SUS SENTIDOS

 

La muy noble y leal ciudad de Orduña- Bizkaia- País Basco

“Ante la sombra de los poetas nos levantamos otros dos, y ante la nuestra se levantarán otros dos de mañana. Nuestro cimiento será siempre el mismo: la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del pueblo. Sólo esas honradas manos pueden contener lo que la sangre honrada del poeta derrama vibrante.”

Miguel Hernández

 

Orduña- Bizkaia- País Basco

SUS SENTIDOS

Querido amigo.

El sueño me trajo tus sentidos.

¡Gracias…!

 

¡Y para bien ha sido!

Que se han puesto en el cristal de mis ojos

con la huella entre plegarias asumidas.

 

Él sigue caminando, sencillamente,

entre los pliegues de papiros encontrados,

leídos, asimilados...

 

Y consciente de lo absorbido,

cuando las olas rompían contra los muros

inquebrantables del acero bien forjado

en su ‘hacería’.

 

Playa de Getares- Andalucía

La distancia no enturbiará lo transmitido.

Ni lo recogido por los sentidos complacidos

y ya, seguro de lo conseguido; gracias a los

ojos que bien transmitieron lo real que

 

su iris completaba, la iracunda e insaciable

verdad, que estaba ahí esperando… a una

mente sensible y enérgicamente apropiada, 

la que procede desde la mirada de un niño

 

Getares- El Estrecho- Andalucía

que, incansable, se afianzó en su corazón ya

incapaz de desprenderse de lo andado,

para seguir sorteando esas veredas las que se

 

han mezclado con su propia realidad,

entre la vida ya sonriendo a su propia muerte

la que será una humilde realidad.

28.03.24    

Antonio Molina Medina

ORDUÑA - URDUÑA

 

Sierra Salvada- ORDUÑA- Bizkaia- País Vasco 

A Vicente Aleixandre

Vicente: A nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres. Nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres. Nosotros venimos brotando del manantial de las guitarras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere deja en manos de otro, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro corazón esparcido.

Miguel Hernández

 

Ciudad de Orduña- Bizkaia- País Vasco

ORDUÑA - URDUÑA

Orduña es una escalera cuyos peldaños conducen a las nubes y de ahí, a las estrellas; estables escalones mantienen las huellas de pisadas por miles de pies y pasos agigantados, buscando el cobijo de la señora que, desde el borde de su montaña, sonreía a sus pueblos.

Acudí por la mañana al despertar el alba a compartir, una vez más, su compañía. Mientras, los antiguos inmuebles, entre calles y callejuelas, hastiales y sus iglesias, seguían adornando sus murallas que fueron hostigadas cuando la vida era más intensa en emociones y saciada por poco tiempo en la tierra.

 

Ciudad de Orduña- Bizkaia- País Vasco

Las calles me aprisionan y los muros se dejan acariciar, dejándonos sus rincones por los que fluyen notas musicadas por los sedientos y menudos cuerpos que, hoy, se solazan de sus hechos al calor de los fuegos de sus almas, entre poblados tropeles.

Entre golpes de martillos y el aire del fuelle, la fragua sigue sus andares moldeando los cuerpos de acero.

El olor de las teleras, de ese pan de horno de leña, cuyo sabor se palpaba hasta el fondo de sus bocas, energía para su crecimiento. Mientras, los zapateros que, apostados alrededor de su fuente, dejan sus cueros plagados de punzadas de leznas con hilo fuerte que no se agotaba, entre sus manos expertas, observados por miradas discretas de niños que los admiraban.

Ciudadanos antiguos de Orduña

 

Los pucheros y cazuelas, aferrados a manos expertas, cerraban y taponan con metales sus heridas; sentados con sus herramientas de trabajo en el centro de las calles. Mientras, los bueyes y carros y las vacas, caminan saliendo de las cuadras de sus calles dejando sus excrementos detrás de ellas para reponer sus cuerpos y consumir el pasto y beber agua de los abrevaderos, cuyas fuentes nos regalaban el sublime liquido trasparente a los niños y a sus plácidos vecinos entre sonrisas, y clara reverencia a la boca de sus aguas, que lanzaban su cuerpo sobre los caños para apoyar su mano en las figuras de donde brotaba el chorro de agua, desde el centro de su plaza, acompañado por el quiosco, púlpito de dónde nos recreaban las notas musicales para mover nuestros cuerpos entre bailes vigilantes.

 

Las huertas de sus alrededores, en sus noches claras, a pesar de que las tapias (algunas con cristales en sus lomos) no nos asustaban y eran visitadas por menudos cuerpos ya que el hambre azuzaba a sus esqueletos.

