MADRE

¿Qué queda de aquél cuerpo maltrecho que dio vidas a un mundo sin cielo? Su cuerpo destrozado, mutilado, acumulador fue de sueños rotos con el paso del tiempo; de corazones que surcan por los mares sin destino ni tino pero plenos de vida aún no consumida. Solitarios inciden en su propio destino, caluroso e inerte, que se acumula en su vientre enraizado y celeste.

¿Dónde queda el oro-prenda que protegía su vida, dando su parabién al compás de su brisa y sus tristes vivencias? Lejana queda su silueta. De arrugas es su cara, de silencio quedó su morada. Verde azul, triste y sonora será su conciencia. Frío inerte. Puntuosa y sabia. Cual murmullo soluble cobijaba su sombra, donde nos protegías del vendaval y las brozas.
Como ascuas encendidas al calor de sus llamas aún calientan sus cenizas, donde todavía brota el beso que con mimo nos dabas… mujer… hembra… madre… hermana…
05/10/17

Antonio Molina Medina

ERAN PALABRAS

Eran palabras las que salpicaban de su boca
cloradas a su lengua, se deslizan por
ella, desbordándose del paladar para
catapultarse en sus oídos. Ventanas que
adormecían  su cuerpo, puertas al tiempo,
leyendas que profundizan desde su alma.
08/10/16

Antonio Molina Medina

HOY RESPIRAMOS… RESPIRO.

Hoy me he levantado solo y junto a mi respiración, brota dentro del pecho algo de locura y amor; amor por el que vivir; amor por el que luchar, y sólo con sentirme vivo me parece necesario decirte con mucho mimo lo que me gustaría ser. Yo de mayor te diría lo bella y sincera que eres; lo mucho que tu belleza significa en mi guardilla, entre trastos de cocina, cacerolas y sartenes, algún vaso con su jarra para beberme los jugos que manan desde tus labios. Y yo miraba tu cara. Y tus ojos me miraban juntando plato y cuchara donde comíamos con ansias amor en plato de vino, y el zumo que tus manos me ofreciera.
¡Cuánto amor acumulado que se quema entre mis manos sin nadie lo quisiese ni catara! Morir de amor en tus brazos aunque no sea entre sábanas seria la dicha más hermosa que a este corazón pasara. Poco más queda por hacer, sólo besar tu cara o tus labios primorosos hoy, en esta feliz mañana… donde los pájaros cantan y las ramas de su cuerpo las acarician las aguas claras.
28/09/17

Antonio Molina Medina

SER MUJER

Ser mujer... ser mujer…
Quizás sea una quimera en un mundo
de seres que solo piensan con las entrepiernas...
hombres... hombres… para que los queremos
si producen ancestros, torpes como cerezas
que se dejan coger sin preguntar para qué...
¡si!, querer, soñar con un mundo mejor,
sin pensar en estrellas que producen la luz.
Rebrotar el amor, la pasión, la ceguera
de querer y soñar,
de vivir el querer, de amar y sufrir
con  su amada certera.
25/09/17

Antonio Molina Medina

LA TIERRA

Decía, y nos sigue diciendo Walt Whuitman:  “Ahora conozco el secreto de hacer la mejor persona: crecer bajo el aire abierto y comer y dormir con la tierra.” Una tierra de todos los que la habitamos, los que nacemos en ella y los que, por desgracia, algunos que ya antes de nacer los dejan morir entre caminos con alambradas de espinas.
Porque los que nos gobiernan están al servicio de mentes poco lúcidas ¡inservibles! que contaminan todo lo que tocan para ser ellos los que dominen esta tierra. El poder los hace inútiles mandatarios porque son naves dirigidas por aquellos que no tienen corazón y menos conciencia.
Un gobierno que se precie, se dedica a paliar los problemas de su pueblo de sus gentes incluso de todo lo que se mueve con un corazón que tañe los caminos por los que transitamos.
26/02/17

Antonio Molina Medina

“¿Porque tengo sed de lo que nunca he bebido?”

“¿Porque tengo sed de lo que nunca he bebido?”
Porque lo que soñamos son senderos divinos,
regueros de sueños de aceite de olivos
que se filtran en tu alma y se hacen sencillos.
Y se cuecen en el semillero de un corazón sencillo
donde solo la luz se entremete en tu cuerpo,
se filtra en tu sangre cual sencillo filtro;
la llena de oxígeno y la hace bebible
en los corazones que sienten su alivio.
27/12/15

Antonio Molina Medina

LA LUNA Y SU ALHAMBRA

Estos días la luna ha estado de parto.
Todos esperaban de ella el hijo soñado
Yo la miro y miraba, y la sentía tan cercana
que su sonrisa plateada
me trasporto hasta el Veleta
para bañarme en sus aguas
del brioso hielo, que
almacena sus montañas.

Montañas: unas de fuego. Otras de sombras.
Otras de amores incandescentes
que fluían por sus laderas y regaban la montaña.
Esa montaña tan añosa, del color de la esperanza,
donde soñaban los sueños y preñaban sus hamacas,
donde los cuentos de niños se colaban en mi alma.
Donde un día se durmió Washington y nos regalo
más sueños, de esa montaña sagrada
con sus cuentos de la Alhambra.
14/08/14
Antonio Molina Medina