CANTICOS PARA MI MADRE

A la carita de mi ‘mare’
se le ha ‘marcao’ una raya
que se le ‘queó’ ‘gravá’
de penas acumuladas.

Cuando mi ‘mare’ nació
el cielo nublao, jarreaba,
para lavar el dolor
que en la ‘vía’ le esperaba.

Los ojitos de mi ‘mare’
no despiden alegría
están tristes por la noche
lo mismo que por el día.

Mi  ‘mare’ cuando era chico
me contaba sonsonetes
cuentos que me confortaban
en ese largo membrete.

El corazón de mi ‘mare’
es como una fortaleza
que nunca fue conquistado
a pesar de sus flaquezas.

A la Virgen de las Angustias
le pidió mi ‘mare’ un día
que sus hijos sean dichosos.
Ella no lo fue en su ‘vía’.

El amor que da una ‘mare’
no se ‘pué’ comparar
con los placeres del mundo
que son como agua ‘pasá’.

Mi ‘mare’ a mi me compraba
unos trajes muy ‘bonicos’
cuando los estrenaba
me avergonzaba un ‘poquico’
los harapos que ella llevaba.

Una ‘mare’ lo da ‘tó’
sin llegar a pedir ‘na’
la vida nos regaló
sin darle ‘na’ de importancia.

Cuando de niño llorando
me cobijaba en sus faldas,
una caricia bastaba
‘pa’ que alegrase mi alma.
Antonio M. Medina

POTE-POÉTICO DICIEMBRE 2011

Fachada de Taberna Zabala

Nuestro rincón del pote-poético
Nuestro "centro de operaciones poéticas"




Hola amigas y amigos del pote-poético, el pasado día 27 de diciembre cerramos el año con el segundo pote-poético de Bilbao. Recordamos la figura del escritor Miguel de Unamuno cuyo 75 aniversario de su muerte acaecía el día 31 de ese mes y le recordamos con su célebre frase:
 VENCEREIS, PERO NO CONVENCEREIS,
los presentes en el pote-poético sí estabamos convencidos, de hecho allí concurrimos una trecena de personas, tres guitarras, que rosalearon la tarde poética a placer, y buenos augurios para este, recién empezado 2012.



Fernando en su apasionada intervención

Marifeli con quien estuvimos..."Respirando"
muy a gusto

Antonio y Daniela con Lucía, la estrella

Rubén y Marifeli poetizando con sus
canciones-poema

Toda la tarde acompañada como digo del aderezo musical de las guitarras estupendamente rosaleadas por Marifeli, José nuestro guitarrista y su buen amigo Manolo, todos ellos hacen hablar este instrumento acompañando a la vez nuestra palabra.


Animada charla entre los guitarristas José y Manolo con
Antonio Molina y Manolo Galante al finalizar
el pote-poético


Despedimos la tarde poética y el año con más música y unos dulces, cortesía de Ramoni, para chuparnos los dedos, sí sí de esos que no se encuentran en pastelerías y se hacen de cabo a rabo con "esas manitas". Una de las asistentes, Marijose nos trajo números de la revista que editan como asociación cultural, Alborada, que pondremos a vuestra disposición en siguientes potes poéticos. Solo nos resta daros las gracias a: José, Fernando, Mari Jose, Mikel, Manolo, Eva, Manolo Galante,Marifeli, Rubén, Narciso, Jesus...vuestro apoyo y presencia nos hacen seguir adelante. Hasta el próximo y no olvideis la fórmula:

1 POTE + 1 POEMA = POTE-POÉTICO

Os esperamos en enero el día 31 a las 20.00 h. en Taberna Zabala, Huertas de la Villa nº 3

¡¡¡NO FALTEIS, OS ESPERAMOS!!!!



Antonio y Daniela

HOY FUE SU NACIMEINTO

Yo nací de cuerpo de venerable mujer.
Me alimenté de sus pechos y no me saciaba,
necesitando a la vecindad que me rodeaba.
Mamé de tanta sabia de mujeres,
que todas compartían
su hambre y su miseria,
y también sus calorías,
de aquéllas que les sobraban
que compartir sabían.

