NEGRA SU VIDA

La duda me corroe. El negro de muerte
florece en la tierra. Negros corazones.
Negras son sus vidas. Negras intenciones.
Negra es la materia. La vida es muy negra.
Hasta el amor es negro. Negros sentimientos.
Negros son sus plumas. Negros sus discursos.
Sus sueños son negros. Y sus vestiduras.

Aun se ponen rojos, cuando se acomodan.
En mesas redondas, ingieren proteínas.
Camas de algodón sonrisas inciertas.
Que a nadie convencen, ni sus propias vidas.
¡Que alguien me lo explique!
¡Poeta sin sueños, porque coño vives!
Dedícate a lo vivido. Olvida tu suerte.
Todos son perjuicios, por lo ya vivido.

El amor es rojo, el calor que desprende
lo hace placentero.
El amor se comparte y siente,
te hace revivir.
Lo negro es la muerte. No quiere su muerte.
El amor es vida,
produce el placer de poder quererse.
El amor se siente.
El querer, es rojo candente.

Lo negro se diluye. Lo aparta. Lo muerde.
Lo manda al olvido.
Rebrota la vida.
Libertad… libertad… hoy palabra hiriente
Cual filtro de amor, que siente.
Se siente.
05/07/16

Antonio Molina Medina

SINOVAS Y SUS GENTES

No los conocía, pero me acerqué a su tierra,
nos hicimos todos uno en la vendimia, entre cepas.
Me acuné en su mar sencillo de sudores y fatigas.

Comimos del mismo plato, la misma comida y mesa
Degustamos mismo pan, y el vino de su despensa
y cortamos los sarmientos, que después fueron tormenta.


Gente de sonrisa viva, y de amistad manifiesta
allí donde mi persona, no se sintió forastera,
y reímos, ¡sí reímos! Entre las cepas la juerga.

Ocultos del sol, degustamos la cosecha
una cueva muy sombría alumbraba la prueba
de que los nuevos cachorros, continúan con la gesta.


De Sinovas son nacidos, de Sinovas son sus cepas
poder verlos en acción en la “Casa del tío Vítor”,
de Sinovas, te esperan.
Descendientes de Sinovas, de su casa en la plazuela
junto a iglesia milenaria que reluce. Pedanía.
29/06/16
Antonio Molina Medina


¡Soñad… AMIGOS!


En esa vida nueva que te han dado.
Tendrás, amigo, tu descanso merecido,
tu fiesta sin final, tu regocijo,
la gloria y triunfo que aquí te fue negada..

 El día diecisiete es señalada,
agosto por más señas. El evento:
presenta ese libro tan soñado.
Aflorando las memorias de tu vida.

 El bullicio de los que te querían
llenaba la sala donde tú estabas,
tu aliento se expandía entre tus gentes
como agua cristalina, pura, desbordada.

 Que broten de la tierra manantial,
aquellos que tú también conocías,
para perpetuar en el futuro
tu estampa relevante y sana.

Los niños, en los brazos de sus madres,
damas que tú tan bien creaste
para que fructifiquen tus semillas
por la fecunda falda de la sierra.

El pueblo te recuerda noche y día,
quizás con añoranza de otros tiempos;
tu semilla ha quedado bien sembrada,
no habrá breña ni impureza que la seque.

El viento de levante disputa
con firmeza el poniente bronco,
los dos quieren apuntarse la victoria
de improviso la ley en esa vega.

Tu espíritu los guía con destreza
Dicta su ley con autoridad
que siempre ganaste y con la bravura
que expresaste a lo largo de tu vida.

Vida que muchos admiramos
y que tratamos tenazmente de imitar;
tus enseñanzas, gestos y mensajes
fuente clara donde nos abrevamos.

La fuerza de tus convicciones
son nuestro deleite y sustento,
siempre los tendremos presentes
en todas nuestras decisiones.

No ha cambiado la vida, compañero.
No ha cambiado la lucha que conlleva.
No ha cambiado el talante de la gente.
Gira la tierra sobre el mismo eje.

Se impone por la fuerza
y no hay barreras que lo paren,
nadie le pone frente al hambre;
otra vez la tristeza.

