SEMILLA DE UN CABALLO BLANCO


Recordando a los que se fueron, en la figura de su nieta.


















-¿Tú dónde vas?
¡A verte!
-Y, ¿vienes solo?
¡No, acompañado!
-Entonces… ¡por qué estas solo!
-Cómo no estás con quien has venido.
No lo sé, ahora estoy aquí, contigo
-Pues…, pues, tú tienes que estar
con quien has venido.

Una niña chiquita, menuda
me pone en aprietos y mi cuerpo silba.
Retoma su pulso ya descontrolado.
Parece muñeca traviesa y cortés
De su pensamiento brota sensatez
Con mirada pícara
 se acerca A la reja
Se encarama en ella
Y me mira franca
Sonriente su cara
denotan Sus ojos
Limpieza alborada
El viejo caballo  la
contempla y calla
sutil jilguerillo,
de  pluma nacarada. 

Compuesto y sin armas
Seguí mi camino
De alfombra rosada
Mirando hacia atrás
Lágrimas redondas
Una niña chica
Con su desparpajo
Inundó su cara
Salpicando risas
en su alborada
me Supo atrapar
Confundió su alma
Ya que el corazón
detrás lo dejaba
Junto a pertenencias
Que en él habitaban

Un reguero  sangre
Camuflado en agua
Dejaba surgir
Arañas de  zarza.

         I

Chorrea mi corazón
Sobre la cúpula del monte
Buscando ciego y sin nombre
A seres que nos dejaron
que me agarraron la mano
Por las trochas de  verde agua
sus montes entre chaparros
Del rio de mis amores.
Antonio M. Medina

POTE-POÉTICO EN BILBAO


POTE-POÉTICO EN BILBAO

Hoy con el comienzo del nuevo mes os damos noticia de la Inauguración del Pote-Poético en Bilbao. Esta iniciativa promovida en Vitoria los primeros miércoles de mes, con el nombre de Pote-Verso tendrá su continuación en Bilbao.

El Pote-Poético podremos disfrutarlo los ultimos martes de cada mes en la Taberna Zabala sita en C/ Huertas de la Villa nº 3 allí se darán cita todas y todos quienes tengan inquietudes poéticas, les guste la lectura de versos propios o ajenos y quienes quieran pasar una tarde relajada tomando algo entre poesías y lecturas.

Así la cita obligada será el ultimo martes de este mes de noviembre, día 29 a las 20.00 h Taberna Zabala, Huertas de la Villa nº 3 en Bilbao.
¡Tomad nota! ¡Os esperamos! No olvideis esta fórmula:

1POTE + 1 POEMA = POTE-POÉTICO


Antonio y Daniela

DESDE LA PLAYA DE GETARES (ALGECIRAS)



Playa de Getares (Algeciras)
 



















Angustia contenida
En un rincón de una heladería en Getares un hombre
inapelablemente solo, callado, silencioso, abandonado
trata de ocultarse entre la intensa niebla que lo envuelve,
provocada por el Levante en el Estrecho.
Con el corazón hasta el cuello, cabizbajo, pensativo,
melancólico, brotando en las facciones de su cara
la tristeza que le consume, que le hiere y le ahoga,
escuchando las sirenas de los buques
que cruzan el Estrecho, sumergido en sus pensamientos
como un brote de niebla en la Bahía.

Se despide una vez más de todo lo que le rodea
a golpe de lágrimas que brotan de sus ojos
y que trata de evitar secándolas a escondidas,
como un ladrón que no quisiera que nadie
le cogiese con las manos en la masa;
en el entorno que le envuelve sumido en sus recuerdos,
que brotan de lo más profundo de su alma

Recuerdos de un pasado que le galopa y que no logra deshacerse,
que le atenaza y le aprisiona a la vez que le protege y
le da la mano para seguir por la senda que le marcaron
aquellos que sembraron la semilla, por los caminos
vericuetos y senderos llenos de espinas y barbechos,
llenos de recuerdos, cenizas ya marchitas,
que no quiere desprenderse de ellos.

