“Buenos días ruiseñor.”

“Buenos días ruiseñor.”
Me sonrojo ante un corazón como el tuyo.
Sólo soy humano que siente y padece la vida y sus gentes.
Necesito querer y amar a los que me comprenden.
Y tú eres una gran Madre magnánima, que nos incita a vivir.
Que nos propone los sueños que, complacidos, se acuestan
cubriendo noches enteras el baúl de mi almohada que ya
se encuentra atascado de tus versos
... De lágrimas que provienen de tus ojos
 y tengo calor en mis sueños que no consigo sofocar,
porque ya no lo intento.
Prefiero morir amando que vivir hoy sin tu aliento.
Aunque me haga sufrir porque el vivir es sufrimiento
y yo sólo busco el vivir contigo en mi pensamiento
Que es volver a resurgir, acompañado de tu tiempo.
20/02/17

Antonio Molina Medina

NUEVOS HORIZONTES

Se embarcó en una nave hacia Pilos buscando nuevos horizontes en los que dejar huella. Enredado en los vientos que impulsen su barca, aferrado al timón sus manos se dilatan. Sus dedos de piel curtida por los años se afianzan al yugo que, incansable, se dilata entre sus manos de hojalata. La luz intensa le guía de nuevo por los surcos de los frutos del mar, cuyas aguas saladas maceran su cuerpo buscando la verdad que cada día se renueva en el mar de nuestras vidas.
Sabe que el curso de la nave es agrio y peligroso. Cuando los dioses del océano se ponen agresivos…  ¡Pero su nave tiene dos velas doradas y su timonel ya no forma parte de este mundo, quejoso e inservible! Quedó atrás buscando nuevos mundos adonde atracar. En los que la libertad que mana del corazón le conduzca a las altas montañas donde una cabaña repleta de grano, plagada de leños para calentarse en el frio invierno le dé su refugio en su larga estación.  Conquistará el cielo repleto de estrellas, y se la ofrecerá a la luna para protegerla con cariño infinito: hecho a fuego lento.
Su corazón varado en la arena, reposa sin fuerzas, esperando la nueva marea que le devuelva su fuerza primera.
Le despertaron las olas de su aliento, las que recreaban sus sueños en una fresca mañana, Acudió a su lado, veloz como el pensamiento, aunque no sabe si era Artemisa, hija de Zeus, o era una mortal que da vida a su cuerpo.


Las nubes se amontonan y el cielo se oscurece. Su barca sigue navegando por los mares inhóspitos.
Introduciéndose en el país de los que buscan, la cueva de las ninfas de largas trenzas. ¡Y la encontró!
Zeus azuza los vientos y las olas embisten su barca que, deslumbrada se encamina surcando los lomos de las olas, buscando el océano, quemando sus velas, en busca de su amada, aunque Poseidón se mofara de él.
16/02/17
Antonio Molina Medina


BUSCABA

Buscaba una pizca de afecto,
un corazón para quererlo,
unas manos donde aferrarse,
una ola que le envuelva,
un corazón para amarlo,
una flor para regarla,
palabras llenas de ternura
aunque le duele en el alma…
Él seguirá buscando
en las zarzas del camino,
en los campos ya segados,
Esa espiga solitaria
cuyo grano le alimente
a este cuerpo trasnochado,
que respira y lo siente.
13/02/17

Antonio Molina Medina

ÉL OBSERVABA

El bullicio se sentía
en humilde cocina.
De su chapa encendida
brotaba el color de sus rojos aros,
de acero fundido,
que en su adentro producía.
Unas papas con agua cocían.
Percibiendo entre cortinas
una mesa de madera tañida
mientras, una radio melodía
era el foco de luz en sus vidas,
y a su alrededor quietos ellos
el tiempo y los recuerdos detenían
de ojos y oídos perdidos en
las noches lucidas de sus vidas.
Percibiendo sonidos lejanos,
palabras perdidas  desde
otras fronteras; con el terror
en sus venas mecidas.
Mientras niños percibían
de sus ojos miradas perdidas.
09/02/17

