LA ESCULTURA QUE NO QUERÍA SER POETA


Escultura: Autor: Mikel Varas. Basauri (Bizkaia)
Ella no creía que era poeta.
humildemente se enfrentó a la altura,
miraba al cielo
sin olvidar su raíz terrena.

 
Escultores, pintores incluso poetas
todos la miraban soñando con ella.
Presumiendo entre ellos, brilla su silueta.
 

Escritor, la observa, en papel la lleva
ella le devuelve orgullosa y tiesa.
El pintor suspira, explora a la belleza.
El poeta provocado la esculpe,
de pies a cabeza,
la buscando y la versa.

 
Ella, inocente, mira hacia las nubes
que pasan sobre ella
clavada a su tierra
todos la contemplan.

 
Incrédula, ¡pobre! no se lo creía,
cómo de su cuerpo, la luz le fluía.
El muchacho tierno y comedido
que la sonreía
miraba hacia el cielo,
denodando serena alegría.
 

Antonio Molina

MUJER SERENA

 
Para ti, mujer, que le sabes comprender.
Que sabes escuchar a una marchita vida.
Una vida dolorida.
Llena de miserias escondidas.
Que tu mujer has logrado destapar,
desenterrar porque estaba en tierra fina,
arena removida en su largo caminar.
 
Tu corazón se abalanzó sobre la presa.
Arrancó las impurezas
Podredumbres y miserias.
Ahora es tierra abonada
con la sangre de heridas
mal curadas, mal cerradas,
de una vida ya vivida.
 
Tu serás de su pensar
embrujado de locura
el espíritu camina hacia la ilusión.
Gracias a tu bondad, hoy estoy.
Entre, los calladamente expertos
en reorganizar su vida
en pos del entendimiento.
 
Degusta su interior.
Aplacar, suave, la ira
y la subes al columpio
de este parque de la vida.
Antonio Molina

LA CAMPANA

 
 
Hoy no ha sonada la campana,
en la ciudad no hay fantasías,
pero los sueños son reales y
tú, habitas en ellos, cada día.
Son tan veraces,
como el aire que respiro día a día.
Soñé que soñaba que mi corazón reía
y se solazaba en la parva,
en las noches alegres,
al apagarse el día,
envueltos en sudor y la alegría
después de un cúmulo de realidades
el juego nos entretenía.
Si, hoy no ha tocado la campana,
pero mi corazón ardía.
Los sueños me acogían
mecían mi cuerpo y mi alma
los recibía complacida
de poder retenerlos.
Merece vivir la vida,
sabiendo que alguien a
quien quieres te recuerda.
Aunque solo sean sueños,
los que se necesitan en
la vida para seguir viviendo.
Antonio Molina

SOLITARIO RELOJERO

Plaza Alta (Algeciras)
 
A donde vamos amigos.
A que lugar regresamos.
El mundo está dormido,
solo brama con locura
el que no busca destino.
 
Hoy me duele el interior
y en mi interior lo siento
es difícil olvidar,
lo que el relojero siente
no cicatriza por dentro.
 
Las torres de los relojes
Las lleva en su corazón
y el alma del relojero
sufre dolores y miedos.
 
La incultura nos engulle.
Solo importa el dinero.
Sin llegar a comprender,
que estamos muertos por dentro.
 
La tristeza me consume
Recorre todo mi cuerpo,
pensando en el corazón
de un humilde relojero.
 
En la Algeciras sagrada
En la Algeciras del tiempo,
un tropel de nubes negras
la han carcomido por dentro.
 
Mi querido relojero
yo se lo que tu sufrías
tu dolor es compartido
no son palabras… palabras,
me implico… hasta mi verso.
 
Es la tristeza. Es la angustia,
de comprobar sin quererlo
que la cultura no importa
a las gentes de mi tiempo.
Antonio Molina

POTE-POÉTICO MARZO



Este post del Pote-poético de marzo, comienza con la foto de familia que nos hicimos al final de la tertulia. Con ella recalcar que compartir las alegrías, en este caso el Premio a la Cultura recibido por Antonio Molina, es necesario y enriquecedor. Si estas personas no se conjugaran los ultimos martes de mes el Pote-poético o cualquier otra iniciativa no tendrían razón de ser. Gracias por estar, por decidir dedicar esa tarde del ultimo martes de mes a la POESÍA.


El hecho de coincidir con partido de fútbol parece que se ha hecho una constante en nuestro Pote-poético, pero aún así, tuvimos ocasión de recelebrar el Día Internacional de la Poesía y hasta Huertas de la Villa, nos llegaron aires de: el marqués de Santillana, Kabafis, Kalil Gibran, Federico García Lorca, Angela Figuera, Miguel Hernández, Carilda Oliver, Mariano González Ferreras... todo un lujo que no desperdiciamos.


Entre el público gente que venía por vez primera, otras caras ya conocidas y amigas del Pote-poético, variopinto el espectro pero, todas y todos conjugados en clave de POESÍA, por ello nuestro agradecimiento, como siempre a Narciso y Jesús, de Taberna Zabala, a José Sánchez que con su guitarra añade la gloria de la música a los poemas, a Román, Massimiliano, Pablo, Manolo, Teresa, Petra, Carmen, Azucena, Alicia, Luis, Maite, Susana, Yolanda, Carmen, María Jesús, siempre un placer.












La Lata de los Pensamientos nos dejó esta cosecha, disfrutadla,






Daniela y Antonio

SU CORAZÓN SIGUE LATIENDO



Buenos días, corazón,
nunca dejes, en tus latidos,
de oír el tintineo
como de esquirlas de campana pequeña
                                           campanita,
que me despierte todas la mañanas
pensando en quien quiero,
esperando encontrarme mirándole la cara.
 

Que tus ojos no denoten tristeza
Que tu cara rebose de pureza
Que tu boca sea carne reluciente
de colores rojos y veniales
para que alguien con amor los bese
rebosante en eterno abrazo.
 

Que tus manos sean firmes y seguras.
Que tus brazos merodeen mi cuello,
día y noche entre mis sueños
que tu cuerpo sea apoyo del mío
cada mañana cuando amanezco.
 

Que la vida se llame, renovada
cuando apoye mi rostro en tu cara
que la vida te siga deparando
placeres y nuevas sensaciones,
¡en fin! ilusiones que te llenen por dentro
cada mañana que tu cuerpo descanse
entre brasas sin quemarte
sin notar que sus llamas, te llagan
solo calor ‘pa’ que te sientas viva
mecida en las espigas por el aire.

Antonio Molina

Y vivo, estuvo entre nosotros




Mientras la niña regaba la albahaca
el príncipe, absorto, la contemplaba
y los niños por el suelo, ilusiones reflejaban.

 
Se escapó de la Barraca. Se entremezcló con su pueblo
retrocediendo en el tiempo. Esos momentos
vividos quedarán en su recuerdo, para borrar
de esta forma aquellos crueles sucesos.

 
Cuando menos lo esperabas, aparecía su figura
con su mono azul, azul, con su boina…
Asombraba en los eventos.
Si te fijabas en él, desaparecía al momento.
 

Como galopa el caballo. Como nos mece su cuerpo
La vista se nos nublaba y ellos lo percibieron
que se introducían en su vida y en su tiempo.
Sólo lo veían los niños y los que estaban con ellos.

 
De sus caras risas, suspiros y aleteos de alegría incontrolada
cuando él nos contemplaba con sus ojos negros, negros…
la sonrisa de su cara una lágrima desliza
su lengua la recoge aunque luego le apenara.

 
 Antonio M. Medina