Y los jilgueros y gorriones revoloteaban ante sus ojos… mientras las cigüeñas alimentaban a sus crías desde las torres de las iglesias y el edificio del ayuntamiento… placiendo alegres por los campos de música celestial, acelerando nuestras vidas entre suspiros de gloria.

 


ORDUÑA

“En la desnudez de la noche”

Cubro mi sombra, tu sombra.

Entre latidos certeros.

Encajando las aspiraciones

Que nos manda la Luna.

La que vibra entre los sueños

Y deja firme mi alma

Incapaz de más deseos.

Los que ya fortaleciste

En ese mundo de recreo

Que me hizo volar sin recelo.

 

Orduña- Bizkaia- País Vasco

La tarde envejece, y se entumece el ambiente; mientras una fina y suave lluvia adormece la Ciudad, barruntando la tormenta la que, explosionando entre truenos y relámpagos, descarga con furia sus rayos; algunos se deslizaban por el pararrayos del cuartel, hoy palacio de descanso, entre su trepidar de aguacero. El cielo se puebla de pájaros sorprendidos por la borrasca que se esconden entre las ramas de los castaños y los edificios y hastiales de su plaza para así sortear la avalancha de chorros de agua que azotan la ciudad...; mientras los menudos cuerpos de los pájaros se guarecen entre las hojas de los castaños.

 

El río Nervión serpenteaba la ciudad por debajo de sus puentes y los cangrejos y loinas, y barbos y cangrejos, y las ranas… se nos cruzaban mientras nuestros cuerpos eran limpiados por las claras y jugosas aguas que la montaña nos enviaba para comenzar su andadura en el río, desde su nacimiento.

Procedentes sonidos se aglutinan desde las agujas horarias del reloj de la torre de la iglesia, de donde nacen sonidos de horas, cuartos, medias… pasadas, y en las recogidas de las mieses, cuando sonaban sus tañidos, el `baserritarra´ nos mandaba silencio para contar sus toques y decirnos en qué calle había muerto un vecino…

 

Antigua escuela de Orduña- Hoy Museo- Bizkaia- País Vasco

Crujen los ejes de los carros, y los bueyes caminan en su lentitud. Marcando el camino, el aldeano, con su vara en sus hombros, caminando al paso de los animales, seguros en su destino, estampando sus huellas en la tierra y el barro, con resonancias por el pavimento, dejando los surcos sellados con las pezuñas de los bueyes que tiran con fuerza de la cosecha veraniega, o de la alfalfa para su sustento, o en dirección a la era cargados de trigo o avena, esperando su turno para su trillado… ya con máquinas, para separar el grano de su paja.

 

Nos salpica la penumbra en su noche tenebrosa y, pletóricos de sueños y sonrisas, se puebla de oscuridad, envueltos en la tenue luz de las bombillas; caminaban las reses, lentas y seguras, directas a la cuadra, en los bajos del caserío en compañía de los cochinos. Pero antes saciaban su sed en los pilones de agua, en cuya claridad navegaban sumergidos los `gurrumbillos´ (crías de ranas) con las que jugábamos hasta que les salían las patas a las futuras ranas.

Absorto, desde el acceso de la ciudad mirando a la virgen, desde su pedestal en su morada, que observa desde lo alto de la sierra; y se despierta de un suspiro mientras la casa de -Goma- Antiguo Palacio de Zárate, nos daba la entrada a la ciudad, bajo peaje en sus tiempos de grandeza; nos permite entrar de nuevo y sin peaje que sufragar.

 

Orduña- Bizkaia- País Vasco

Las callejuelas donde jugábamos con pelotas de trapo, bien trabadas y apretadas con cuerdas, que seguían golpeando las paredes por el paso estrecho entre calles.

Él boyo inconmovible que nos azotaba desde la cresta de su cordillera, hoy nos vuelve a saludar acoplándose con furia a su frialdad, encogiendo nuestro cuerpo ya repleto de sabañones. Al calentarnos con el calor de las cocinas de carbón y leña, enrojeciendo los anillos de su boca, dejando que su chapa se poblara con el rojo intenso de la vida, entre pucheros y planchas de acero para planchar la ropa. 

 

Monte Gorbea- País Vasco

Los niños gritábamos en la escuela al calor de la estufa alimentada por troncos de madera que los niños nos preocupamos de alimentar sin tregua; mientras, el humo tiraba por los tubos al firmamento para diluirse entre las nubes del cielo. Y las atronadoras vocecillas de los niños cantaban las tablas de multiplicar, dirigidas por maestros de solera: dos por dos cuatro; ocho por cinco cuarenta… Vocecillas que latía entre 
un murmullo de nostalgia y pundonor, y los sonidos de las campanas de la parroquia en el canto de sus horas, que sacudían los corazones. Así pasaba nuestra existencia al calor del fuego bajo, en la cocina de troncos de leña arropados por la chimenea, rodeada de bancos y leños para reponer su fuego, mientras el calor se expandía por todas las estancias junto al calor humano que ofrecían los moradores de los caseríos que acogían a seres desventurados por las guerras que, hoy, no cesan en nombre de miserias humanas y gentes sin alma y extrañas,  en las que el ser humano se afianza en mantener en nombre de dioses insólitos, de mentes perversas repletas de odios e inhumanos sentimientos… donde el amor no existe y la muerte llevan, enarbolando por bandera, el desamparo y el odio entre hermanos.

