SUS PASOS POR SINOVAS

 

Sinovas Pedanía de Aranda de Duero 

Un manto verde se extiende por los viñedos de la Pedanía mientras sus lentos y perezosos pasos caminan dejando su huella por el agua que de improviso azota su cuerpo. Una ligera sonrisa florece de su rostro contemplando esos caminos de bestias y carros, y hoy de tractores, que se dispersan por la mente al divisarlos.

 

Sinovas Pedanía de Aranda de Duero

Al azar, coge unos de tantos, y le toca caminar por los pinares que bordean los viñedos, divisando la riqueza que se esparcen por ellos. Hoy, poblados los terrones por sus cepas sedientas de tallos, desnudas al viento y al agua que las limpia y alimenta  sus raíces para la próxima cosecha. Él se pierde entre los bosques de pinos sorteando las zarzas, y el agua se cuela entre su ropaje.

 

Sinovas Pedanía de Aranda de Duero

Se endurece el viento y cesa la lluvia que se deja mecer por el leve murmullo del viento mientras los claros que las nubes ofrece, deja aparecer los rayos de luz entre los viñedos que de improviso se le aparecen. Y sus ojos se posan incansables sobre los surcos añosos que, a su vista entre parpadeos, azuzan sus pasos. Los cálidos troncos de cepas antiguas, ya pacíficas y somnolientas, se van despertando mientras sus raíces se adhieren con firmeza a su propia tierra.  

 

Sinovas Pedanía de Aranda de Duero

Hoy sus pasos ausentes de tan privilegiados momentos se abren en canal buscando los mejores instantes en su soledad. Mientras, los barcos cargados de almas contemplan orgullosos los surcos que las cuchillas de los tractores dejan al descubierto el corazón de miradas antiguas, repletas de recuerdos que, cautelosas, se pasean por su plaza, su iglesia y sus calzadas, donde se precipitan pisadas antiguas, acudiendo a la fuente de agua clara…Presumiendo de ella y de su casta: la de los que un día soñaron con esta realidad.

Sinovas Pedanía de Aranda de Duero

LA SOMBRA

Las sombras se disipan.

El papel las impregna.

Sus voces se absorben, se alteran.

Se alborota su cuerpo.

La Luna se ríe, de risa lunera.

Con tanto, incesante silencio,

explotó su ceguera.


Antonio Molina Medina

28.04.20

POR LAS CALLES DE ACERO

 

Río de la Miel. Canuto Hondo Parque de los Alcornocales. El Cobre

Montar… subir sin prisa en el tren de los deseos,

con el poder de los sentidos. Los que todos poseemos. 

Y algunos son tan poderosos que nos hacen desnudarnos

ante lo ingrato y lo sublime que posee nuestro cuerpo.

Luce hoy la ‘pandemia’ ante mis ojos, y relucen los cantos

de sirena y los gnomos se dejan caer de entre mis sentidos,

que, sin alaridos, se posan entre mis labios para dejarlos resbalar  

hasta las yemas de mis dedos sedientas de asumir esos caldos nítidos

y sublimes de unos pensamientos que son fruto de un mar abierto; que 

galopa  hoy  en sus olas por los confines de mi cuerpo.

La primavera desordena aun mi entidad y me deja disponible,

cual injerto colocado entre las veredas, pobladas hoy de metáforas y

de sonrisa aguada,  mirando como pasa ese tren que tú me filtras,

Mirándolo por la ventanilla, entre raíles y limpiando mis ojos de carbonilla

... hoy muy antigua, que se posaba entre sus párpados aguados

de insensibilidades desconocidas; dejando caer sus gotas

por los arroyos de su rostro.

Antonio Molina Medina

05.05.20

SU CLARIDAD ENTRE SUS MURALLAS

 

Ciudad de Orduña -Bizkaia-

Está cayendo el día y la oscuridad se posa a nuestro entorno. Y los pájaros, sin prisa, se posan en sus nidos dejando la tarde placida y serena mientras los seres humanos cerramos las compuertas de nuestros hogares por el miedo a lo desconocido… 

Nos asusta el precipicio de las emociones, pero ya algunos nos dejamos llevar por la fantasía... Por los cánticos de los pájaros. Esas avecillas que, al resonar, nos despuntaran de nuevo esa noble hembra que se llama  "la mañana". Se suceden los apriscos y la ley del silencio nos deja un resquicio de esperanza ante la sensación de inutilidad que aflora en nuestra exégesis mundana.

