AMOR

¿Qué tendrá el amor que todo lo puede y
todo lo destruye con el paso del tiempo?
Eso sería lo lógico. La copla de su vida
por lo nuevo y lo viejo, sangre derretida
cual trocito de hielo que refresca mi cuerpo
y mi alma se cuelga nuevamente a su cuello.
Las palabras florecen junto a los sentimientos,
¿Casualidad o fertilidad?
Fecundador de heridas, que salen del alma
y aplacan a corazón sediento.
                  
¡Poco importa la vida!
¡Poco importa el camino!
¡Poco importa el cariño si no es correspondido!
¿Es casual o secundario,
que las hojas se desprendan del árbol?
Poco a poco la vida se desgaja y desgrana.
Solitario y tardío, encontré lo que siente
corazón repleto de sentimientos:
seguir en soledad antes que muerto.
 

Antonio Molina Medina

LUNA

Se topo con la luna una madrugada.
Le deslumbro su fuego y atrapo su alma.
Desde la misma orilla del río que le abraza
Cobijó su fría sombra mezclada con su agua.
 
La luna sonreía y él quise abrazarla.
Su abrazo trastorno, lo poco que quedaba
De aquel muchacho que cuidaba las cabras.
Ella le acompaño y regaba sus sueños.
Las palabras brotaban del aroma su cuerpo.
 
La luna se alejaba y él la perseguía.
Y no se resignaba en perder su sombra.
Elevando su cuerpo él volaba y volaba.
Subió tan alto el cuerpo y se desgajó su alma.
01/01/15
 Antonio Molina Medina

EL FINAL

No reconoce los caminos,
Eran pesados y las heridas
Se acumulaban en su alma,
por las zarzas que raspaban su cuerpo.
En silencio se dejaba llevar
Por los pliegues del tiempo,
Que insaciable no veía los peligros
Que su alma soportaba.
El final está cercano
Y él no lo divisaba
En su conocimiento.
Antonio Molina Medina

¡Que es poesía!

Apaciguo mi cuerpo en la arena
Mirando al mar sereno y en calma.
Una lancha a lo lejos ruje su motor,
Interrumpiendo los sonidos de las olas
Que a mis pies rompen su cadencia.
Cierro los ojos y aun puedo ver
Las nubes que cubren el amanecer.
Con un libro entre las manos
Pasando las hojas ya leídas,
Las sujeto con fuerza por la
Insistencia del viento que nos domina.
El agua que el viejo poniente
Limpio y solidario resplandece en la arena.
Las gaviotas revolotean picoteando la arena.
Sentado mirando al mar mi alma se queja,
Mientras la arena cobija mi cuerpo.
El viejo gusano remueve mi cerebro
Y sigo caminando por este desierto.
¡Que es poesía! Dice mi corazón
En voz baja, mirando a lo alto.
Antonio Molina Medina
 
 
FELICES NAVIDADES A TODA LA HUMANIDAD.

Fuente Con Personalidad

Fuente Con Personalidad
Dedicada a Ana Medina Trola
 
 Chorro de vida y de luz
de tus garganta emerge
nítido como el cristal
y por tu garganta aflora.
 
Salpicaste a tanta gente,
a almas que te adoran.
Sabes que te veneramos
por tu savia salvadora.
 
Que tú llenabas los cántaros
para las humildes chozas,
gentes sencillas que un día
se abrevaron en tu caño
de agua clara y cristalina.
Tú nunca negaste al pobre
la riqueza de tus aguas
como sustento y delicia
“pa” la gente de una casta.
Que nunca pusiste precio
al don de tus gentes,
que extraes de tus entrañas
y das vida y permaneces
perenne, riente y clara.
 
Antonio Molina Medina

RESURGIO DE LAS CENIZAS



Se asió a la roca y trepó por su cara norte. Sus manos se aferraron a las aristas, esquirlas, oquedades, y grietas que a sus manos se venían para encaramarse a ella. Mientras la vieja roca absorta contempla como de su cuerpo el calor brotaba. Corona la cima, se sienta y se instala en ella para contemplar el mar la rodea y las briosas aguas rompen sobre ella.


Las olas lo envuelven él se sumerge en ellas que engullen salobres su cuerpo. Despacio, emerge de sus aguas, camina erguido sobre su bravura. Montañas de fuego. Montañas de arena surcan a sus ojos. Desliza su cuerpo. El calor abrasa. Le quema. El sudor le empapa limpiándole los poros y la sangre que corre por sus venas.


Un oasis fecundo sus ojos divisan en la lejanía. Se acerca presuroso, bebe de sus pozos, de su agua bendita, saborea sus dátiles de fecundas palmeras y de sombras marchitas. Mientras, las estrellas iluminan su noche. Le alumbran. Le abrazan. Se recrean con él. La luna lunera se aferra a su cuerpo, copula con él. El rocío los cubre, fermenta la tierra. El silencio les acoge. Nadie les controla y el cielo los libera. Se esparcen por él. Se sienten seguros.

Antonio Molina Medina

LIBERTAD


Una cascada de fuego le salpicaba la cara. Crujían las llamas, coloreando la estancia. Como un soplo, como un suspiro, sus partículas le atrapan, le trasportan en bocanadas que se llenan de hojarascas. El humo le envuelve, mientras los niños contemplan. El payaso les acompaña, se sonríe, ríe, llora, canta convirtiendo su risa en pura carcajada. El cielo lo atraviesan los bramidos. Bella estampa. Mar y cielo. Tierra y fragua. Almas unidas. Señal de esperanza.

El caballo vuela, libre en la mañana. Cuerpos que se funden. Manos que se atrapan. En sus soledades brota la esperanza. El fuego domina la tierra soñada, exonera sus vidas. Del amor… la calma.
De sueños concebidos en la vieja fragua, forjadora se quimeras, se apropia de el alma con la que transita. Con martillo y yunque. De ascuas, llama renovada. Atronar de Duendes, Gnomos, Hadas… Sueños de mujer. Querubín entre ascuas.

Antonio Molina Medina