De niño yo me alimentaba
de pechos de mujeres.
Ellas me regalaban la leche
que de sus pechos manaban,
estrujando sus senos
la leche les fluía
que el niño se aferraba
con sus dos manitas frías
hasta agotar la fuente
que serena fluía.

Mientras los hombres
su sangre derramaban
y sembraban por los campos
las escasas semillas.

Yo nací en un pueblo de romanos,
o ‘romiyos’. Era una pedanía.
Sí lo he puesto con ‘y’ griega’
como en su día lo hacían
los que poblaron mi tierra,
los que dejaron cultura
y el amor a la vida.
Estuvieron siete siglos
y los arrojaron de ella.

Yo nací en un pueblecito,
se llamaba Chauchita,
en Romiya la chica,
que era una pedanía.
En la Vega de ‘Graná’.
En la eterna Andalucía.
Antonio Molina Medina

ELA DOS… +



Eladeria ELÁ 2 - GETARES (Algeciras)




















Elá uno… Elá dos… Elá tres…
Conjunción de estrellas
Dulces como su miel
Hermoseando sus melenas
Jugoso caldo de melón, fresa
Turronera sabia, menta preñada
De ciruela, con el ardor del trueno
Viento que el sol le reclama
Se mece en ellas… solo tú
Solo tú, Elá 2…
Café, aceite y tomate.
Dulce aromático.
Antonio M. Medina

ES NECESARIO EL PERDÓN

En un lugar de la Vega,
cuyo nombre quiero recordar,
donde bailan las Manolas y las guitarras sonar
que ya Cijuela era llamada cuando
por apropiarse de ella moros y cristianos
se ponían a guerrear.

Ocurrió en una casa solariega
en una lluviosa primavera
donde acudí después de un tiempo trascurrido
buscando mis raíces, a mi gente de la Vega;
donde nací y pude rebrotar de nuevo,
envuelto en la niebla y las sombras de sus recuerdos.

En una espléndida morada me reencontré con mi pasado
recordando el chirriar de carros
arrastrados por mulas y caballos
que el campesino guía con pericia y desenfado
junto a mi cultura y mis orígenes tempranos.
Me traje para otra tierra. Otra cultura. Otra gente.
Me traje soledades, miedos
y una tristeza bien manifiesta,
la que brotaba de algunas de sus gentes
porque el amor que todo lo debe inundar,
la comprensión, la ternura y la ilusión
sólo la pude apreciar y trasmitir
en la figura de un niño.
Pequeño tallo tierno y jugoso
que me salpicó en lo más profundo de mi alma,
inundó de vida nueva mi espíritu
y lleno de sangre roja y nueva mis venas
para dar brío a mi cansado corazón.

Silencioso, su silueta irrumpe en mi dormitorio
al romper el alba para depositar con cariño
un beso en mi mejilla y con apremio
colocarme la suya, depositando en ella
el premio que esperaba por tal gallardía:
un sencillo beso que iluminaba su cara
y le llevaba brioso y con júbilo a acudir a la escuela
para recibir sus enseñanzas primeras.
Su sensibilidad y su calor (calor humano)
me hizo recordar nuestro lejano pasado
donde tanto necesitábamos
aquello que añorábamos y no hallábamos.

¡Cómo se acurrucaba en mi regazo!
Dios, cuánto amor desprendían sus ojos y su sonrisa.
Y la espontaneidad y ternura de su corazón,
que comienza a latir con intensidad, como suave brisa,
ofreciéndolo todo con efusividad, en cada soplo de su vida.
Su figura tierna y rebelde busca en quién apoyarse
y yo me la traje como una lumbre a mi morada,
cuya llama iluminó mi alma dejándome ver
el amor que despedía su menuda figura.

Porque el amor es querer al otro.
El amor es vivir en el otro.
El amor es gozar, sufrir y morir por el otro.
Sin esperar nada a cambio, por el camino tortuoso.
El amor también es dolor y miedos,
angustia y llanto y una sensación que
te llena el alma de una felicidad
que traspira por los poros de tu cuerpo,
que se refleja en tu rostro.