Ciudad de Orduña -Bizkaia-


Las luces de la noble ciudad se posan en las ventanas y la Luna, luna lunera, flota como un serpentín dejándose caer por la tronera, despejada y alumbrada mi estancia, cuyo brillante paladar, inunda hoy mi alma.

Quizás sea una jaculatoria antigua (Como son, los murallas de la añeja Ciudad) de la que brotaron tantos sueños de los que hoy, compuestos y con nombre y con fantasías de antes y de ahora y de luego… salpicará los recovecos allá donde mi mente se halle. Y el corazón certero ya de insidias y al monerías, se siente fruto maduro. 

 

Ciudad de Orduña -Bizkaia-

Alma que mueve las nubes y descarga  su agua flotante, y sin mesura hasta el fondo de su alma que agita y se dulcifica entre palabras labradas, donde el acero del arado puso su adorno en la tierra, aflorando la materia que estaba escondida entre las sensaciones añejas capaces, hoy, de aflorar sin recato en un mundo endiabladamente inhumano.

Ciudd de Orduña -Bizkaia-


Antonio Molina Medina

08.05.20

SOLO CREO EN ELLA… PRIMAVERA

 

País Vasco

Con el tesoro de su esencia, me afianzo más en ella. 

Si, amada y querida Primavera, ya que al despertar penetra tu aroma por los cristales de mi ventana y me susurra que le abra a tu claridad, que ojeo tras otear tu esplendida fuerza que todo lo abarca e ilumina. 

Y me ofreces ese nuevo amanecer que place en mis sentidos que se alborotan con la fuerza de tu aliento, que todo lo traspasa, entonando ese aleluya que me aporta felicidad en compañía de los otros seres humanos… ya que el amigo y el hermano de ese becerro de oro o granero que llena su despensa entre las ideas y suplicas colma, respetuosamente, la calidad de vida que sustenta a todo el organigrama de mi autonomía.

 
País Vasco
Despejado y conciso, observo el verde de los campos junto a los árboles a cuyo verde ramaje le han lloviznado multitudes de hojas, verdeando el paisaje y, entre trinos o gorjeos, que calman mis oídos, de pájaros con sus cánticos que, plácidos, salpican de rama en rama la alegría de su amada: la eterna primavera, mientras sus ágiles picos limpian de ineptos, su ramaje.

 

Rio de la Miel. El Cobre. Algeciras

La colcha verde de la pradera reposa en los campos…, pasturajes intensos destapan su mirar, abriendo su mente que, inconsciente, se perpetua desde su nacimiento. Cuyos sentidos aun reposan entre las neuronas de su procedencia y respiran y jadean, orgullosos y placidos, para apropiarse del conductor milagroso que la sabana repleta de animales nos ofrece... Entre pisadas por arena y guijos, camina dejando su huella el juglar con su lira que, entroncada entre sus manos, solo piensa en los aluviones de letras que zarandean su cerebro ya repleto de palabras y de versos, buscando con ansia ese verso, esa estrofa.... Ese poema o relato que haga palpitar a ese corazón que se apropió de su libertad para ponerla, sin prudencia, entre los folios en blanco y plasmarlos de una vida repleta de sueños que se dejan aplacar en su andadura, cual cumulo de aciertos, ya que todo ser vivo y que respire esa Libertad que nos dieron al nacer y llevamos dentro de nuestra entrañas es un contagio para otro ser vivo; con el respeto debido a todos los sueños, ya que “el pensamiento es una materia en movimiento”

 


Del profundo reposo de la mente florece el amor, entre sus letras, y la pasión, ya olvidadiza, se aferra con sutileza a su entendimiento, ya que cada persona es sublime y sentida, en el espacio que se agita en libertad por los santuarios de su propia deidad.   

 

Y sales a la campiña buscando esa ligera brisa matinal... La que el bisbiseo del viento deposita en su rostro, y lo atrapa, y explora como agua límpida y sin clorar que le provoca una tupida sonrisa. Y se sacia de ella. Y de un manotazo apartas de tu rostro moscas y avispas, ineptos que te

 

Orduña. Bizkaia

incordian y laceran, para abrazarte con fuerza al bosque que percibes con ese frescor que la noche deja entre sus ojos… esos tallos fértiles donde brotarán, de nuevo, racimos de uvas entre las cepas fértiles del corazón que sigue sumido en esa vegetación que alimenta al cuerpo entre la selva de la esperanza que aún se cierne dentro del alma.

