MUJER ANDALUZA


El día 15 de mayo, me acordé de ti, de tu soltura y tus cantes, de mi gente y de mi tierra rodeada de volantes.

El maestro Faustino Núñez nos presentaba a El Pele y sus cantes junto a las cuerdas de la guitarra de Antonio Patrocinio.


Chauchina. Granada. España 
Soñamos. Volamos. Lágrimas se deslizaban por los carrillos de mi cara, que yo no quise quitarlas por el orgullo de mi raza. Granada, Cádiz, Málaga, Córdoba y sus alegrías… Nos desplazaban al juncal a la verita del río dando de beber a la jaca de la mujer cordobesa pisando firme en la feria a la sombra la Mezquita de la Córdoba sultana. Era tal la algarabía que las manos no paraban. De los ojos manantiales que no había pañuelos que recogieran los chorros que mojaban hasta el suelo. Y me acordaba de ti y de tus cantes con arte… que has clavado en mi corazón, algo dormido en los cantes que su vejez se atesora, dando alas a su alma.

18/05/13
Antonio Molina Medina

ENCARNA Y GRANADA

Encarna Martos…
Vibra la campana de la Vega en su día señalado.
Son los clarines del sueño que una vez más han despertado.
Veintiocho de febrero invernizo, ya atrasado, donde el manto
blanco de la nieve soplando está desde su costado.
Acuden los recuerdos, se resquebrajan los hielos
y se vislumbra un suave aleteo que, como una Alondra
recorre los cielos que, a flor de piel, evocan su recuerdo…
Con sus alas extendidas su corazón sigue surcando
por la senda de sus recuerdos que, envuelto
en su aleteo por los senderos añosos.
Aquellos que generosos, mantiene en su recuerdo.
Su mente se inflama expulsando los olores cuyo sabor le atrapa.
Sueños… sueños percibe desde los poros de su cuerpo.
 
Hoy hay nieve en sus montañas y su brisa salpica,
limpia su cara y la hace más hermosa, más humana.
Placida y sublime es su figura, la que adorna sus años
a los pies de su montaña cual sagrado mezclador
de años, entre palacios y plazas y copiosos
sus jardines de la Alhambra donde placía su amada.
26/02/16
Antonio Molina Medina

LA CEPA



Pedanía de Sinovas. Aranda de Duero. Castilla y León
Escarbas entre la tierra que cubre las cepas y buscas sus raíces, que sonríen gozosas de que estés hurgando en ellas. Y siente tus dedos y silban sus tallos cuando los acaricias. Relucen sus racimos de dorados granos los que se jactan de sueños… Y se hacen caldo...
Pedanía de Sinovas. Aranda de Duero. Castilla y León
Y se hacen de fuego al entrar en tu boca. Y se mecen entre tus manos catapultando su jugo entre dedos que vibran con ansia su suave fruto que se descuelga por la tronera de tus sentidos paladeando su contenido, depositando sus jugos en los placeres de tu cuerpo.




El astro sol se duerme entre sus ojos y sus fértiles rayos penetran, sin pausa, por los dormidos granos que los miran con ansia, y soportan el calor que se cuela y penetra en su piel, envolviendo sus racimos en lo dulce de su miel.
 
Suenan las palabras, y se perciben sus pasos que apacigua el rugido del tractor. Mientras, los labriegos cosechan los frutos de la abundante cosecha que sale de sus cepas y que, dedos y manos, y ojos deslizan su mirada al reguero de ramilletes que inundan sus ramas. Se sumerge la tarde y los dedos y manos se afianzan al dulzor de la vendimia, y los dedos dejan escurrir el dulzor del líquido. Entre cristales nuevos se curte la tarde y el aire los limpia y mece sus sueños, que son gigantes que perforan cuerpos, dejando su huella entre campesinos que viven y sueñan.
 
19.02.19
Antonio Molina Medina

POESÍA


Pedanía de Sinovas. Aranda de Duero. Castilla y León
"Prefiero las letras, para jugar con ellas"
Para sentirme niño con palabras sinceras.
Atajo, para aferrarme al olivo,
ese cuerpo añejo de joroba antigua,
de sentires tiernos donde los ojos
dejan su caldo al filo de la tarde,
entre jazmines y sierras poblada
de seres que sentían los sueños,
que provenían de su cuerpo...
Sinceras plegarias son hoy tu mirada.
 