La libertad se va, desaparece,
vuelve la venganza y la esclavitud
que arrastra al hombre por el cieno
que enfanga este planeta tierra.

Nadia es capaz de contener
tanto odio, muerte y destrucción.
Dónde estás dios, dónde te escondes,
dime por qué consientes tanto ultraje;

por qué mudo y callado,
toleras tanta muerte y destrucción
y no le das tu amparo al explotado.
Por montes, valles y praderas

los ríos de aguas puras se han tintado
con sangre de inocentes
y la muerte inmisericorde
campea por doquier y nadie la contiene.

Amigo, todo sigue como antes.
La sangre invade nuestra tierra,
todo lo cubre,
y, de esperanza, casi nada queda.
27/06/16
Antonio Molina Medina


Sus ojos

Deja que la luz alumbre mi cabaña;
que las nubes compartan
las sombras de mi casa;
que sus ojos miren
las pestañas de los míos,
y que la lumbre de su hoguera
caliente el corazón
repleto de esperanza,
que sueña con la luz
que sus ojos almacenan.
Y deja que su corazón resuene
repleto de sustancias,
para que me hagan galopar
por esas verdes campiñas
que diviso desde el alba.

23/06/16

Antonio Molina Medina

Su sonrisa

Pensamientos se deslizan entre
las sombras, que intentan
aferrarse a lo imposible.
Traslucido. Sereno.
Apacigua su corazón
que en cabriolas le
arrastra a su presencia,
cargado de ilusiones.
Rebusco en sus heridas
su cálida sonrisa,
mirada talismán,
del iris de su luz.
La claridad espejo,
reflejo de su alma,
se posa en su mirada,
penetrando en su interior.
Lo que su cristal refleja
atrapando la luz,
aún le queda a su cuerpo
gracias a su mirada.
El brillo de sus ojos
se enroscaba en su alma,
salpicando su lluvia,
cual firme manantial.
20/06/16

Antonio Molina Medina

SOÑAR ES VIVIR

Y su pensamiento se devana entre caminos de brezo,
intentando dar razones a la razón y consensuarla con la mente.
Ya que un reguero de hormigas se placen en sus venas
sulfurosas las que recorren su cuerpo, cual abrazo
sentido tropieza con el granito de su cuerpo, hasta el
último tabique de su estructura. Buscas razones en las que
el subconsciente sea capaz de llegar a complacer a su mente.

Su mente, que enarbola el amor en su bandera.
Principios que mueven sus pasos, ante los acantilados por
los que camina, camuflados en ella. Enamorada de sus
principios, son los que mueven sus pasos, apaciguando
el dolor de una sonrisa, capaces, de desmontar todo un universo.


Te relajas. Sonríes. Miras de soslayo el celeste azul del cielo.
Observas miles de estrellas las que nos iluminan
en el silencio de la noche como una cascada del río que
mana de su alma y te elevas con cualquiera de ellas buscando
un soplo de aire que limpie tu rostro mientras tu cara se
embellece y tiembla, deshaciendo las formas de su alma.

Los cristales se precipitan con el viento doliéndole las
heridas aun amortajadas; él las deja volar elevando
su cuerpo y, ensoñando, se disputa el espacio que separan
tus versos, acunando su mente y se integran acicalados 
como dardos vivientes, que brotando de sus heridas,
entre contiendas de palabras que ingieren sus dedos,
ya sin mordaza se desprende de los reos que devoró el agua.


El rescoldo de la candela limpia su cuerpo disipando
las sustancias que adormecía su mente, dejando fluir
la maldad de su alma, que, incauta, desdecía sus sentidos
que caían de su espíritu.
16/06/16

Antonio Molina Medina

Querido Blas de Otero:

Querido Blas de Otero:
Acurrucado me encuentro
a la puerta de tu casa.
La gente sale y entra sin
mirarse en tu mirada.
Tu río caudaloso sólo
limpias las caras,
porque las manos se duelen
entre cicatrices y yagas;
las que manan de tu pecho y
sus corazónes se inflaman.
Verde será tu camino y
de verde, verde y grana
serán tus hijos serenos
los que trasieguen inciensos.
Caminarán por tu casa,
la casa de los labriegos,
con sus hoces y guadañas.
13/06/16

Antonio Molina Medina