOVAS, te esperan.
Descendientes de Sinovas, de su casa en la plazuela
junto a iglesia milenaria que reluce. Pedanía.
Antonio Molina

MUJER 2


Son tus ojos de niña

que perforan los míos

buscando nieve pura

que mana como silfos.



Son ojos sin miedos. Sin bruma.

Son la libertad deseada.

Son ojos que buscan la pureza de su alma,

donde poder mirarse y sentir la esperanza.



Sus ojos no dan miedo.

Se puede mirar en ellos.

Y bañarse en sus lágrimas.

El sueño que añoraba

había sido consumado y

él no lo sabía, saltó como resorte

al final de su ocaso.



En la marcha anunciada

que a todos acompaña

un corazón palpita

más fuerte que mañana.



Antonio Molina

MUJER 1




Como palomo herido
que brota de la niebla
con sus alas me rozo
 y su pico me ofreció.

Él tierno y muy tímido
en todo su interior bramó,
como un chiquillo
necesitaba compresión.

Encontró entre las plumas
de una paloma blanca
el candor, el calor que él necesitaba
para afrontar la vida que ya no soportaba.

De su pico brota el fuego.
De su corazón la calma.
De su figura la vida.
De sus ojos la esperanza.
Antonio Molina

MI MORADA

Cañada de los tomates (Algeciras)

Mi casa ya no es mi casa.
Mi casa la han destruido.
Aquella, la que compartíamos
y nadie se excluía en ella.

Nuestras penas eran nuestras,
las alegrías compartidas.
Pero mi casa era de humo
y el viento la ha disipado.

Su esqueleto me domina,
de ver todo su interior.
Mi casa ya no es mi casa.
Mi gente se ha camuflado.

Sus paredes se han desvanecido.
Los recuerdos que afloran,
como cuando una serpiente
se tragaba a los polluelos
que en el nido amamantaban
sus padres con mucho celo.

De niño contemplaba con pavor
cómo el reptil deslizaba su cuerpo
por las viejas vigas del techo
y se acercaba impasible
al nido de los polluelos,
engullendo con avidez,
de uno a uno, a todos con desconsuelo.

Realidad que me persigue.
Metáfora de mi vida.
De emociones y vivencias compartidas.
De un tiempo que me arrancaron.

Como un embrujado sigo mirando
a un pasado que me reconforta
y me ayuda a seguir viviendo,
junto a mi compañera a la que tanto quiero,
y otra mujer hermosa, “poesía”,
que llena de contenido una parte de mi vida,
¡sin ella quizás estuviese muerto!
Muerto, ¡sí!, muerto.
Sin ilusiones ni metas.
El hombre vive, vive, vive…
pero por dentro está muerto.

Antonio Molina Medina

En el sur está la vida


¡Qué fogoso tu caballo!
sujeto bajo tu cuerpo
para cruzar ‘toa’ la Vega
con tu melena al viento.
Cruzarás en tu camino
arrabales y barriadas
el sol se fijara en ti,
cruzándose las miradas.
Una gitana sonríe,
blanca sonrisa de nácar,
¡Cómo le brillan sus ojos!
¡Cómo el caballo, soplaba!
El sur te ha abierto sus puertas,
y vendrás mora y cristiana,
porque su tierra es tu tierra
para confortarte el alma.
Antonio Molina

CATA EN GURE AHALEGINAK









El sábado 26 de mayo Antonio y Daniela fueron en el tren de cercanías a Orduña. Unica ciudad de Bizkaia que ostenta ese título www.urduna.com



En Orduña nos esperaba Maite Durana, amiga propietaria de las bodegas Gure Ahaleginak www.gureahaleginak.com. Despues de un desayuno en el Balneario fuimos a la bodega donde Txetxu nos explicaría el proceso que se lleva a cabo con el viñedo, cuidados, riego, despunte, deshojado, poda.





Todo un concierto de palabras referidas a este elaborado proceso vinícola que da como resultado el Txakolí un vino blanco digno de Baco. Por dejar algún ejemplo de algunas que me sonaron a música:

envero, deshojar, clorosis férrica (aunque suene a "palabro"), vendimia, maloláctico y un largo etc que ocuparía demasiado, ¡ah! también apareció la palabra zahorí, pues fue una de estas personas quien indicó el lugar donde había agua en la finca, en ese lugar hoy día está el pozo que riega esta ubérrima tierra.





Las explicaciones de Txetxu, concisas y detalladas aptas para neófitos en la materia como Antonio y yo dieron paso a la cata propiamente dicha. Esta ya realizada de la mano de Maite Durana.





En unas copas ad hoc para la cata nos sirvió Txakolí y comenzamos a experimentar por los sentidos en este orden:

  • Vista
  • Olfato
  • Gusto

La gama de adjetivaciones que promueve mirar, oler y saborear un vino como este pasa por la gama cromática de los amarillos pajizos, el olor a manzanas verdes o aromas herbáceos y el peso de la madera de las barricas de roble francés donde el Txakolí se hace contador de historias y si pones el oído atento oyes un bisbiseo magnífico además del ¡chin, chin! de entrechocar las copas en el brindis.





Toda una experiencia de la mano de Maite Durana, profesional donde la haya que de esa tierra extrae, no sin esfuerzo y dedicación, no exenta de mimo y respeto, un elixir de dioses que cerrará este post.

Salud amigas y amigos.



Antonio y Daniela