"Así paso a paso"

 

Escultura de Mikel Varas...Basauri-Bizkaia

Posando mis pies en tu recuerdo

aferrado a la vida de nuevo;

me envuelto entre las notas de

tus versos los que me destripan

los recuerdos de lo que somos

y seremos, cuando las palabras

florecen incansables de mentes

suaves y acogedoras, como

el eco que brota de tus versos.

25/02/17

Antonio Molina Medina

SOLO EL FUEGO LE SUBYUGA

 

Caserío en Orduña - Bizkaia.

Hoy está amotinado. 

Despierto mientras vive y sueña porque quiere. 

 

Suculento placer sentir en sus carnes la furia del placer. La ‘guadaña’ con la que sesgaron, lo bueno de la vida; quedó en el olvido. Lo sencillo y sutil que nos arrebataron los que nunca existieron … Ni nunca soñaron, porque nunca vivieron, ni supieron amar a todo el ser humano, los que se alejaron de los sentimientos.

 

Sinovas Pedanía de Aranda de Duero.

Hoy, el placer se desboca por las neuronas de su cerebro. Y algunas van muriendo y otras brotan de sus sentimientos, porque la mente sigue viva y creciendo en ella todo lo que imaginamos y soñamos, y le damos vida con nuestras manos.

 

La luz es más intensa y, ya sin pesadillas, se afianza en su copular y se une; mientras su cuerpo se desgrana en granos de cereales para sentir su semilla como se afianza a sus dedos… como se agita en su sangre, dejando plácida la corriente de su linaje, y su fuerza ha sido capaz de sentirse eufórica, plagada de verdes tallos, por donde recorrerá la savia entre los nuevos cereales.

Barco por el Mediterráneo-Repleto de emigrantes.


Mientras la luna de tus noches no se solape,

ni la invada la noche, y los sentimientos

que hoy placen por tus letras, cuyos

versos alados fluyen, constantemente humanos...

Serán los que se aúpen ante mis ojos.

Y son para ellos como el líquido que

se desliza por tu mirada

para quitar esas sustancias dañinas que nos

dejan las visiones negativas de nuestra existencia.

23.05.19

Antonio Molina Medina

SU SOMBRA

 

Río de la Miel- El Cobre Algeciras.

Detrás del arado, clavando su punta de acero que cubría su cuerpo de madera, caminaba un niño intentando con su menudo cuerpo ahondar el surco para sembrar la semilla… Y lo intentó también con unas hojas de un libro. Su mente se posó en sus hojas y dejó que los pájaros revoloteaban a su alrededor…, y la sazón,  alguno atrevido, se posó en sus hojas para su sorpresa. Y con mente abierta, escuchaba las baladas y trinos de los menudos animalitos dando valor a sus canticos que fluyeron en los verdes campos…  

Sinovas, Aranda de Duero Casstilla y León


Un aguacero de serpientes, y de grajos, y de pájaros cantores que lo elevaron a las ramas de los árboles, para seguir sus sueños. Los alcanzó tras desprenderse del vil metal que lo embrutecía… y engrandecieron sus sentidos… Hoy, repletos de juegos florales, y de versos de ayer y de hoy que, endiablados, galopan por la pradera montados en su alazán, al que se montó de niño...Y hoy… se vuelve a acoplar.

22.06.20

Antonio Molina Medina

EL ARMARIO OLVIDADO

 


Abrió los ojos en la oscuridad y observaba, a pesar de la tenue luz que le alumbraba que procedía de las rendijas de su ventana. Un armario antiguo, ya obsoleto que, en medio de una pared, se hallaba cubierto de la nada en una oscura habitación.

 


Da unos pasos y se aferra al pequeño pestillo que abre con sigilo para, observar su interior. Sonríe y desliza sus dedos mimando con sus yemas su contenido. Una montaña de libros se ofrece a sus ojos, cuyo aroma inunda su olfato y resuena en su instinto.

 Ávido de emociones, palpa con sus dedos, los lomos y pastas de libros añosos que adormecen en su interior. Cogiendo uno al azar, sopla sobre sus páginas el polvo ávido de años que desprende el hedor que le inunda el cerebro. Insaciable, sonríe el momento, mientras un chorro de tinta adherida a sus renglones bien pertrechados e intactos, le ofrecen la historia de lenguas extrañas.

 


Se concentra y siente que, entre sus páginas, esta su propia historia: el saber y la gloria… ¡Leyendas que atrapan! La mente se apropia del sabor a tierra y las revuelve, repleta de sustancias, entre las palabras que paladea su saliva, se inmiscuyen en parcos vocablos, para que broten legibles al mundo donde, entre gemidos de Duendes, Gnomos y fósiles vivientes, inunden praderas de sueños alados que almacena su alma.

 


Sus ojos se elevan y los montones de obras, aún más se agigantan, sonríen y se agitan expulsando de ellos letras que le dominan. El polvo de sus años es, de ellos, sagrado e inunda la habitación de luces y estrellas, mientras los traviesos duendecillos, aguatan el aire, sonríen su encuentro. Le incitan a quedarse a vivir con ellos, entre textos mullidos de sombras, de canticos nuevos.

