Bienvenido a mi Blog. "¿Para qué se escribe? Se escribe lo mejor que se puede, eso que bulle en la cabeza, en el alma, sobre el papel, y lo escrito hallará su público: una comunidad de lengua y de cultura. Reconozcamos que esa comunidad se había restringido para el artista “moderno”, y la primera reconciliación se redondeó gracias a Federico García Lorca. ¿Por qué su poesía descansaba en una tradición popular?" Jorge Guillén.
ZAGALA
Paseando por la orilla de aquel río
que yo amabame senté con complacencia
a contemplar sus orillas
y a entretenerme con sus aguas.
De ellas brotaba tu rostro,
vi esculpida tu cara,
tu sonrisa floreciente
y tus ojos negros, negros
que los devoraba el agua.
Seguí con tu mirar
manteniendo tu mirada
y vi reflejada en ella
la pureza de tu alma.
La corriente no lo mueve,
solo la zarandeaba,
los peces se alimentaban
bajo tu sombra zagala.
Llegó la noche en el río
y floreció la mañana,
seguí mirando a mi río
y tu sonrisa aún estaba.
Tu rostro y su negrura,
vida, de tus ojos emanaba,brotándole la sonrisa
de lado a lado de tu cara.
Antonio M. Medina
RECOLECCIÓN
Hoy me he levantado me siento satisfecho,
concluida la noche me ha devuelto a la vida.
Estoy agradecido, puedo seguir viviendo,
respiro ilusiones, la alegría por dentro
de poder solazarme con mi poesía
que está en mis adentros, como fiel amiga.
Ella me comprende, me da su alegría,
sensación de llantos, junto a ríos de agua viva,
cielo desbordante, que hace bella la vida.
Ayer me levanté y saboreé la dicha con luz penetrante
por pequeñas grietas, las que por mi ventana
me cegaban la vista.
Ayer me levanté para saborear la vida,
pues hay mucho que plegar,
del campo hay que recoger.
Es grande la cosecha,
mucho que segar
y pocos los segadores
que se aventuren en ella.
Antonio M. Medina
LA CIUDAD
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| Orduña. Murallas de la Ciudad |
La Ciudad silenciosa se apega a mi figura
como un lagarto a una pita,
buscando su jugoso frescor,
el de una edad placentera,
mientras resuena en mis oídos música
suave y deliciosa, dóciles notas
que sosiegan mi alma,
las que emergen de ella
en una mañana fría y altiva,
iluminada, rayos de sol
que me transforman, que me provocan.
Inmerso en un nuevo existir, un nuevo soñar
y un nuevo impulso para seguir luchando,
viviendo, compartiendo con el hombre,
con la tierra que me cobijó, con el recuerdo
grato y permanente de la que me vio nacer,
entre luces y sombras, sombras y luces
en mi existir.
Mientras el hombre nos sorprende cada día
con nuevas necesidades, afrontando nuevos retos,
nuevos campos, donde no le manipulen,
ni le agobien en su vivir.
El hombre no necesita ni que le guíen,
ni que le agobien o le manipulen,
ni recompensas en su vivir,
después de la libertad conseguida
tras una larga opresión que nos agobiaba
y nuestra existencia atormentaba.
Pero salen otros profetas, otros dioses, otros…
Pretenden quitárnosla con retóricas y cantos de sirena…
Valores que se inventan para llevarnos otra vez
con insistencia a otra esclavitud eterna
después de una tiranía impuesta,
de un orden establecido por la fuerza
a costa de sangre derramada
de aquellos que no tuvieron nada y de la nada se alimentan.
Pretenden engatusarnos con sus voces
para que volvamos a perder la libertad tan deseada
que muchos de los que lucharon por ella
ni siquiera lograron paladearla,
pero lucharon para que otros hoy la puedan disfrutar.
No conseguirán arrebatárnosla
los falsos profetas que brotan de nuevo aquí en la tierra
que sólo buscan llenar sus estómagos de buitres
a consta de seres que no tienen
en ella donde cobijarse,
tratando de manipular sus conciencias,
limpiando de ilusiones su cerebro y anular su inteligencia.
Antonio M. Medina
SU CORAZÓN EN EL COBRE
| Río de la Miel |
El corazón late con fuerza inusitada.
Sus zumbidos me llenan de alegría.
Vuelvo a mis raíces.
Me vuelve la vida.
A mi tierra santa.
A mi tierra Virgen.
A mi tierra grata.
Que de niño un día
jugaba por prados fecundos,
colmados de agua clara.
Por gratas vaguadas,
montes y rivera de un hermoso río,
que un día no lejano se colaron vivos
dentro de mi alma, con ardor y sabia.
La vida es muy bella.
También muy amarga.
Compensada a veces,
pensando en la azada,
el trillo, el chozón, el arado, la buena cebada,
y también la trilla, que me acompañaba.
En fecunda vida,
junto a tallos bancos de verdes palmeras,
que el jugo sacaba sediento de ellas.
Años de vivencias, con mi alma blanca,
con mis ilusiones,
que no podré consumarlas.
La tristeza me embarga,
por tener corazón y también un alma
porque desde niño de ella me hablaban.
Antonio M. Medina
SONETO A JUAN MEDINA (FORRAJE)
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| El Cobre - Algeciras |
El irrumpió de Cobre, espigado, erguido,
ansiaba volar alimentando a su gente.
Brotó de su garganta, grito hiriente
como el corazón de un pájaro prendido.
Su pecho sin sombra, consumido
soportaba vientos, hincándoles el diente
como herencia que sangra aún caliente
que mantiene fuerte el corazón su latido.
Transitó aquí con su pueblo, en su tierra
a la que amó y comió pan negro, amargo,
consumió semillas. Pero no se fue del todo.
Como dúctil metal brilla en la sierra.
Se puso negro el cielo de angustiado letargo
la sangre fluye purificada y a su modo.
Antonio M. Medina
VIBRACIONES
Entre notas de música complaciente
salpican las musas sus ensueños
dilatados en el tiempo;
brota como un suspiro tu nombre,
el que remueve mis sueños,
palabras y más palabras
forjadas en el tiempo.
Rugen las olas.
Limpian la playa con tu recuerdo
mientras a lo lejos brota la luna ,
brota tu cara, miro tu rostro,
quiere permanecer tu recuerdo.
Las nubes la cubren
por el murmullo del viento.
Una gaviota se balancea en el aire,
majestuosa dirige su vuelo
a los más profundo de tu cielo,
buscando el latido brioso y tierno
de un corazón que bombea sangre
por todos los meandros de su cuerpo.
Luna, luna lunera que brota soñando,
quiero tu sonrisa, tu sombra y tu anhelo
quiero formar parte y ser tu recuerdo
sin ruidos que te sientan dentro.
En una cafetería escuchando notas
llenas de recuerdos, mientras las olas
suaves y pertinaces me acercan tu presencia.
Él no se da cuenta que de sus manos briosas
brotan notas negras, que el teclado provoca
música jugosa, música con duende
que el artista ama, que briosa promueve.
Las musas nos envuelven
con su palpitar, me elevan al cielo
mirando, mirando te diviso a lo lejos.
Jugosa, briosa, yo quisiera beberla.
Eres puro cáliz.
Mujer de templanza.
De jugoso nervio, que inundas por dentro,
iluminas almas cual brioso candil,
mariposa en su taza, chorrito de aceite
se respiraba tu aliento.
Antonio M. Medina
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