21.01.24    

Antonio Molina Medina

NADIA Y PAQUITO--- PAQUITO Y NADIA.

 

Pedro Abad- Córdoba- Andalucía

“Aquel que sufre demasiado, el más rico en conflictos y contradicciones, el más lúcido, sólo puede salvarse a sí mismo creando una ilusión más poderosa que la verdad, error sin el cual ciertos animales no pueden sobrevivir.” 

 

Pedro Abad- Córdoba- Andalucía

NADIA Y PAQUITO--- PAQUITO Y NADIA.

Abro la ventana y me asomo con la mirada puesta en las nubes que me rodean, y veo cómo se estrujan y salpican goterones que chorrean en mi cara; sonrío y las dejo que resbalen mojando mi cuerpo. Mientras, mi cara se place recordando a un pajarillo, un fornido cervatillo que me sonríe y placen mis sentidos.

Allá por los olivares de la Córdoba muy llana, cercano el Guadalquivir, entre los olivares, revolotean con ganas, Gnomos y mariposas con sus alas desplegadas. Voces limpias… voces aladas, trepidantes sonrisas de dos niños que sienten y sienten sus almas, que azuzan mis recuerdos, que me calman la mañana.

Pedro Abada- Córdoba- Andalucía


La lluvia sigue filtrando y empapando la sabana, campos verdes, verdes tallos poblados de tiernos sueños, de Querubines que claman.

Los destellos de la noche… noche nochera del alma, destruyen lo imposible, los caminos se agigantan. Buscando, busca rebusca, la sonrisa de ese niño que alteró su conciencia y dio alas a su alma, la que sigue por senderos, antiguos, pero con patria que nunca dejó atrás, en todo lo que caminaba.

 

Río Guadalquivir- Pedro Abad- Córdoba

Hoy, las calzadas se aprietan, y se duelen con las zarzas, pero no hay ya más veredas ni sendas que transitar. Si, estás seguro en las antiguas. Con su gente, la más guapa.

Los años se amontonaron, ya son lentas sus pisadas y los montes se hacen eternos ensamblados de distancias… Mientras, por el Guadalquivir, las aguas se hacen palabras donde sus bulerías rompen los muros del alma. Ya se fueron los chiquillos. Ya, que les brotaron alas mientras sus cuerpos crecieron, produciéndose en verdes olivos: pedrería de oro y plata. Mientras murmura la gente: ¡estos son de nuestra raza!

 

Río Guadalquivir- Pedro Abad- Córdoba- Andalucía

“…se fragmentan los latidos”

Y te engullen los fragmentos.

Mientras el placer los une

en cuerpos que se alimentan

con el trigo y la harina;

con miradas que te incitan:

dejando libres los cuerpos.

Donde explotan sentimientos

que son el cauce de la vida.

20.05.24 

Antonio Molina Medina

PACO DE LUCIA

 

PACO DE LUCÍA-ALGECIRAS-ANDALUCÍA

“Inocencia y olvido es el niño, un comenzar de nuevo, un juego, una rueda que se auto impulsa, un primer movimiento, un sagrado decir-sí.

Sí, hermanos, para el juego de la creación es necesario un SI sagrado. Ahora el espíritu quiere su propio querer, su mundo gana el que el mundo perdiera.”

Algeciras- Andalucía


PACO DE LUCIA

“Entre dos aguas” estaba su cuerpo.

Entre dos continentes soñaba despierto.

Entre dos mares rugían las olas de fuego.

Entre dos culturas reposan sus restos.

 

La sed del desierto se asió a su cuerpo y

las luces, que aún brillan, en noches

de ensueño.

 

Donde la luna codicia su cuerpo en noches

que rugen, mientras los barcos se deslizan

oleando las playas de incienso por las aguas

de su estrecho.

 

Algeciras-Andalucía

Y mi alma se enfurece y se entremete.

Y vuela dentro de las cuerdas, silenciando

mis dedos que se fuerzan porque nunca

se fueron, agotando y vibrando con los

hilos de acero que nutren su alma,

por las aguas de su estrecho.

Antonio Molina Medina

23.05.24