Llega la marcha inevitable a otras tierras, a otro mundo
que no es ni será nunca el suyo, por mucho que lo intente.
Bien sabe Dios que lo intenta, pero no logra conseguirlo;
con lo natural que para otros es tal propósito,
tan sencillo de lograr para aquellos de su entorno
que nunca podrán entender su forma de proceder.

Es difícil, imposible, llegar a deshacerse o
renunciar a unos principios, a tu propia vida y existencia,
dejar a un lado todo lo que te enseñaron e inculcaron
tu gente, cultura, tierra, costumbres, lengua, sensaciones…
Inequívocamente un hábitat te llena de ilusiones realizables
y veraces que el mundo en que vivimos rechaza y no las concibe.

Se percibe un hálito de esperanza, la de un rayo
ardiente de luz que brota en forma de grieta que surge
en el cielo azul provocada por el brioso sol
que nos aplana y nos seduce; porque sin él la vida se detiene
como la niebla que le atrapa y le hiere en el alma
junto a los pensamientos que le envuelven
en esta heladería de la playa que sirve de testigo,
impertérrita y sublime compañera de sus esperanzas.
Los vientos están en calma, se han dado un respiro.
El Levante junto al Poniente descansan pensativos.
Quizá coincidan con él y por ello tal reposo,
para poder solazarse entre la bruma e imaginarse
las frágiles barquitas que utilizaban los pescadores
para el sustento de sus gentes.

Hoy, ¡qué paradoja!, las barquitas repletas están de seres anónimos,
seres fugitivos, hambrientos; los ‘sin tierra’ que buscan
en nuestras orillas un trozo de pan y de cultura que llevarse
a la boca día a día, para su sustento, dejando su vida
en el intento… Unos y otros devueltos una vez más
a las tinieblas de una tierra llena de miserias que
a los poderosos no les interesa arreglar.

Sumido en sus pensamientos, tristeza bien manifiesta,
con su lengua saborea intensamente las lágrimas,
lo amargo de la sustancia, sensaciones que la vida le depara,
sensaciones muertas en este mundo en que vivimos
y que pocas son las buenas para saborearlas.

No le estimula el mundo en que vive.
No comparte su filosofía.
Soñar es gratis, por ello pocos lo hacen.
De ahí los desastres que nos cercan,
los niños asesinados, olvidados en todas las contiendas…,
sí…, sin pudor, por los gobiernos
aquellos que dicen defender democracias…
Contra el terrorismo nos atosigan, nos mienten…,
cuando ellos son los que nos agobian y nos matan.
Matan la ilusión en muchos que soñamos…
cuando palpamos y comprobamos cómo la industria
de la guerra es la riqueza de unos pocos.
y la que provoca la desdicha, la muerte…
Niños, mujeres, ancianos destrozados,
dolor y destrucción, miseria, llanto, metralla, lágrimas,
miedo, muerte. La nada.

Pueblos enteros arrasados, en nombre de no sé qué
democracia ni qué valores…
No existe ya el amor… nos empieza a fallar la memoria.
Qué lejos queda la esperanza
mientras los hombres amontonados, sangrantes,
enmudecen por falta de palabras bajo banderas negras de muerte.

Adiós pájaro azul. Las verdes aguas impulsadas por el Poniente
van llegando lentamente al litoral de la playa de Getares
donde sentado en una mesa contempla sus recuerdos de niño…
porque lo que acaece a su alrededor ya no le interesa.

Mientras la niebla se disipa lentamente, divisando los barcos
anclados en el Estrecho y otros que se deslizan
sobre las verdes aguas; a lo lejos
como un injerto la tierra de África, donde millones de ojos
le contemplan en su hambre, sus miedos, sus gritos,
su mirada y su aliento, todo de lo que el hombre se alimenta.
Antonio Molina Medina

ALGECIRAS EN BILBAO


Algeciras

















En  el corazón de Bilbao
bajo un cielo gris y lluvioso
salpicando el líquido elemento
y protegido dentro de una carpa improvisada;
escuchando unos sonidos
que alegran mi alma,
mis sentidos, mis vivos recuerdos
y mi credo.