Pero los sueños aún siguen trepidantes desde su almohada, adocilados por toda la estructura de su anatomía y, a la vez, sorprendido de la reacción de los seres que le acompañan, ya que caminamos por órbitas diferentes, como las vías de los trenes... Casuchas de otra compostura... Calores de otra dimensión, ya que las doctrinas se posan en las mentes…

 

Rio de la Miel. El Cobre

Hoy, endurecido y libre de acometidas y sin sensibilidad, el cuerpo, acompaña al hermano que sufre, al amigo que nos desnuda buscando el alma,  y a mi propia exigencia que, aún agazapada, la espoleo y la estimulo… Excito su humanidad, hoy cargada de privilegios que de su mano caminan por los andares de su genética; hurgando en lo placido de su anatomía la que, insegura, replica entre desaires que no toleran los sentidos, y se revelan, y toman el timón de su barca, la que navega hoy… a mar abierto sin embates que la hagan zozobrar.

Mientras pones tu rumbo por los mares del tiempo, aflora ese zagalillo joven y atrevido que aun llevamos dentro; el que sin miedos antiguos se enfrenta a la furia de su tiempo, a los vencejos y cuervos, con la sonrisa en su rostro, dejándose llevar por la inquietud de lo desconocido. Y yo le doy la bienvenida por el atrevimiento de acompañarme hasta el final de mi éxodo. Porque siempre se encuentra vigilante. Y sentida es su compañía, como la de una madre la que dirigió con mimo y presteza sus primeros pasos por aquellas lejanas tierras…, quizás añejas e inseguras, ya que éramos aún fruto verde, o trigo sin espigas, o borona encapotada, donde se poblaban sus frutos con penacho en su encimera.

 

Sinovas. Aranda de Duero

Hoy fluyen de mis dedos animales mansos y recatados, capaces de hacer que me olvide de los que ya no sienten… De los que la naturaleza  ha traspasado al vacío de su mente; aparcados en su nada. Solo se observa lo desocupado del acantilado que se avecina imparable, cual animal que se despeña arrancando alaridos antes de su propia muerte. Y mi espíritu se alía con mis intransigencias, las de mis propios motines. De mi alma poblada de dudas que pasará por senderos entre zarzales y olivos, soportando las injerencias del hielo y el fuego, para que su propio cuerpo se aferre a lo vivido dejando que su sombra perdure en los sentidos.

Antonio Molina Medina

29.05.20

EL OLOR DE PRIMAVERA: FEDERICO, ANTONIO, WALT WHITMAN…SUAVIZAN MI MENTE Y DA FUERZA A MI ALMA…

 

Pedro Abad. Córdoba

En el despertar.  los primeros recuerdos. El aroma del campo puebla aún mi respirar que, silencioso, penetra en su cuerpo desde la cercanía de los pastos recién segados del trigo y la cebada  donde el calor aprieta el cuerpo y libera mi alma, desde la que se precipitan desde su frente, hoy ya arrugada, fuerte regueros de agua salada cuya gotas son recuerdos de la mar que camina por su cuerpo... Pensamientos que se diluyen por su organismo, añoso y ya estéril que dejaba vociferar a su carne cubierta por las arrugas de su piel.

Mientras de la tierra se evapora ese olor a tierra abonada, cuyas sustancias dormían fermentando en sus entrañas la próxima cosecha, cual sangre caliente que altera los sentidos  los que, fogosos de salud, deja al descubierto las raíces de sus versos, cual grano almacenado en los molinos de su inteligencia.

 

Pedro Abad Cordoba

Algunos seguimos buscando con insistencia a la Madre Naturaleza. La que nos dio la vida y, a la vez, la que recogió, ya repleta, los cadáveres que aún infectan las praderas,  revolviéndose entre tierra ciega que calienta sus cuerpos donde brotan de sus surcos las cosechas.

Quizás los turbios campos repletos de restos antiguos, de seres hambrientos de libertad no conseguida cuyo hedor adormece sus pensamientos por la carne corrompida y olvidada... Mientras, las huellas de pies descalzos… zapatillas de esparto... dejan sus sueños al descubierto mientras camina. Y no hay engaño en sus pisadas, evitando pisar a los minúsculos animales que pueblan por la sabana entristecida, repleta hoy de viñedos y de espigas de grano salvador y volátil que aún nos acompañan por los campos y los prados… mientras, algunos granos, el arado los cubría de ilusiones esperando copular envueltos en tierra bien oxigenada, adonde posaran sus cuerpos  hediondos en los surcos que aporrearon su cuerpo al compás de la luna que nos acompaña.

