Mujer

Querida amiga:
esta primavera está dándome la lata.
No se puede acumular tanto amor
en sus venas.
Al final será el corazón el que ya
convertido en una hoguera
no halle agua de mar, manantial o
río limpio que pueda apagar tantas
llamas, que inundan su cuerpo.
Brotan y los ve implícitamente vivos
en los ojos de su amada… primavera.
Una realidad atrapa en nuestra vida.
Vivimos... viviremos... vivamos...
soñaremos... para y por la poesía,
que para mi eres tú, mujer.
Amada mía, mi eterna compañera.
Mujer llena de vida.

13/05/16

Antonio Molina Medina

CARTA SOLO CARTA DE UN AMOR ENCONTRADO

Sólo eso amor, quererlo, sólo quererlo, y caminar junto a él para que tu sombra pueda brillar con luz propia. No habrá ya estrellas que suplan el resplandor que fluye en su figura, ni voces capaces de romper la magia que provoca todo tú ser. Corazón, corazón del que no puede ya subsistir sin saber que, otros corazones están latiendo entre los pliegues de su cuerpo. Sortea los meandros de sus venas, se desliza por sus arterias, diminutas fuentes de sangre aún caliente. Después del día majestuoso donde pudo disfrutar de su estampa, no ya su sombra, poderoso afrodisíaco perfectamente cauto y sonoro, así te siente, te ve, te observa y se consuela, con todo su intensidad puesta en sus manos.


Ya ves amor, no sabe cómo tratar lo que fluye de su interior. Cualquier calificativo es diminuto, pobre en expresiones, porque ella es muy grande. Quiere seguir volando a su paraje para sentirse vivo y consolado, y darle todo lo que ha sembrado.

El Gato con botas sigue su camino despejando praderas, campos llenos de trigo, aldeas y castillos, para ofrecérselos a las Musas, a los Duendes, las que restauraron una vida curando con mimo sus heridas poniendo tiritas que adornan su cuerpo dolorido y que estaba en tinieblas.
11/05/16
Antonio Molina Medina


FEDERICO SIGUE RESPIRANDO

En el aire había algo de verde.
Los campos estaban llenos de verde,
los prados de trigales verdes,
el cielo color verdoso y
la luna, ya por la noche,
se colaba entre los verdes.
Caminos verdosos,
como pajizos, muy verdes,
sulfuran pregón de verdes y
le vimos deambular montado
en caballo negro, verde,
junto a los limoneros verdes,
blancos, amarillos y
bebiendo agua del río
pletórica en su verde.

09/05/16

Antonio Molina Medina

SU ESPLENDOR


La contempla entre cristales. La espuma blanquecina cubre sus pestañas. Mientras, el agua rodaba cual torrente por su cuerpo de diva, abrazándolo. Como un ser diminuto se coló en su bañera, y la miraba en el reflejo de las baldosas. Temblaba. Sus ojos se llenaban de lágrimas de escarcha. Su melena brillaba y su largor asombraba. Ella sólo sonríe convirtiendo su pelo en dos trenzas que se deslizaban hambrientas por su anatomía de maga. Se aferró cual liana y trepando por sus columnas, recorriendo montañas, se resbaló por ellas a cintura orada. Escalando se acurrucó en su nuca, para deslizarse por frente y pestañas. Sus ojos relucían como luceros al alba, dos olivas muy negras las pestañas bañaban. Su nariz respingona daba paso a sus grutas. Su alma desganada, seguía viviendo momentos esperanza. 
Tropezó con sus labios de rojo purpúreo, y le mostró la entrada a su caudal de vida de pedrería de nácar: su lengua. Lento, se descolgaba su barbilla. Le atrapa y su cuello y sus hombros dan reposo al guerrero que convulsiona su cuerpo, mientras lentamente su ombligo le observa con risa complaciente. Su corazón se agita. Redoblan los tambores.

Las lianas de pelo esponjoso, se descuelgan al bosque que resguarda la gruta, donde mana la vida los sueños y la gloria. Sus jugos le aprisionan. Se precipitó, y agitado, con un beso en sus labios seguirá su camino por columnas de mármol hasta pies junto a dedos que soportan las plantas a una mujer de ojos negros, de belleza sin mancha. Corazón… corazón… con el que tanto amas.

06/05/16
Antonio Molina Medina



Desde el infinito

Desde el infinito, su alma
se mece entre sus brazos y
él, presto, la mima, sintiendo
el latido de su corazón,
que plácido se recrea viendo la obra
que brota de su estructura.
Ensimismado y conciso,
sólo busca los sentimientos perdidos,
hallados, encontrados, herméticamente
unidos a la Luna y…,
las estrellas de su cielo.
Antonio Molina Medina
04/05/2016


SU CALMA

Veo tu sonrisa y me da confianza.
Siento en mis venas sustancias de calma,
así son las letras forjadas de surcos,
de arado en la tierra, los que
me atrapan, me hieren, me agradan.
Eres carmesí, de pasta, de nata.
Desde la distancia…
¡Gracias generosa por acelerar
este corazón en su primavera!
02/05/16

Antonio Molina Medina

RELATOS, DESDE UN CORAZÓN EN LIBERTAD

Sentado en el banco en un apeadero, viendo pasar los trenes como artilugios sin parada, un hombre solo, desilusionado de la vida, contemplaba los zumbidos a su paso, mientras el viento le resoplaba la cara.

Un buen día, una señal se puso en rojo. El expreso, al detener su marcha, le indicaba que era el último tren que pasaría en su vida. Levantando la cabeza miró apático y sin ganas. Sus ojos descubrieron, entre los cristales, un rostro generoso de mujer, cuya mirada le mostraba una sonrisa plateada que brotaba de sus labios de grana. Y no dudó. Sin pensar en nada ni en nadie, se asió a su barandilla introduciéndose en el departamento, al tiempo que, silbando y retozando por las vías, la mole de hierro continuó su travesía.


Se acercó a ella y se acopló a su lado. La miró a los ojos y descubrió su luz. Mientras su cuerpo, corrupto y sin vida como el bueno de Lázaro, se volvía de cera, su corazón comenzó a existir. Sus ojos penetran en su propia corteza. Se ferró a su mano asiendo sus dedos. La cubrió su manto, con su humanidad.

No quiere riquezas, ni gloria, ni tierras, ni castillos viejos llenos de fortunas. Con lágrimas en sus ojos dice que la quiere. En su soledad, ella le consuela. Ella le da vida y se agarró a ella, como salvavidas en esta colmena, con la rica miel que corre por sus venas, la que le alimenta y le apuntala a la tierra.

20/04/12
Antonio Molina Medina