Se me parte el corazón
escuchando a mis Ángeles cantar,
voces que resuenan en el aire con arte.
Son especiales,
la de una mujer que con duende
derrocha su embrujo y corazón,
que con furia lo desprende.
Sabiduría brota de su cuerpo mana,
de donde se escurre la sal de su tierra
y una ‘jartá’ de sus cantes.

Son ‘Especiales’. Sí. Así les llaman
a los algecireños que brotan de ella.
Los de la Bahía, los del río de la Miel,
Los de la sierra y el llano, los de la tierra mía.
‘Especiales’ son también sus mujeres.

Hombres que nos hacen soñar,
que producen vibraciones
cuando su cuerpo se acopla
confundiéndose con su briosa guitarra
y que el sonido de sus cuerdas
nos introducen, nos trasladan,
nos sumergen, nos trasportan
a un mundo nuevo:
el mundo del arte.
  
Son gente guapa y gallarda.
Son ‘Especiales’.
Son de Algeciras,
los de la tierra mía, que nos traen
a estas tierras de Vizcaya
el cante y el baile,
la sal de su tierra,
la voz de sus gentes,
su alegría y sus cantes.
También el lamento de un pueblo que sufre
engrandecido por la historia de su arte.

Mi corazón late con más virulencia,
ruge cual motor acelerado.
Ruidos desordenados
por digerir tanto arte.
Es natural. Son especiales. Son de Algeciras.
Donde su Bahía reluce como el sol
con su blancura, el parque de Las Acacias,
su plaza Alta, calles con solera,
y la grandeza de su gente,
los ‘Especiales’ te esperan.

Antonio M.  Medina

LIBERTAD AMADA MIA

Casa de la marquesa desde el río de la Miel
















Desde la soledad que me agobiaba
desde la pena que envenenaba  mis heridas
por ser como me hicieron
aquellos que fundieron mi ser entero,
que me inculcaron lo que vale para un hombre
la libertad…

Nací en un corral, entre paja y animales,
y compartí con ellos
cielo y tierra, alimentos bravíos,
agua cristalina, pura,
sin que nadie ni nada, pudiese impedirlo.
Sin nada mejor para cambiarlo.
Soñé despierto y vivo
con aquello y aquellos
que me embrutecían.
Sin poder escapar
del mundo irracional en que vivía,
que modeló mi alma y mi figura.
De ahí tanto trabajo, tanto empeño
por rehacer mi espíritu
(que el físico se cambia con la edad y sin remedio)
con la comprensión que nunca me negó
ese buen Dios, del que nunca me hablaron.

No les interesaba que yo lo sintiese Padre,
pero Él, oculto entre la niebla,
compartía conmigo
mi soledad y mi tristeza…
Porque la libertad Dios me la dio al nacer,
pero, ¡cuidao!, los que me la enseñaron
fueron quienes lucharon por ganarla
pero nunca la disfrutaron.
Yo compartí sus vidas y sus penas
y me nutrí de sus angustias y vivencias.

Por ellos descubrí la senda de la libertad
y por ellos la perseguí cual loco enamorado,
y finalmente la encontré en el Boulevard,
el Boulevard de los poetas y la poesía.
El Boulevard donde conocí
a Blas de Otero, a Ángela Figuera, a Federico…
y a tantos grandes hombres
“Aquí yo me lavo las manos de impurezas”.    
Aquí pido la paz y la palabra
y un mundo en libertad.
Libertad a conquistar y defender hasta la muerte.
 Antonio M Medina

A NUESTRO RELOJERO MAYOR

José Luis Pavón y Antonio M. Medina



Me he levantado temprano,
sin pereza, con ilusión,
mirando entre los zapatos y
solo encontré carbón,
pero al romper un pedazo
me encontré su corazón;
aún permanece latiendo
laberintos de la vida
con trabajo e ilusión.