 

Ainovas Aranda de Duero

Aunque los cielos dejen de tronar y el manto frío de la escarcha nos observe, germinarán los campos que serán poseídos por las tormentas, y el astro sol dejara sus rayos para aportar su calor que la hará fecundar,  dando paso a los brotes verdes que cubrirán el manto inmaculado de la tierra fecundada. Y los huertos que circundan las aldeas donde tallos verdosos y tiernos brotarán, sacudiendo la tierra sus semillas: judías, habas, garbanzos… cebollas, alubias, lentejas…  Y capullos primorosos de las ramas de los árboles frutales darán paso al ruido de mentes saludables sonrisas, cuyas muecas transformarán sus rostros curtidos y labios gruesos, apretados para sentir en sus cuerpos el escalofrío del viento frío que se adueña de sus humildes hogares.

 

Y vuelve de nuevo la primavera, y las aves revolotean por el campo y sus hogares. Y los ciervos brincan por la estepa dejando sus berridos entre la tierra fértil, y los nidos se plantan entre las espigas junto a las ramas nuevas de los sauces y pinares y árboles frutales.

 

El Cobre Algeciras

Las cuadras se pueblan de nuevos habitantes, inquilinos deseados para la comarca: caballos, becerros, ovejas  y yeguas apareadas, junto a las ovejas con una nueva cría en sus entrañas… formarán la nueva tropa en las cuadras.

A la sazón, los surcos de tubérculos brotan a respirar su nuevo ciclo de vida y sueños… Blancos, verdes, verdes oscuros, brotan de sus asentamientos, donde las aguas y el calor del astro sol los hará retomar su salida y crecer hasta su madurez, recibiendo de ellos su alimento y lucidez. También los surcos del adormecido maíz se elevan sin pausa, esperando que de su tronco rompa el fruto que manara ante sus incrédulos ojos, como las lágrimas que brotan de las cepas de viñedos en su nuevo renacer.

 

Y siguen surgiendo los sueños de los labradores, a pesar de que la tierra almacena cuerpos putrefactos que un día cubrieron sus cosechas… Quizás hoy se repueblan las semillas que sus cuerpos recogieron; esas partículas, sedimentos de la sombra de sus cuerpos, mientras los vientos aflorados limpian la hiel de sus campos, dejando ese abono cómplice de efervescencia, donde el engaño sea una anécdota invisible, y el fuerte viento nos lleve ese amor fertilizado, limpio de impurezas, de aquellos campesinos que aún se aferran al arado y dejan en los surcos verdes, en las palabras cual placer para sus gentes… Apartando las lenguas viperinas que entorpecen nuestra convivencia para que el ser humano camine desnudo, como vino, con la paz y no la fatiga.

 

Orduña Bizkaia

Aunque su corazón desnudo ante el mundo sea un manantial de agua depurada de maleza, que no implica la fiebre que altera los enjambres… Los que depositaron en él mentes aseadas, agua de pozos y manantiales de las aberturas de la roca: si bien tenga que apartar de su boca las zarzas, donde las moras de colores endulcen sus labios comprimidos que, ardorosos, se solazan del fruto de la tierra, mientras que las viñas se acercan al paladar entre granos y briosos racimos, chorreando por la comisura de sus labios el caldo enfurecido e incontrolado, al romper los granos de los que su paladar se apropia, enfurecido en sus caricias.

Pero existimos con la tierra muy removida y airada y los hogares vierten las cenizas por las ciudades. Y, de los parlamentos, solo injurias y mentiras nos mandan airados, entre los sollozos de la ciudadanía que los contemplan.           

 

Sinovas Aranda de Duero

La podredumbre mana una vez más del ser humano que, enquistado, nos ofrece su peor cara… Y hasta los muertos se revelan en sus tumbas, cuya cenizas siguen esparcidas por la llanada. Y la corrupción del ser humano sigue girando en el círculo de los escándalos, ya que el pueblo, poco les importa - A algunos de los que predican enseñanzas. - Mientras, una vez más, ese Dios que nos inculcaron, sigue oculto y cada día es más visible que o que es una ironía más de los que dominan nuestras vidas.  La explotación está bien visible en nuestra sociedad y hasta  en nuestros campos brota el hedor de cuerpos que retornan a nuestras mentes, ya que sin justicia nunca podrán ser visibles en nuestra sociedad.