Antonio Molina Medina

NIÑEZ

Años que el tiempo desprende,
donde pucheros de barro se cocían
sentimientos, junto a mullidos garbanzos.
Alrededor de las chozas,
correteaban chiquillos con
alpargatas de esparto.
Por caminos y veredas
no crujían los zapatos.
Sí, unas suelas con sus cuerdas
colgaban de  nuestros brazos.
Corríamos por los huertos,
por la vega y por los canchos.
Libres, soñábamos como pájaros,
hasta que el sueños atrapaba
nuestros menudos cuerpos.
Así trascurren los años.
años de sueños cumplidos.
Sueños de niños jugando
alrededor de las chozas,
pero compartiendo sueños.

Sueños de miel y cedazos.


"descalza  sonriéndole a la vida"
Limpiando las miserias de mis dedos
abro un libro entre las manos y miro
la claridad del agua que, aunque distante,
esta limpiando prodigiosamente
su mente de impurezas,
degustando su sabor eternamente.
Antonio Molina Medina
06/02/17

RUINAS

Recorre los escombros y las ruinas
Que, implacables, se erigen
en lo alto de la sierra.
Busca su recuerdo de niño
retozando entre el brezo y la maleza.
Las margaritas brotan a su paso,
despuntan tallos de jazmines y rosales libertados.
Sus ojos intrépidos se encandilan,
dando rienda a los latidos
de un corazón ya cansado… 
Que enervado,
se desliza dentro de su cuerpo
Que presuroso,
se desdice de su tiempo.
Mientras, los limones brotan  verdes
aferrados a las ramas que brillan en su verdor
e inundan las calles y plazas de Granada de olores.
El sol brilla en lo alto de su montaña.
Deslizando sus rayos sobre su Alhambra que
enrojece de gloria. Su blancura…, atrapa.
¿Enroja?
02/02/17

Antonio Molina Medina

UN DÍA CUALQUIERA

Un día, en cualquier esquina, encontraré la luz que
mueve sus pasos, la que deslumbra sin querer sus
movimientos. Los senderos por donde se comunicó
con otras gentes, con otros credos. Sí que es verdad
que busca lo imposible y lo sabe, porque la vida se lo indica.
Camello jorobado, cangrejo de
una pinza. Sol que aprieta sus rayos sobre su cuerpo
acongojado. La suerte está echada y mira a los lados
buscando esa llama que alumbre su costado,
de donde brotan surcos de tierra, incómodos y pesados.
Árboles inciden en su cuerpo y no le deja mirar al horizonte,
ya que lejano lo ve con una salud aterciopelada,
firme, caudal de agua manantial.
Vino tempranillo del año,
donde el caldo se hace fuego en el paladar.
Miro sus labios y saboreo su resplandor, capaz de
sustentar a la propia muerte que aún retumba en sus oídos.
Ya sabe que el final, está cercano. Ya presiente que
los ángeles miran para otro lado cuando discurren a su lado.
La felicidad no está en sus manos, ya que, como mortal,
el tiempo se posó a su lado y miró de soslayo para
otra parte, donde de veras se acumulan los peces,
el pan y la sal que deja que su cuerpo siga
sediento de un amor desesperado.
De verdades, acomodándose al curso del pasado.
No encuentra sitio en su costado y aquello que desea y siente
jamás lo encontrará…
Ya la corriente es más fuerte y llena de hojas que cubren
las aguas puras de su mente. Se aferra a ellas y ve lo que
un día perdió por las veredas. Impasible, sigue caminando
por este vertedero que la vida le indica, que todo es un manjar
para su cuerpo.
Algún día será su complemento.
Por lo que lucha, siente, y vive.
Porque no está muerto y quiere
Porque es humano y ama.
Porque sin amor estaríamos muertos.
30/01/17
Antonio Molina Medina