Latía ¡el puñetero!
bramando cual toro bravo
envistiéndome por dentro.
Mi relojero mayor
me visitaba de nuevo,
me traía la ilusión.

Llegó a Algeciras con un año,
lo mismo, a mí, me ocurrió.
¡Grata coincidencia! ¡Savia! que
hemos mamado los dos, sus aires
nos atraparon, de sus campos la “caló”.

Un hecho poco importante, hace años
ocurrió. Enseñabas orgulloso tu obra
de la torre, el reloj, en la iglesia de la Palma,
¡cómo resuena en su fuente! y en su plaza mayor.

Tu ilusión te abstraía.
Todos a ti te miraban
yo, más que al reloj, observaba
el amor y la ilusión que
de tus ojos, desbordaban.
I
Fue un año muy importante
tú, quizá, no lo supieras.
A tu lado se encontraba
la mujer que yo amaba,
aquella que me parió y
siendo niño, me guiaba.

Con que ilusión te seguía
por la torre de la plaza
no se perdía detalle
de lo que de tu boca hablaba.
Tal nobleza su mirar.
Le florecían los recuerdos,
los reflejaban sus ojos
de su añorada niñez.

Con que ensueño me contaba
lo que aconteció en su día,
siendo aún ella, muy niña,
en los bajos del reloj,
al toque de sus campanas
en los bancos de la iglesia,
en la iglesia de la Palma.

Era el año veintisiete,
una boda celebraban
ella iba acompañando
a su hermana más temprana
en matrimonio entregada.

Por lo estrecho de la sala
te perseguía en tus pasos,
seguía tus explicaciones
¡de todo eso ella recordaba!
¡Con que fijeza, miraba,
con qué viveza seguía,
con qué ilusión escuchaba!

Mi querido relojero
sus recuerdos te delatan:
una tarde calurosa
en la torre de la plaza
explicabas tú, muy serio,
con qué cariño limpiabas
las piezas de tu reloj,
nosotros así el sudor
de nuestra piel, que brillaba.

Tu corazón me provoca
el recuerdo me atenaza
tu voz resuena en el tiempo:
tic-tac, palpitar el reloj
a la vista de su plaza.

Mi querido relojero,
repica tu corazón y
me devuelve el sonido
de un bolsillo de recuerdos
con muchos compartimentos
de vez en cuando, lo abro,
recuperando recuerdos,
los que tú me provocaste
en la torre del reloj.

Pieza a pieza su estructura
majestuosamente uniste
para orgullo de sus gentes,
de la iglesia de la Palma,
de su plaza y de su fuente
la Algeciras que tu amas.
Antonio Molina Medina

TÚ ESPIRITU ESTÁ EN EL VIENTO






Tu cascabel resuena aun sin viento
Su roce es vida la que desprende
Su brillo reluce hermoso,
está tan limpio como la nieve
Me gustaría ser alambre, cuerda o pita,
para que se deslizase por ella
Y recoger esas gotitas que desprende
su sonar sincero.

Caminas por senda bien guardada
Pertrecha con seres que conectan
con la luz que desprende tu mirar
La tierra, la que pisas, es fecunda y generosa
Junto al trigo que brota de ella como alimento espiritual.
Eres espíritu que ama las cosas sencillas,
a la gente sencilla, por eso son bellas.

Me veo montado en el trillo,
aquél que tantas veces soportó mi cuerpo
Cuerpo menudo y tierno el de mis primeros años
Los de mi tierna infancia y que tú alimentas
del puchero en la candela
Repleto de “papas” junto al brote
de esto que yo le llamo versos
Los que nos unen para poder vivir
en este mundo incierto.
Antonio Molina