FUENTE VIVA


Lento su caminar por la orilla del río,
contemplando los riscos que el agua lamía,
brotando cual cascadas brillaba su hermosura,
con la pureza que de ella la espuma fluía.
 

Las pozas de agua inundan su cauce.
Las aguas lamiendo por toda su cañada.
El “Canuto Hondo” junto a sus veredas.
Proliferan fuentes por toda su cuenca.

 
Siempre acompañado por su propia historia,
frondosos molinos surcan sus orillas,
contemplan mis ojos, sosiegan mi sed
de agua milagrosa, la que me da vida.
 

Apoyo mis manos, soporta mi cuerpo
en los muros de viejos molinos,
monumentos vivos persisten en el tiempo
manteniendo vivos los viejos recuerdos.
 

Persiste mi mundo. Mi gente está viva.
Las cosas sencillas perduran, no mueren.
Se siente su aliento. Aún nos da la vida
en el transitar a través del tiempo.

Antonio Molina Medina

 

POTE-POÉTICO SEPTIEMBRE, REEEETOMANDO...










20.05 h. de la tarde, llueve copiosamente (bendita lluvia), pero para animarse a salir de casa, complicado. Damos comienzo la nueva sesión del pote-poético tras el descanso vacacional.


Con la luz de la poesía por bandera, nuestra mesa llena de libros de poesía y la palabra POESÍA en el tapete azul hemos abierto este nuevo pote-poético. La razón de ser de esta palabra para hoy compartir es un mensaje que amigos del pote nos han enviado al dar su confirmación a nuestra llamada:


"allí estaremos compartiendo el pan de la poesía con todos vosotros" y nosotros ni cortos ni perezosos hemos horneado en masa de pan cada letra para, al finalizar, hacerlo compartiendo poesía, en el más estricto sentido de la palabra.


Han venido amigos nuevos que se enteraban por primera vez de la existencia de nuestro pote-poético y han estado otros habituales. Hemos tenido como poetas recitados a Oliverio Girondo, Gabriel y Galán, Kirmen Uribe, Angel González, Luis Cortázar, Alejandra Morales y luego los poemas que cada quien a querido compartir de cosecha propia.




Nuestro amigo de "los instrumentos raros", Juanjo, se ha traído un salterio de arco con el que ha acompañado la recitación de quien ha querido que así fuera. Marifeli también ha dejado que su guitarra entonara las canciones poema con que nos ha deleitado (hasta le hemos acompañado coralmente todo el grupo).




Poco a poco han ido desfilando ante nosotros las poesías a cargo de sus lectores-recitadores y como he citado al principio, hemos finalizado comiendo la palabra poesía y compartiendo los trocitos entre todos (mentiría si no digo que con unas lonchitas de chorizo para acompañar).













La Lata de los Pensamientos nos ha traído en su interior estos que veis:





Solo nos queda dar las gracias a Narciso y Jesús, de Taberna Zabala por ese espacio que cada día está más adecuado, y a todas y todos vosotros amigas y amigos que sois los verdaderos artífices del pote-poético.

Gracias Juanjo, Fernando, José Antonio, Juan Carlos, Manolo Galante, Eva, Román, Marifeli, Rubén, Ana, Edu, por retomar los versos con nosotros.


Hasta el próximo Pote-Poético.



Antonio y Daniela



MUJER SOÑADA



El amor te hace grande si te atrapa,
te libera, se rompen las cadenas
que atenazan tu vivir, te comprime el alma
y se envuelven entre nubes blancas las negras,

 
que hacen daño. Cuando te quieren te maniatan
recogiendo excrementos que el sol seca
para encender la candela con el calor que desprende,
me quema dejándome sus brasas rojas, vivas

 
dentro de mi ser, que de mi corazón se apropia,
consumiendo su aroma, solazando mi cuerpo,
que aprisiona mi pecho, sustenta mi alma,
y susurrando en tus oídos cuando se quiere de veras
 

te lanza sublime al firmamento compartiendo las estrellas.
Tu amor me provoca sensaciones jugosas,
arroyos de agua clara, clara muy clara,
que mana de tu pecho, de una mujer que ama.

 
Se resiente cuando se sacia de la miel
que proviene de tu boca, para caer quedamente
los hilos que tus labios me provocan
enfundados en unos besos que degusto desde la aurora.
 

El sol limpia su cielo y su cuerpo se desliza
suavemente al regazo que de tu mirada brota,
que emana del corazón conjugando versos,
lacerando mi cuerpo al posarse en tu ropa.

 
Salto suave y fecundo de tu cuerpo a la vida,
de la vida a la tierra, de la tierra a la rosa.
El placer me deslumbra, me ciega, me ahoga,
me rellena de savia y su aroma me enrosca.
 

Como si fuese hiedra que se envuelve en tu cuerpo
o nido donde calentar las crías, lo que tu amor me provoca.
Porque el corazón se desborda, su control me supera,
su palpitar lastima cuando cortas la rosa.
 