 


Luceritos que su alma se duele de los años perdidos. De los años no vividos, de la historia que remueve su sangre cuando el hombre sobrevivía en ella.

¡Hoy! Su cuerpo maltratado de ausencias se despierta de un sueño profundo y se aferra a los lomos de un libro introduciéndose en sus páginas, se hace de polvo y arcilla con él, soplando sus hojas haciendo resonar su existencia y recuperando la vida y la muerte: soporte estridente en su ignorado nacer.

 

Añadir título

No le deis voces al pueblo,

Enseñadle a caminar.

Con un libro entre las manos

y una hogaza de pan.

Y luego le dejáis su libertad.

Antonio Molina Medina

27/10/16

PAREDES QUE ATRAPAN

 

La muy noble y leal ciudad de Orduña- Bizkaia.

Se despertó de un profundo sueño…

 Y sus ojos le pesaban mirando la mariposa, que alumbraba en su mesilla, cuya tenue luz le alumbraba en las noches de truenos y aciagas, en los aledaños de su cuna de madera y cañas. Entre las sábanas, sus dedos se aferraban a ese gato que por las noches aún le acompañaba.,

 Los años pasaban cristalizados de extensas metáforas, ligados a sus años: Sin la nada, pero con el amor de su casa.

 Su salto a la vida le hizo poderoso. Sediento de sueños, en su hábitat entre animales de carga, donde el brioso corcel caracoleaba en su presencia mientras él observaba la recua de gallinas:  entre huevos rotos correteaban sus crías que se protegían y se ocultaban debajo de las alas madrinas.

 La marrana tumbada ofrecía su vientre a sus crías... leche y pezones donde sus crías abrevaban y crecían.

 

La Chorrera. Río de la Miel. El Cobre - Algeciras

Sutil y solariega, la fuente de antaño golpeaba su liquido contra la roca vaciada donde bebían animales vacunos, ovejas y cabras y caballos y crías. ¡Líquido divino! El que retorna de la tierra, el que se desliza por manos y piernas y cuerpos... Agua que embravece cuando su montaña, preñada de agua de nubes hermanas, afloran besando los surcos de suaves semillas y repollos en huertos.

 Árboles frutales. Tallos en sus huertos. Linderos de yerba que limpian con tino, despejando las cosechas y aclarando los sentidos.

Algeciras Andalucía


 Mientras en la ciudad hoy la trajinan personas sin alondras ni sentimientos que nos inciten a sentir lo que manipulan. Entre callejuelas, los niños aún juegan y acuden al colegio… Niñas y niños caminan hoy por las veredas camino a la ciudadela, buscando lo que un día serán.

 Suenan las sirenas de la añejas fábricas, algunas muy negras, de años de gloria, donde sus mayores dejaron sus puestos para ir a sus guerras de atroces tormentos  y sangre muy negra, mientras las madres cosían calcetines con bombillas, y pantalones y camisas. Y lavaban las caras de niños y niñas.

Chauchina Granada. Antonio Molina Medina


 Apaciguando riñas y riñas de parejas inseguras que no responden ya en su dolor, ya que el corazón no les pertenecía. Lo real es irreal y se consumen en su triste realidad. Llevaban dos vidas… algunos alguna más, y nadie mira su eterno sufrir ni su realidad. Cargados de años y sedientos de sueños, aún, los recuerdos se amotinan en mi mente y se hacen fuertes ante el espejo de una realidad, de una libertad hoy impensable.

 Caminan por sus calles, ligeras de equipaje, con niños aferrados a los delantales negros, con ropajes muy negros, como negras son sus vidas. Se fraguan entre en negro de sus trajes que, hasta el mal se oculta entre sus cuerpos y almas.

 Pasan de largo por los escaparates. No ansiaban nada, ya que la nada es su condición. Solo sueños y desgracias en la perdida libertad… ¡la que tanto añoraban!

Sinovas Aranda de Duero


 Ni circulan vehículos que todo lo contaminen, ni huele a putrefacción.

 Una reata de mulos y de caballos de carga y animales vacunos se pasean por las calles alegrando nuestras miradas.

 En los pueblos se vislumbraban  antorchas y teas en sus recintos y brilla la vida en la ciudad.

 Entre caminos transitados, caminan campesinos para subsistir; nuestros ancianos mujeres y niños. En silencio de la añeja plaza, su fuente se jactaba de su agua regalada, por caños de suave agua que se aferra a las gargantas, alimentando los cuerpos que posan sus cenizas, limpiando los cuerpos de sus impurezas.

Río de la Miel. El Cobre Algeciras.

  

 Hoy descubre y revive lo ya acumulado: recuerdos añosos de ese viejo niño. De esa añeja escuela. De esos eternos campos. De ese río sabio y de esa eterna Ciudad en la  que, dentro de sus muros, le enseñaron a amar… también a odiar…Dentro de su alma estaba su lobo malo…, también su lobo bueno… El que le acompaña en sus pasos y en sus juegos de niño y en los brazos de su madre… los que le enseñaron a andar aún en su soledad sin miedo.