El hombre que todo lo domina… que todo lo maneja a su antojo… Está creando una sociedad de despojos humanos… mentes sin sustancias humanas… donde la vida no les sirve para nada. Mientras otros acumulan las riquezas… amasan fortunas que no podrán llevarse en su maleta, ya que la nada y la paz serán los únicos ropajes que llevará nuestro cuerpo… ya sin fronteras…

Envueltos aquellos en la nada, y sin maleta ni lujosos ataúdes, que les guíen.

20.10.20

 

Ciudad de Orduña. Bizkaia

“Buscando en el fondo del otoño”

¡Mi otoño!… El que se alza y se rebela

Se posa en los años en lo soñado

Y deja de nuevo que siga solazándose

De la dicha de seguir entre los mortales...

Que, sedientos de sueños, somos más

Humanos y soñadores… Aunque la luz nos

La quieran robar mentes negras, y corazones

Sin sangre roja y nueva que perforen

Los aires del invierno, dejando savia nueva.

Antonio Molina Medina

31.03.21

CON LOS RECUERDOS DE UN ANCIANO

 

Chorrosquina. El Cobre. Algeciras.

Dejas pasar el tiempo, pero la mirada se ofusca y se desvela cuando la brisa de los olivos y el corcho de los chaparros se interponen entre tus pensamientos, que han cocido a fuego lento el paisaje de existencia, el cual  aflora lo indestructible con la fuerza que le dejaste al nacer. La fuerza de tus dedos, que aprietan sus yemas, dejan marcadas las letras de tus palabras, llevada por los luceros que por tus ojos penetran, transitando por las estrechas veredas, en una tarde calurosa de recuerdos.


Dejas atrás tuyo las vías del tren, el que me transportó desde la lejanía, y caminas por senderos de cabras y animales que pueblan la Cañada de los Tomates. El río de la Miel se cuela por debajo del puente de las vías respetando a las lavanderas que, junto a la fuente de agua manantial, se deja fluir para ellas; sus pasos se detienen en una angarilla, entre paredes de piedras antiguas que soportan los secos espinos de púas o majoletos, protección a la finca. Liberas la puerta levantando su cerradura:  un alambre que desprendemos del soporte de madera, para pasar a la morada… un efusivo abrazo que lleva implicado un potente beso alado a la figura de un solitario anciano que te sale a recibir.

Cañada Rosal. Sevilla


Son días de relax y concordia los que proporcionas a tu cuerpo para hacer compañía a este anciano solitario y pletórico de vida, al que cuidabas en los días de descanso de su transitar por su tierra.

En una amplia cocina, tres seres se reencuentran tras meses sin verse mientras estaba sentado en un sillón de mimbre con un libro entre sus manos y cercano a la lumbre de su chimenea. Y mientras leo, levanto la cabeza del libro ya que escucho al anciano que se afana en contarle historias de guerras pasadas; e historias que no conoce, y que, quizá, ya a nadie interesen. Y lo escucho, y sonrío mirando el brillo de esos ojos que bien conozco, pues son miradas añejas, la suya igualita que la de mi madre, por ser hermanos carnales. La capacidad de mantener los recuerdos es algo inigualable, ya que ha traspasado la barrera de los 90 años vividos.

 

Sinovas. Aranda de Duero.

- Mira lo que te voy a contar - me susurra: Ha pasado mucho tiempo desde que yo trabajaba en la construcción del ferrocarril, este que pasa por ahí delante. Y una vez venía yo muy cansado y me dijo la señora que tenía que llevar a la marrana a lo de Baltasar, para que la pisara el marrano, y yo no quería hacerlo. Cogí a la marrana y me fui con ella por la orilla del río y cuando me pareció, me senté al fresco en una loza en el chaparro -los asientos- mientras el animal pastaba y después de un buen rato fui y me di la vuelta y le dije a mi mujer que ya estaba hecho. Tocaba esperar. Y claro, ese año no tuvo crías.

 

Chorosquina. El Cobre. Algeciras

Le decía ella: -¿Qué pasa con la cerda que no engorda?

Y él le decía: -pues, ¡qué le vamos a hacer! -Mala suerte.

- Yo se lo conté a Baltasar y nos reíamos…

- ¡Ya te vale abuelo!, -me decía él.

-Este año te has quedado sin crías, -me decía de mal humor...

 

Los troncos de leña arden con fuerza en su fuego bajo, y las ascuas enrojecidas crujen salpicando chispitas que llegan hasta mis pies, calentando la estancia.