Y yo me aferro a ellas, para sentirme seguro,
ya que las palabras, son el almizcle que
deja su rastro, hoy, para seguirte…
Sin miedo. Sin cautela. Porque tú eres
parte de mis alegrías y siento tus penas.
Sinovas. Aranda de Duero. Castilla y León
 Antonio Molina Medina
03.01.20

ELLA… ERA PRIMAVERA.


Chorrosquina. El Cobre. Algeciras
¡Y tú me hablas de ella! 

De esa señora muy engalanada en la que, sencillamente, me acurrucaba entre su cuerpo, cuando ella me dejaba mecer entre sus flores escondiéndome del pudor de su hermosura, ya que era lo más verde y jugoso que mi cuerpo podía saborear... A veces, fresca. Otras, mi cuerpo calurosamente reposaba entre su cuerpo, porque ella me acogía. 
Quizá sea su nostalgia la que hoy guíen mis dedos que siguen percutiendo los sabores  que siempre estuvieron ahí, mi querida amiga… Mientras tú, todavía no estabas caminando por la vida… 

Cortijo Real. El Cobre. Algeciras
Si te diré que era la señora más limpia y sensata y hermosa y bella… 

Que, cuando la rozaban mis dedos, ni me los lavaba para digerir lo que mis ojos veían: esos frutos que, colgados de las ramas, podía coger con mis menudas manos entre esas ramas que poblaban mi alegría…En aquella, la etapa primera de mi existencia. 
Y yo la quería y ella me sonreía. A pesar de su pudor, ella me ofrecía lo mejor de mi vida.

Hoy, aquí, está de nuevo... ¡y yo con estos pelos ! ¡y esta figura! Recordándote como mi mejor amiga; mi querida y amada y sentida PRIMAVERA.

Chorrosquina. El Cobre. Algeciras
Solo por ti, mantengo mi sonrisa a pesar del odio que amasan algunos seres inhumanos alrededor de  nuestras vidas.

Antonio Molina Medina
20.04.20   

HACE AÑOS...



La Chorrera. Río de la Miel. Parque de los Alcornocales. Algeciras
¡¡¡Mama mama!!! ¡¡Levántate, que las golondrinas quieren salir!!¡¡ Es que yo no puedo con la tranca de la puerta!!- le decía a su madre.
Ella se levantó mientras las golondrinas revolotean por la estancia... Aún la blanca ceniza rescoldada, se re-encendía con el aliento de su boca dando vida a las ascuas…  

-¡¡¡Mira que esta dura esta cerradura!!! -decía su madre abriendo una de las hojas- y, como una explosión de vida, salen al trote, con sus alas desplegadas volando por los aledaños del cortijo mientras un niño chiquito miraba asombrado sus piruetas. Se introdujo de nuevo en la cocina de la casa y sus antenas aprecian unos pequeños grititos, aleteos de diminutas crías que asoman por la paja del nido que todos los años se deja posar en una de las vigas del techo de madera, el que sujeta el tejado del cortijo.

Río de la Miel. Parque de los Alcornocales. Algeciras
Los caminos y veredas se deslizan por la sierra y él camina buscando las chozas de su gente las que adornan sus laderas...

Y de nuevo el niño se instala en su hábitat, cuya sombra sigue muy cercana a la sierra y desliza la mirada, hoy quizás nueva, y eleva sus ojos que como dos focos, por encima de los chaparros buscan la antigua aldea. Y todo ha cambiado: Las viejas chozas de paja y piedras, de barro y cañas y helechos y sacos.

Y ves un chiquillo con pisadas de esparto, subiendo la cuesta con su flamante cántaro, repleto de agua de esa añeja fuente con su hierro de caño.

Dejando su cántaro, se aferra a una mano: la de su sueño amargo.


El Cobre. Chorrosquina. Algeciras
 Hoy ¡cuánto ha cambiado! Ya no está su caño, ni el viejo chaparro, ni la piedra labrada donde bebían animales de paso. Ni la fiel alberca con piedras serenas donde se aposentaban rodillas y piernas de añejas mujeres… eran las lavanderas… con sus canastos y cubos llenos de harapos y sueños sagrados que no conseguían.