Río Nervión. Bizkaia.


21/09/18

Antonio Molina Medina

LA LLAMA

 

Sinovas Pedanía de Aranda de Duero

Mientras la llama verde azulada siga

surtiéndole el oxígeno de nuestro respirar,

los sentimientos seguirían creciendo y

se harán montañas donde las estrellas más

cercanas se afianzarán al corazón y volarán

con las alas de una mariposa que revoloteará

rondando la cabaña donde tú estás.

Llamando a tu puerta aun de noche,

donde un cuenco de agua mezclada de aceite,

provoca la llama, la que da vida a

este corazón que sueña al quererte.

21/01/16

Antonio Molina Medina

SU REGRESO… TIERRA MIA

 

Federico García Lorca y nuestra Alhambra

Abres la ventana y respiras el aire ya atolondrado, por los tubos de mugre de los vehículos que nos pudren el hábitat, y siento que la vida es un mal trago que tenemos que afrontar.

Pasan los años y llegas al final del camino andado. Solo te rodean cascotes de ladrillos y bloques de cemento, donde los rayos de astro sol desisten de penetrar por ellos. Mientras, las ventanas empotradas se afianzan a los muros sin vida, sin sueños, sin la naturaleza, sin la nada. Las calles asfaltadas y aceras embaldosadas, perciben los pasos de seres que caminan sin nada que decir, sin mirarse a la cara, con la mirada perdida o, con la vista y manos y dedos, puestos en bártulos que adormecen sus sentimientos.

 

Ciudad de Orduña Bizkaia... en su contorno

Te filtras entre ellos como un intruso, como animales de costumbres, que solo rumian los alimentos entre la saliva que suaviza nuestras vidas.

Y nos sentimos hermanos, ya que las mentes, en el campo se ha formado. Nos dieron forma la buena gente, seres de los que aún, sus sombras, siguen caminando por senderos de esperanza, dejando huella en sus pasos y fortaleza en el alma.

Supieron plantar la dicha, plagando de sentimientos como fardos de nítida paja, de granos bien asentados que hoy… se convierten en semillas… Semillas que me incitan y crecen por los sembrados, marcando pasos sin dueño, miradas que no durmieron, que siempre estaban ahí acompañándonos en los sueños, que solo trasmitían sonrisas y lágrimas ¡y manos que sellaban sus pactos ‘pa’ toda la vida,!

Algunos pertrechos de ideales. Otros trabas, que truncaban sus ideales.

 

Basauri Bizkaia. su entorno

A pesar de estar pertrechados de la nada, todo les sobraba, cuando el honor estaba en juego… Solo el amor, el cariño y la comprensión era su legado. Seres que, con fuerza, se aferraban al arado, a las mieses de campos que cultivaban: el trigo, maíz y cebada… campos de doradas espigas segadas por cuchillas, hoces, y guadañas; brazos que se balanceaban, doblegando sus prendados frutos, reponiendo, con sacos, los silos en las noches de Luna y, a escondidas, llevar a los molinos donde el blanco de su harina le hacían fuerte en sus añejas chozas de paja y arcilla.

Mientras las bravas mujeres entre cacerolas, leña quemada y niños que tiraban de sus ropajes, limpiándose los mocos con el dorso de sus manos, sonreían a pesar de lo poco ¡y la nada! Mientras, hirviendo unas papas en las fieras ascuas repletas de llamas, rojas muy rojas, esperaban.

 

La muy noble y leal ciudad de Orduña. Bizkaia 

La ceniza se desprendía de sus ascuas y entre su calor que abrasa se acurrucan unas Batatas, para saciar nuestra hambre, en la tierra que nos abrazaba.

Hoy lejana tierra mía, a la espera del momento que pise sin condiciones su barbecho y, sus senderos,  los que pisé en otra vida. ¡Recorrer tus laderas río mío…!, recuperar la sonrisa y la risa y el calor que se perfila en mi Garganta, entre campos de barbecho, antes campos de provecho. Campos que siguen ahí, firmes como el sentimiento, aunque la distancia sea lejanía. La noche nos cubre con sonidos antiguos, pájaros cantores revolotean en sus nidos, entre ramas de olivos… Se expande mi mente escuchando sus trinos, por las sendas antiguas, donde los caminos son de piedras y barro, salpicado de paja y lágrimas mías.

 

Rio de la Miel. El Cobre. Algeciras

La luna me saluda y sigue mi sombra; me hace cosquillas en la garganta y, se hace de plata cuando se refleja, sin orgullo, en las charcas de mi río, aguas que brotan de su garganta, como un animal sin ojos, porque los perdió en su día, ente molinos y riscos, chaparros atormentados sin su gabán,  que crujen por los caminos.

Sinovas, pedanía de Aranda de Duero

21/06/17

Antonio Molina Medina