 

- Necesitamos más leña abuelo, ya nos queda poca en el rincón de la cocina - le indicamos.

- Tranquilos - responde - Voy a la parte de atrás del huerto, que está repleta de leña cortada. - nos señala.

-No abuelo, ya voy yo. O que vaya este zagalillo que nos acompaña (mi hijo pequeño, que me acompañaba) -le indico.

Como un rayo, el zagalillo acelera sus pasos hacia la leñera del huerto y, al poco rato, nos trae una carga de leña que casi no podía con ella.  

- Me he acercado al canal de agua que sale del molino y va con mucha fuerza. -Nos indica el zagalillo.

-Será que el molino está soltando agua - nos contesta el abuelo, ya que la finca colinda con el molino de los Tomates, que está muy cerquita del río de la Miel, como así la finca del abuelo.  

 

Cañada Rosal. Sevilla

Repleta de nuevo de leña, comienzan las llamas a subir por la chimenea, junto al humo que sale por su tronera. Crujen los troncos de leña y vuelven, de nuevo, los cascotes de leña se enrojecen  enfurecida con su cuerpo refulgente por la calor del fuego.

El abuelo, sentado a nuestro lado con su callado entre sus manos, golpea en silencio las losas del suelo y el zagalillo no aparta la vista del ardoroso fuego, en el que posa su mirada viendo cómo se quema la leña. Lentamente pasan las hojas del libro leídas que, ya degustadas, se dejan reposar. Lugar aislado del mundo del ruido y la maldad!...

Se repone mi mente de antaño y mi alma vuela en libertad.

Antonio Molina Medina

24.07.20

 

Sinovas. Aranda de Duero.

Labios que se apropian de las palabras

cuya lengua dirige, y se hacen plegaria

encandilando la tarde, y dejando la noche,

que descanse entre las sábanas blancas

y acicaladas de las sombras de la luna

que, pletórica de sustancias, deja tu sombra

entre súplicas de nuestros sentimientos

que se embravecen con sus plegarias.

a.m.m.

19.07.20

TRANSPARENCIA

 

Cullar Vega. Sevilla. Andalucía 

Me piden transparencia.

Me piden sinceridad y briosa compostura;

que sea consecuente con una forma de vida

la que me enseñaron con ahínco mentes encogidas.

Me piden que respete las leyes,

las que promulgaron.

aquellos que, tras el paso del tiempo

ni ellos mismos respetan.

 

Me inculcaron que debemos amar a todo el mundo.

Que debemos querer a todo hermano.

Que no neguemos a nadie nuestra mano.

Mandamiento que de niño me inculcaron.

 

Después de una vida sin sentido,

camuflado entre la gente, sumergido,

intentando introducir entre la bruma la cabeza

y… ¡Sorpresa! todo es una mentira.

 

Y la verdad estaba tan cercana.

Que en su proximidad no lo discernía.

Lo que implica un amor de calidad humana.

Donde se siente la vida, perceptible, palpable.

El corazón repiquetea en tañido de campana,

cuyo golpear le llega a lo más profunde de su alma.

 

Surgió. Brotó. Emergió y se percibió

de un corazón sin caparazón,

ni siquiera una primera capa protectora.

 

¡Ten cuidado que te puede hacer daño!

Advertían gentes que curiosas observaban,

los mismos que aclaman que el amor

es lo más preciado de la vida humana.

 

Pero la verdad no tiene precintos ni cerraduras:

Ella era puente sin cerrojos ni ataduras

por donde circula el aire todo oxigenándolo.

La estela que se vislumbra en la feria del cohete,

a renegrido su piel y puede explotarte en las manos.

El amor que descubres, el verdadero, una vez que te atrapa

es imposible escapar de su aguacero, el que te limpia

del fango, y se cose a tu costado, como fina aguja

se clava lentamente con los años.

 

Pasan días, meses, años, siglos, …

y después del ocaso de una vida

Resplandece renaciendo en otras gentes.

 

El amor, del morir no lo hace con cuerpo humano

Porque, es algo transparente aunque invisible,

y preciado cual espíritu divino, tan sólo compartido

por ciertos entes y fantásticos seres que

les emociona su querer.

¡Sí! Todo darlo todo, sin espera nada a cambio.

Complacidos los que entiendan

esta eventual, aventura, que te ciega

te redime, y sale de su fuente,

murmurando la historia de tu propia vida

la que, continua aún más, rica y natural

tras las experiencias vividas...

Antonio Molina Medina

25.03.21