 Todo se ha trasformado. La vida es tacaña, ya no se comparte ni el pan ni el arado, ni vientos alados que surcan por la sierra.

 Ya que el vil metal y el becerro de oro todo lo acapara, ni el corazón que retumba ni canta. Y la guitarra duerme y enmudece el alma.
Todo lo entumece y lo degrada el hombre.
¿Acaso cree el hombre que todo le pertenece?
¿Que todo se compra y todo se posee?
Parque de los Alcornocales. Majaralto. Chorrosquina El Cobre. Algeciras
¡Pobre sombra mía! que hoy por el Sol y luego por la Luna… ¡mi sombra es aún mía!
Pero no me pertenece… Es de la tierra, la que me pario en su día.
Antonio Molina Medina
21/08/18

PARA SEGUIR VIVIENDO


Playa de Getares Algeciras
Un buen día te levantas y la niebla se ha apoderado de tu hábitat. Recuerdas el día anterior donde la claridad era un cumulo de salud y nostalgia. Cierras los ojos y una luz extraña domina tu mente y tus ojos ‘ensombrados’ de recuerdos, parpadean incansables, dejando que la claridad del día se recree en tu subconsciente e invada con luz la oscuridad que todo lo domina.

Destapas la polvera de tu arcón y rebuscas. Curioseando ese libro añoso que tanto te llama… “Tres pisadas de hombre”, que, aun recuerdas de tus nueve años. O ese poeta de La Fuente el que, tanto te impresiono e hizo posible, aun con su muerte prematura que los sueños hayan calado en nuestros años. Porque nos marcó camino, incidió en las veredas que nos condujeron a los sueños, quizás aun inacabados, dentro de nuestra soledad por los acantilados que dominan nuestra alma desde antaño.


Presentación del poemario Granada. Bilbao
Pero le plantas coraje a la vida. Vida tan hermosa como insegura, por la que tenemos que transitar, nos guste o nos parezca imposible. Porque es la que generosamente nos regaló la madre naturaleza.

Con el paso del tiempo, algunos torpedean mi senda, me ponen difícil su transitar, pero los pasos dados me dan más seguridad, para poder llegar a sonreír a la existencia que hoy nos dan

 Aunque el viento sople del norte y nos mande el frio y la niebla que persistente arrecia en nuestro cuerpo, destapando nuestras propias miserias. Recorremos caminos por donde nos guían nuestros pasos y tropezamos con los seres humanos, que nos azuzan a descubrir y afrontar ese mundo inhóspito e insaciable, que nos oprime el corazón, mientras nos envuelve esa sombra insaciable, donde los seres humanos se delatan como somos, aun en manada nos cambiamos tratando de dejar ese niño que llevamos. Algunos nos negamos a dejarlo, tampoco las reliquias que los sueños nos mellaron de niños repletos de ojos, de oídos y manos.

 
Río Guadalquivir. Pedro Abad. Cordoba 
Algunos volvimos a las veredas con el callado en la mano, arreando animales que el mundo ha desechado, junto a seres que amamos. Los estrechos caminos, llenos de espinos, de zarzas añosas con púas afiladas que apuntan al cuerpo, punzando nuestra piel y perforando inconsciente nuestra púdica carne, cambiando de color, cuya piel enrojece al instante.

Y te sonríes mirando desde los picos de la sierra el azul poderoso, donde brillan los resquicios de la noche, recobrando las energías que un día tuviste, para seguir caminando con las manos de niño y los pies de lagarto.

Y se siente feliz recuperando sus años. Cuando el eco cual bramido de toro salvaje, se desliza entre el aire mandándote su mensaje.


Basauri. Bizkaia
Con su perro de la mano, caminando la vereda, un niño añoso, con muchos años, indisciplinado, torcido, pero, seguro en su caminar, bordea los barrancos, se acerca al precipicio a cada paso, vislumbrando el horizonte para que sus ojos oteen la luz que mece su cuerpo y guía sus pasos, entre un reguero de hormigas que siguen por la vereda. Mientras incansable, la sombra de un anciano cansado, se despereza y gritando ¡Libertad! ¡Libertad! La que motivan sus pasos.
11/03/15
Antonio Molina Medina