El llanto es alegría, de sangre derramada
que se convierte en vida, de vida lastimada
de este pájaro tierno que con el disfraz sobrevivía
disfrutando del vivir, o de ser marioneta con vida,
 

manejado por tus manos, por sus cuerdas con fatiga,
las que tu cuerpo provoca, mujer de mi vida.
Si se rompen las cuerdas, el ovillo se repone
solo de ver la fuerza en el empeño del viaje emprendido
con la luz de tus ojos, con tus manos, tu boca,
unos labios risueños que envuelven tu figura.
Para lamer su cara de caramelo y fresa y morder
la manzana, hambriento de la carne del árbol
 

sembrado en la tierra prohibida, sentado en tu río.
De las huellas de tus pisadas brotó la llama que surge,
que brama risueña de amada para sorber el jugo
que brota de tu boca, que florece en tu cara, decidida, briosa. 

 Antonio Molina

 

Y RESULTÓ QUE ESTABA VIVO


En una torre de labranza
surgió briosa figura.
Ella se quitaba con ardor
los cuatro paños del cuerpo
que va esparciendo en la estancia
mientras la gente la aclama.

 
Detrás de un teloncillo
unos ojos la observaban
Federico y dos olivas la indagaban.
Su rostro iba cambiando.
Se le percibía en la cara.
 

Su boca aun entreabierta.
Se quedaba medio abierta.
Se le movía la boca.
Sus labios se relamían.
Su sonrisa era de plata.
 

Vivió, el mejor de los momentos
los dos en la misma sala
separados, de cortinas de oro
llenas de sangre adulada.
 

Él cabalgando en el tiempo.
Ella presente en la sala.
Como corría la potrilla.
Con su vitalidad, como saltaba.
 

Sus brincos yo pretendía,
agarrarla para domarla,
pero ella se escapaba,
de la libertad preñada.
 

Que noche amigos, que noche.
La que ellas nos brindaban.
Montado en caballo tordo.
De bridas almidonadas.
 

Mientras en las aguas del río
sus caras se reflejaban
juguetona y sonriente
lavándose  los dos estaban.

 
Ella se acercó hasta el río
creyéndolo que dormía
en el sueño de los justos,
pero se encontraba vivo
y, el corazón le latía.

Antonio Molina

SE ENFRENTO A LA MUERTE


 
 
Rodeado del ajetreo de la ciudad,
un hombre se pierde entre la gente.
Envuelto entre niebla celeste,
sus ojos escudriñan nuevo horizonte.

Enmarañado, caprichoso, incipiente…,
afloran los recuerdos a su mente que
sabrosos le envuelven, brillan en su mente.

Su corazón arde entre llamas celestes,
prodigioso músculo. Brotador de vida.
Luchador incansable, se enfrenta a la muerte.
Él cierra sus ojos, entre nubes grises.

Se aferra al sonido que su pecho diluye.
Su sonar percute que el aire revierte.
Ya no hay soledad, comparte otra vida.
Sus sonidos briosos lo airea… le envuelve.

Mirando su rostro, sus ojos, su boca.
Manantial de vida su agua provoca.
Te atrapa, le atrapa… le envuelve.
Nos envuelve…

De pura saliva, dorado salitre.
Le escuece, escuece.
Le quema, les quema…
de quererse… fuertes.

Molina

EL VIENTO



El viento que has provocado
se ha convertido en galerna
con un soplo de tus versos
me has transportado a otras tierras.
 
Se mueven por el horizonte
han cubierto las montañas
para que baje la vista
y poder mirar tu cara.
 
Un gorrioncillo se posó
justo donde me encontraba
repasando unos versos
entre menta, y su mirada.
 
El velero que tu buscas
es difícil de encontrar
lo lleva buscando tiempo
es difícil de atrapar.
 
La Diosa yo la encontré.
Y me colmo con su paz.
Hoy, me alimento de ella
y revierto en los demás.
 
Serás lo que tu quieras.
Serás un águila real.
Los sueños son de las gentes
que apuestan todo, a soñar, soñar, soñar…
Antonio Molina
 

PARA TI, MUJER



Te quiero como a una madre.
Te quiero porque te quiero,
como se debe querer,
sin ataduras ni complejos.

 
Tu querer es primerizo.
Antes no lo llegué a conocer,
ni siquiera yo intuía
lo que implica un buen querer.
 

Te quiero porque lo siente mi corazón,
me retiembla tu añoranza,
tus besos y tu candor,
tus entretelas, tu vida.
 

He encontrado en tu interior
el fuego lento que nunca se apaga,
su rescoldo brilla desde la mañana
meciéndome en él porque me sale del alma.
 

Te quiero porque te quiero,
como se debe querer,
como se quiere a una flor,
arrebujado en tus brazos
manteniendo los aromas
que produce tu candor.
 

Y te querré mientras viva
como mi primer amor,
bebiendo el agua de mi río,
de tus labios la ‘caló’.

Antonio Molina