También me percaté de la angustia,
pude comprobar que a pesar
del bullicio de la gente, ésta está sola
porque vagamos entre nubes de discordia
y nos tragamos nuestras lágrimas y quebrantos.

Vi gente que anhela a sus seres queridos,
que daría la vida por verlos aparecer
por la reja de su puerta,
poder contemplar su espigada y firme figura.
Porque no quiere olvidar a los suyos,
manteniendo vivos con dolor sus recuerdos.

Es necesaria la fuerza de un influjo,
inexcusable trabajo, para lograr vencer
la gravedad del espíritu,
para traspasar el velo que perfore la noche
montado en alazán negro,
salpicando sangre vieja que mana de las venas
para cambiarla por otra que te haga revivir,
que purifique tu pasado, regenerada y briosa.

Envuelto en una sucesión de recuerdos,
que me han llevado a Granada buscando con ahínco
ese calor humano que tanto anhelamos
para poder seguir viviendo en un mundo tan vano.
Los cascos del caballo, atronar en mi alma
de un tiempo postrero envuelto por la lluvia
que brota de mis ojos: sentimiento añorado
el de un recuerdo grato que no logro olvidar.

No me resigno Dios, no me resigno
a que los hombres no crean en el amor
sin esperar nada a cambio, doblando la rodilla,
manteniendo con firmeza la llama de su espíritu,
fresco los recuerdos que te hagan renacer.
Llenar de oxigeno las venas para que la sangre fluya
con más fuerza por ellas, salpicando la esperanza.
Y que el amor pueda florecer de nuevo en ellas
con sangre nueva, como la primavera
que cada año florece con ardor y firmeza;
que todo lo irradia, que todo lo llena
y que ilumina caminos y veredas
en los recovecos de nuestra existencia.
Antonio Molina Medina

FEDERICO SIGUE VIVO



Huerta de San Vicente (Granada)





Se escucha su voz en el viento.
Era un amanecer que la Vega acogía.
Su figura brillaba ante la eclosión del sol
que con sus manos mecía.
El astro con su aparición daba vida a la semilla.
El río bajaba brioso, las choperas se mecían
con movimientos de brisa que pájaros promovían.
Con libertad se agitaban, sus trinos nos envolvían.
Su voz percibí en los chopos. Las hojas lentas caían
con una ligera brisa que el viento su señal diluía.
Aire fresco el que maceraba mi cara. Su sonrisa te atrapaba.
Las facciones de su rostro no están tristes, son livianas.

No tiene miedo a la muerte. Ya no suena la campana.
Su vida la ha amortiguado. Nos ha devuelto su savia,
su plenitud y su sonrisa a quienes la añoramos,
la sentimos y vivimos. Su respirar y su sangre
ha marcado los destinos, por eso seguimos vivos.
Antonio M. Medina

MI MORADA

















Llegué a una hermosa mansión
deteriorada por dentro,
me dijeron que era bella.
Con qué ilusión penetré
en todos sus aposentos,
escudriñé su interior
y traté de vivir el momento.

Pero mi casa es de paja,
de las que se hacían antes,
de las que no se olvidan en el tiempo.
Añoré su contenido, su humildad,
su calor y el murmullo de sus ancestros.

Qué desilusión llevé
en el palacio por dentro,
el hombre en su final
siente la soledad del momento.

No lo arranques de su hábitat,
déjalo con su pobreza, sus miserias
y sus dudas, pero su llama perdurará
con todo lo que vive por dentro.

Su choza es su palacio.
Los troncos de leña ardiendo
son ilusiones marchitas,
salpicándole las chispas
de las que brotan silencios y risas.

Que no te confundan amigo
y no te saquen de tu cielo
con falsas y jugosas palabras,
con maravillosos cuentos.

Lo que nunca te dirán es
la soledad del camino,
que tu recorrerás solo,
hasta que te venza el sueño.
Antonio M. Medina