María:

Que la felicidad rebose tu morada;
que los vientos soplen y limpien tu entorno;
que la luz se cuele en tus ojos doloridos;
que tu sonrisa nunca se agote y deje que el
sabor de tu saliva inunde los labios que te besen;
que nunca te sientas sola, ni llena de tristeza;
que el amor transite, y florezca en tu corazón.
Con sus tañidos de campana,
Su sonido nos dejará escuchar tus versos.
Palabras que brotan de tus hábiles dedos de pianista.
De un  corazón repleto de sangre que oxigena con
palabras regeneradas.  Que sustenta mi cuerpo
cuyo corazón has refinado para que ame, quiera
y colonice sentimientos por el ardiente alma
de tu pecho que, como lienzo
trasmite sus letras en mi poesía.
Antonio Molina Medina

15/10/16

LA VIDA

Si, con el paso del tiempo
eres capaz de sonreírte;
De estar a su lado firme,
segura como potra salvaje
soportando impericias
y mirando a los ojos;
de soñar junto al árbol
que nos da la vida;
De explorar por los campos
las mañanas vivas.
Sólo siente en tu alma
que la sal se derrite,
que te inunda el cuerpo
y se convierte en plegaria,
que te llena de vida.
Seguirá tu camino
paginando tus versos,
compartiendo tu risa,
tu sonrisa y tus miedos.
12/10/16

Antonio Molina Medina

CUAL SONIDOS SE MEZCLAN CON SU CUERPO

A veces los sonidos del viento nos soplan en la cara.
Nos hacen más humanos, más seres creadores,
más sublimes dentro desde alma… pero algo 
nos obliga a destapar nuestras miseria, nuestras torpezas
que cada día son más elocuentes y más sensibles con
toda su gallardía.  Pero cuando tienes un colchón de
seda como puente… Una alondra que duerme sin mesura
dentro de tu corazón que se alza impertinente para decirle
qué: ¡basta! Asume la voz que te habla y deja correr el agua
de manantial que circula por tus venas. ¡Dios!, cuanta locura.
¡Dios! cuanto amor acumulado sin  posibilidad de despeñarlo
por laderas y cataratas de su vida.
Que atroz presentimiento cuando los ascuas se dejan fluir y
su corazón se desmiga entre incienso. La luz de sus ojos es,
sendero de vida. Los oasis del espacio, penetran en su alma y
los hace seguros… eternamente humanos pero con caducidad
dentro de su infierno. Creo, digo, creo, que las sombras son
el sustento de un cuerpo dolorido, lleno de sustancias que
el mundo ignora y se deja llevar por los versos alados,
que manan de tus dedos del corazón atrapados.
10/10/16

Antonio Molina Medina

CARTA A LA VERDAD

Me siento pequeño candil de minúscula mecha,
pero capaz de alumbrar a una Dama.
Un gato con botas, que mira con lupa.
Su catadura moral, su condición humana...
Poco que decir: poder seguir alumbrando,
que su llama no se extinga, atendiendo.
Y dormir entre sueños.
Que su llama de fuego acompañe y le guíe,
por senderos, repicando campanas,
que los oídos acojan.
Ya no sabe lo que es ser generoso y,
lo poco que tiene, lo ofreció: el corazón y
su sonrisa. Son producto de su brisa,
sin ella quedaría atrapado en un mundo irreal;
donde no canta el gallo, ni trepa la ardilla,
ni el águila vuela.
Las golondrinas están prestas a volver otra vez.
El ciclo se repite y el amor no deja de brotar.
Es imposible el olvido, el amor el querer...,
del corazón humano.
Con los ojos del alma y su cuerpo varado
en remanso del río, esperando una tormenta
que lo saque a rodar entre turbulentas aguas.
Donde olas misteriosas, lo arrastren a la mar.
07/10/16

Antonio Molina Medina

SINOVAS

Entre cepas y alisos, envuelto en robledales, se encontraba mi cuerpo revolcándome entre la hierba reseca de incienso, aromas de granos, acidez de uva y dulzor de pasas. Presagio de buen caldo. Mañana plácida y serena. Poblada estepa humana. Mezcla de Castilla, hechizados trinos. Se adhieren a mí con mucho sigilo. Sublime es la aurora que le acompaña.
Silencio expectante, en tierras de caza. Castilla se abre, entre puertas doradas. Sus campos, sus gentes, y el desdoblar de sus ansias. Son gentes sinceras, sencillas, humanas, donde cantan aves… el cuervo aún grazna…
Una paloma me cubre el rostro con sus alas, y me ofrece sus calles, sus casas, su plaza. Rebrotar de sueños envuelto en aromas, a vino arraigado. Sarmientos ahumados, que el humo me cerca. Me atrapan sus gentes.
Saturno me observa, me llama. Y él, complaciente, se aferró a mi mano, para recorrer juntos sus anillos, entre mis versos y plegarias.


SINOVAS

Quisiera desaparecer
Debajo de las cepas del pueblo.
Y que sus raíces penetren
Dentro de mi cuerpo

Para seguir saboreando
Sus vinos
En los próximos inviernos.
05/10/16

Antonio Molina Medina

Mi querida poesía:

Como verás la ortografía no es mi fuerte. Mis cadencias son bien manifiestas, pero para decir que la vida es muy hermosa y, que merece vivirla profundamente, no hace falta las comitas ni los puntos. Cuando el corazón se te escapa del cuerpo y se pone a caminar con pasos firmes y serenos y tú te pones detrás como un pordiosero, sonriendo a cada paso dado, todo es posible en este invernadero del que salió un día palpitando aceleradamente. Hoy, diestro y sereno, solo y lleno de sangre roja acumulando sueños, sólo puede decirte con esmero lo mucho que te siente, comprende y quiere... porque ¿Qué es el querer, sino la entrega generosa de un corazón que no espera ninguna recompensa y solo vivir y motivos para hacerlo?
Ya dirás... ¡Vaya mañana que tiene hoy este hombre! Así son todas últimamente. Serán las ganas de vivir y de soñar que mi corazón siente y padece... Me zarandea la mente y me hace más espíritu que cuerpo, más ser viviente.
02/010/16

Antonio Molina Medina

Todo es claridad,



Todo es claridad,
por eso actuamos sin mirar a los lados,
sin pensar en lo hecho ni en seguir camuflados.
Sólo siento un poder de plegaria,
una mano que aprieta y soporta mi espada.
¿Es posible sentir lo que nunca existió,
lo que nunca vivimos y menos lo que
supone el miedo la súplica y el cariño?

Caluroso es el cielo repleto de firmes estrellas
como puntos de luz que mi alma llenan.
Los pájaros retumban cuando
dormía en la era junto al trigo.
Todo lo que tengo me produce urticaria,
me da miedo la vida cómoda y solitaria.
Viviré mientras pueda componer mis miserias y
dormir de un tirón con la conciencia tranquila.
29/09/16
Antonio Molina Medina